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Moha especie forrajera paramomentos de emergencia 

Por Mariano Fava (*)

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EL DIARIO digital

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La semana pasada nos referimos al cultivo del mijo como una alternativa doble propósito (grano y forraje), ideal para ajustar rápidamente la oferta a la demanda pasto en los establecimientos pecuarios. En la columna de hoy vamos a continuar con la temática, en este caso analizando la "Moha", especie de la cual ya hemos hablado en otras ocasiones, pero que, debido a la coyuntura actual, requiere que repasemos los aspectos más sobresalientes de la misma.

Todos los que trabajamos en el sector de los agronegocios sabemos lo complicado que viene siendo la salida del invierno para las empresas ganaderas producto de la prolongada sequía. Esto sumado al tiempo frio, ocasiona un cuello de botella en la cadena forrajera de difícil solución. El productor debe actuar rápido de reflejos, sobre todo pensando que es precisamente durante la etapa primavera estival donde deberá abastecer la carga animal que posea el sistema productivo en ese momento, y a la vez realizar las reservas forrajeras de cara al próximo invierno.

Solo de esta manera se podrá mantener una carga animal constante a lo largo del año a un costo razonable, que permita explotar adecuadamente la abundante producción de forraje que llega con la temperatura y la humedad de la primavera.

Las dos especies que permiten un rápido crecimiento de pasto, con una acumulación tal de materia seca que se correlacione con una conveniencia de asignar superficie para la producción de henos a un costo razonable y con mínimas complicaciones son dos: el mijo y la moha.

El sorgo forrajero no los mencionamos porque para la realización de "rollos" debe ser acondicionado con segadoras muñidas de rolos deshidratadoras, tecnología difícil de encontrar en la zona. Por otra parte, ya es vox populi lo desabastecido que está el mercado de la semilla de esta especie.

La moha es una forrajera por excelencia. De alta seguridad de producción se puede pastorear en apenas 25/30 días, con hasta 2 pastoreos en alguna variedad. Es muy empleada para la confección de reservas forrajeras. En apenas 60 o 70 días, dependiendo de la disponibilidad de recursos (fundamentalmente agua y nitrógeno), estará lista para la confección de rollos o incluso el picado. Permite ajustar rápidamente situaciones de alta carga animal o escases de forraje por algún evento fortuito, como sequía, inundación o demora en la comercialización de la hacienda terminada.

Otra virtud es que se adapta muy bien a las siembras de segunda. Es un excelente antecesor para la implantación de pasturas perennes en siembra directa, ya que permite un buen control de las malezas de verano, y por su rápido ciclo admite realizar un barbecho más o menos prolongado (sobre todo en moha de primera).

La densidad de siembra va desde los 15 kilos en lotes arenosos, hasta los 25 kilos en lotes más pesados. En siembra directa la densidad debe ser en promedio un 20 o 30 por ciento superior a la que usaríamos en sistemas de labranza convencional. Se adapta muy bien a suelos livianos y por su ciclo veloz es muy rústica ante sequia (estrategia de escape).

La mayor concentración de materia seca, y por la tanto la máxima producción de rollos se da con la emergencia de la panoja. La acumulación de materia seca es inversamente proporcional a la calidad. La altura de la moha está íntimamente relacionada con la producción, por lo tanto, partir de suelo bien provisto de humedad y fertilizado desde el arranque, es fundamental para tener altas producciones.

Las dos variedades principales de la Argentina fueron obtenidas por el INTA, y seleccionadas en base a su rusticidad, precocidad y productividad.

- Una de ellas es CARAPE INTA: ésta se adapta a pastoreos por su mayor capacidad de rebrote, producción de macollos y alta relación hoja/tallo. De todos modos, no supera los 2 pastoreos y se puede destinar con toda tranquilidad a la confección de rollos, ya que genera elevada producción de materia seca. Una vez que alcanza los 70 u 80 centímetros ya se la puede henificar, o en caso de buscar más cantidad que calidad de pasto se puede esperar a la aparición de las panojas (como dijimos anteriormente).

- Respeto de la otra variedad, YAGUANÉ INTA: está limitada a la obtención de rollos por su menor relación hoja tallo, pero sobre todo por su baja capacidad de rebrote.

Para ir finalizando la columna de esta semana hablaremos brevemente del tema nutricional. La moha, como gramínea estival de rápido crecimiento, requiere para su máximo aprovechamiento que se implante sobre un suelo bien provisto de humedad y nutrientes. La fertilización con nitrógeno no solo eleva mucho su potencial de producción, sino la calidad del forraje, debido a que aumenta la concentración proteica de la planta.

En siembras de segunda una generosa dosis de nitrógenos a la siembra garantiza una buena producción. Se desaconseja la siembra de segunda sin un protocolo de nutrición. Esto es clave, pues como todo cultivo forrajero anual debe generar muchos kilos de materia seca para que signifique una buena inversión.

Como ya mencionamos cuando se decida el pastoreo o la confección de reservas entraremos en el compromiso dicotómico de calidad versus cantidad, siendo ambos objetivos inversamente proporcionales (sube uno, entonces baja el otro).

En resumen y para finalizar diremos que la "moha" es una especie forrajera atractiva para el empresario ganadero de región semiárida pampeana. Es un seguro de disponibilidad de forraje ante situaciones imprevistas, que en caso de no ser necesario podrá destinarse a la confección de rollos o incluso a la cosecha de semilla. Por otra parte, su rápido crecimiento y seguridad de producción la hacen una alternativa válida para ajustar rápidamente situaciones de falta de forraje coyuntural, o para la confección de reservas estratégicas.

(*) Ingeniero Agrónomo (MP: 607 CIALP) -Posgrado en Agronegocios y Alimentos- @MARIANOFAVALP

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