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Intento de robo en la Joyería Bustos: hallaron un boquete

La Policía en las diligencias realizadas pasado el mediodía en la joyería de Horacio R Bustos
La Policía en las diligencias realizadas pasado el mediodía en la joyería de Horacio R. Bustos.
Una noche de tensión se vivió en la Joyería y relojería Horario R. Bustos, ubicada en la calle Gil del centro capitalino. Primero en horas de la madrugada sonó la alarma, la Policía se acercó al lugar y no advirtió presencia ni irregularidad alguna

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EL DIARIO digital

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Pero en el mediodía de este domingo, el dueño Horacio Busto se acercó al negocio -ubicado en la calle Gil, entre Lagos y Mansilla en pleno centro santarroseño- y al revisar las instalaciones detectaron que desde una vivienda lindera había un boquete.

Una revisión rápida del negocio no pudo advertir ni detectar algún faltante. Además del personal policial, la fiscal Verónica Ferraro estuvo en el lugar. 

Otros robos

La joyería Bustos -que durante años primero tuvo el nombre de Trust Joyero Relojero, aunque a cargo de Horacio Bustos- es un comercio que estuvo en la mitra de los delincuentes. 

Agente oficial de primeras marcas de relojes y joyas -entre los cristales Swarovski- y venta de joyas y alhajas, Bustos  fue víctima el 19 de agosto de 2011 de un espectacular y violento asalto a mano armada. 

Cerca de las 8.45, dos asaltantes llegaron en una moto Yamaha 150 que quedó en marcha sobre la calle Gil por demás de transitada. Uno de ellos ingresó al comercio fingiendo ser un cliente y detrás entró su cómplice. En pocos segundos, desenfundaron armas de fuego y a los gritos anunciaron que era un asalto.

A punta de pistola redujeron a ocho personas: cuatro empleados, una cliente y tres hijos del dueño. Buscaban oro. "¿Donde está la chafa?", preguntaron. Era el oro. Les contestaron que no había. Y golpearon con un culatazo en la cabeza. Otro asaltante golpeó en las costillas a uno de los dueños y lo obligó a abrir las vitrinas, mientras que su compañero conducía a todos los rehenes a una oficina.

A las apuradas, los delincuentes vaciaron la caja registradora y arrojaron relojes, cadenas de oro y joyas a dos bolsos: Los empleados ya habían activado la alarma silenciosa antes de ser sometidos a sus amenazas. Mientras cargaban la valiosa mercancía, una patrulla de la Seccional Tercera acudía a la joyería.

Cuando dos policías llegaron al lugar, los delincuentes se abrieron paso a los tiros, dejando el motín en el lugar, 

Antes que un agente desenfundara, uno de los asaltantes abrió la puerta de un empujón y con un revólver calibre 38 le efectuó un disparo a quemarropa, aunque no lo impactó.

Allí se inició una persecución en la que participaron unas diez patrullas. Los asaltantes corrieron por Mansilla en contramano y en la corrida tiraron los gorros, guantes y precintos (que no utilizaron). Uno fue atrapado en la calle Mansilla antes de llegar al Rivadavia y el otro, luego de cruzar el Parque Oliver fue detenido por un guardiacárcel (de la Unidad 13, que estaba de guardia) cuando cruzaba el pasaje hacia la calle Alvear. 

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