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EL DIARIO digital
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Un adolescente de 18 años y un menor de 16 años fueron formalizados este jueves en el Centro Judicial de Santa Rosa en el marco del caso de abuso sexual ocurrido a mediados de marzo en una combi municipal de Winifreda.
La audiencia fue presidida por el juez Carlos Chapalcaz y participaron la fiscala de Género, Cecilia Molinari, y el defensor fue Juan José Hermúa.
Los sospechosos recibieron imputaciones diferentes: al joven de 18 años se lo acusa de "abuso sexual simple", mientras que al menor de 16 se le imputa del delito de "producción y distribución de material de abuso sexual infantil".
El juez les impuso a ambos la prohibición de contacto con la víctima y también se ordenó la apertura de los teléfonos celulares. Además, está prevista la declaración en Cámara Gesell.
El hecho habría ocurrido el domingo 15 de marzo, durante el regreso de un grupo de jugadores juveniles de Deportivo Winifreda tras un partido en la capital pampeana. En la combi viajaban unos 15 adolescentes, junto a dos profesores y el chofer. Según la presentación, efectuada ante la Fiscalía santarroseña por la madre de la víctima, un joven de 18 años habría realizado un acto inapropiado contra el chico de 14 años mientras este se encontraba durmiendo, en tanto otro de 17 años filmaba la situación.
El registro fue enviado posteriormente al propio menor y luego circuló en grupos privados de mensajería relacionados con el club.
Tras la presentación, el Ministerio Público de la Primera Circunscripción Judicial intervino de inmediato y dispuso una serie de medidas para reunir pruebas y avanzar en la investigación. En el caso intervino también la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia (UFGNyA) de la Policía de La Pampa.
Reunión y medidas
El episodio generó conmoción en el club y en la comunidad deportiva local. Un directivo de la entidad confirmó que se adoptaron medidas preventivas respecto de los dos jóvenes señalados, mientras se aguarda la resolución de la Justicia.
La decisión fue adoptada luego de una reunión entre dirigentes, entrenadores y padres, en la que también se ratificó que el chico damnificado continuará formando parte del club y podrá seguir entrenando.
La familia sostuvo que se trata de un caso de abuso y no de una simple situación grosera o de mal gusto, y reclamó reforzar los controles y la supervisión en ámbitos donde participan menores para prevenir hechos similares.