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Estrategias para la erradicación del "gramón"

Por Mariano Fava (*)

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EL DIARIO digital

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La erradicación de la maleza Cynodon dactylon, conocida vulgarmente como gramón, de los campos agrícolas a niveles compatibles con la producción, representa un desafío significativo para los productores.

Esta maleza perenne es altamente invasiva y difícil de controlar debido a su capacidad de propagación tanto por semillas como por sus extensos rizomas subterráneos. Sin embargo, con un enfoque combinado que incluya el control químico y la labranza adecuada, es posible gestionar esta maleza de manera efectiva y preservar la productividad de los cultivos.

El control químico es una de las estrategias más efectivas para manejar el gramón. Los herbicidas sistémicos son particularmente útiles, ya que pueden ser absorbidos por la planta y translocados a los rizomas, asegurando así la muerte de la planta entera. El glifosato es uno de los herbicidas más comúnmente utilizados para este propósito. Aplicaciones en dosis de 4 a 6 litros por hectárea durante el periodo de máximo crecimiento del gramón, generalmente en primavera y verano, pueden ser muy efectivas. Es crucial asegurarse de que las pulverizaciones se realicen cuando la planta está en activo crecimiento para maximizar la absorción del herbicida.

También se recomiendan los controles químicos previo a las heladas otoñales para asegurarse que el herbicida sea traslocado a los rizomas, ya que en esta fecha los individuos están acumulando reserva en dichos órganos para el próximo rebrote en primavera.

Otro herbicida recomendado son los graminicidas. Este herbicida es absorbido rápidamente por las hojas y transportado a los rizomas, causando una desecación efectiva de la maleza. Es importante mencionar que el uso de herbicidas debe ser parte de un plan de manejo integrado de malezas (MIM) para prevenir la resistencia de estas. Rotar los herbicidas con diferentes modos de acción y combinar los tratamientos químicos con prácticas culturales es esencial para mantener su eficacia a largo plazo.

La labranza con rejas y vertederas, si bien resulta agresiva y compleja de manejar por la fragilidad de los suelos pampeanos, visto desde el punto de vista de la erradicación del gramón es otra herramienta interesante de la cual disponemos. Este método físico de control ayuda a desenterrar y exponer los rizomas al sol, lo que puede desecarlos y matar la planta. La labranza profunda con vertederas permite voltear el suelo y enterrar los rizomas a una profundidad donde no pueden regenerarse fácilmente. Este proceso debe realizarse preferentemente en condiciones de clima seco para maximizar la desecación de los rizomas expuestos, lo cual en el invierno local es fácil de lograr. Debe advertirse que tal labranza debe ir si o si acompañada de la siembra de algún cereal de invierno, ya sea con destino a cosecha, pastoreo o directamente como cobertura para evitar la erosión eólica e hídrica del suelo.

Ocasionalmente luego de la aplicación de herbicidas y previo a la labranza suelo ser aconsejable quemar la biomasa para mejorar el efecto de la labranza y evitar la inmovilización de nutrientes producto del entierre de tanta materia seca, la cual para ser descompuesta por las bacterias del suelo emplean transitoriamente los nutrientes de éste, por lo que "compiten" con el cultivo a establecer. Además, el calor contribuye a disminuir el banco de semillas y los rizomas superficiales.

Estrategias para el uso del fuego en el control del gramón

1.Quemas controladas: Realizar quemas controladas, o quemas prescritas, bajo condiciones climáticas adecuadas y con las medidas de seguridad necesarias es una estrategia efectiva. Estas quemas deben ser realizadas por personal capacitado y con experiencia en manejo de fuego.

2.Combinación con otras prácticas de manejo: El fuego puede ser más efectivo cuando se utiliza en combinación con otras prácticas de manejo, como el control químico y la labranza. Por ejemplo, una quema controlada puede ser seguida por una aplicación de herbicida para tratar cualquier rebroto y una labranza profunda para desenterrar y exponer los rizomas restantes.

3.Planificación y monitoreo: Es esencial planificar cuidadosamente las quemas, seleccionando el momento y las condiciones climáticas adecuadas. Además, se debe monitorear el área después de la quema para evaluar la efectividad del tratamiento y determinar la necesidad de intervenciones adicionales.

El procedimiento recomendad para una quema controlada es el siguiente:

1.Evaluación del sitio: Antes de realizar una quema, evaluar el área para identificar riesgos potenciales y determinar si las condiciones son adecuadas. Esto incluye la evaluación del contenido de humedad del suelo y la vegetación, así como las condiciones meteorológicas.

2.Preparación del terreno: Crear cortafuegos alrededor del área a quemar para contener el fuego y evitar su propagación. Los cortafuegos pueden ser franjas de tierra desnuda o zonas donde la vegetación ha sido eliminada.

3.Equipo y personal: Asegurarse de contar con el equipo adecuado (mangueras, bombas de agua, herramientas manuales) y personal capacitado para controlar el fuego.

4.Condiciones climáticas: Realizar las quemas bajo condiciones climáticas favorables, evitando días con vientos fuertes o muy secos, lo que podría incrementar el riesgo de que el fuego se salga de control.

5.Supervisión y control: Mantener una supervisión constante durante la quema y estar preparado para intervenir si el fuego comienza a propagarse fuera del área deseada.

6.Seguimiento post-quema: Después de la quema, monitorear el área para evaluar el éxito del tratamiento y realizar intervenciones adicionales si es necesario. Esto puede incluir la aplicación de herbicidas para controlar los rebrotes y la labranza para manejar los rizomas.

Es esencial el seguimiento regular de los lotes para identificar nuevas infestaciones (manchones) de modo temprano y responder rápidamente antes de que la maleza tenga la oportunidad de establecerse y propagarse. Implementar una rotación de cultivos adecuada también puede contribuir al manejo del gramón, ya que ciertos cultivos pueden competir más efectivamente con la maleza, reduciendo su capacidad para propagarse.

Otra práctica cultural que puede complementar el control del gramón es el mantenimiento de las borduras limpias. Estas áreas pueden servir como reservorios para la maleza, permitiendo su reintroducción en los campos agrícolas. Mantener estos sectores libres de gramón a través de la labranza y aplicaciones herbicidas regulares puede ayudar a prevenir la reinfestación.

En resumen, la erradicación del gramón de los campos agrícolas requiere un enfoque integrado, que combine el uso de herbicidas sistémicos y prácticas de labranza adecuadas. El glifosato y los graminicidas son herbicidas eficaces para este propósito, especialmente cuando se aplican en momentos óptimos y en combinación con labranza profunda con rejas y vertederas. La implementación de un plan de manejo integrado de malezas, que incluya monitoreo continuo, rotación de herbicidas y cultivos, sumado al mantenimiento de áreas limpias alrededor de los campos, resulta esencial para lograr un control sostenible y efectivo del gramón. 

(*) Mariano Fava -Ingeniero Agrónomo (MP: 607 CIALP)- Posgrado en Agronegocios y Alimentos- @MARIANOFAVAL

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