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Por Mariano Fava (*)

En la columna de hoy nos vamos a referir a un cereal menor, "el mijo". Este es un cultivo que normalmente no es tenido en cuenta a la hora de asignar superficie a las distintas opciones de producción.

Sin embargo, considerando la actual coyuntura climática y el pronóstico de un año "Niña" (lluvias por debajo de la media anual histórica), vemos en esta gramínea una oportunidad de incluirla en la rotación, por una serie de ventajas comparativas, desde el punto de vista productivo y económico, que seguidamente vamos a enumerar.

Es una especie originaria de Etiopía, con una gran adaptabilidad a climas secos, proveyendo una gran seguridad de producción de grano y forraje. Sus hojas se hallan cubiertas de una pubescencia que le confiere en parte tal resistencia al estrés hídrico, pero lo hace levemente menos palatable que otros cultivos forrajeros de verano como la moha.

Es muy apetecible por el ganado cuando se haya granado, en grano lechoso o pastoso, y también es en este momento cuando conviene hacer los rollos, si es que se lo plantó para ese fin. No conviene esperar a que los granos maduren porque terminan cayendo. Un mijo granado puede tener eficiencias de conversión (dependiendo de la categoría bobina con la que se lo pastoree) de hasta 800 gramos día de aumento de peso vivo.

La época de siembra ideal es en noviembre, pero se adapta perfectamente a siembras tardías, o incluso de segunda quincena del mes de diciembre. Presenta alta energía germinativa y en 50 días desde emergencia florece, llegando a madurez fisiológica en nos más de 70 días. En caso de que no haga falta pastorearlo o sobre algo de superficie, puede ser destinado a la cosecha de grano.

El comercio grano de mijo puede resultar muy complicado si se implanta una superficie muy alta del mismo, debiendo tener cuantiosa paciencia para venderlo. No obstante, si resulta un año normal en cuanto a oferta de este cereal, su precio debería rondar el valor del trigo, con una variabilidad de un 20 % más o menos, según los años y la demanda mundial del mismo.

Como dijimos anteriormente, este cultivo posee una nobleza muy singular, es una oportunidad ante condiciones climáticas desfavorables, siembras muy tardías que presentan riesgo de heladas tempranas para otros cultivos o reposición de cultivos de verano afectados por algún evento.

El mijo requiere menos agua que el trigo para producir, el primero requiere 270 litros de agua por kilo de materia seca, mientras que el segundo necesita 530 litros del vital líquido. Comienza a producir grano con solo 150 milímetros de agua, mientras que el trigo precisa 250 milímetros para hacerlo. En planteos de alto uso de insumos no es una buena opción, debido a su baja respuesta a alta fertilidad y agua abundante. Aunque sí es recomendable la fertilización, sobre todo nitrogenada, en siembras de segunda sobre gramíneas de invierno.

Su resistencia a sequía se da principalmente por escape, debido a su corto período de crecimiento completa su ciclo en 70 a 100 días dependiendo de la fecha de siembra, variedad y temperatura ambiente. A medida que se atrasa la fecha de siembra se acorta el ciclo. Uno de los períodos más críticos para este cultivo se ubica 2 semanas después de la siembra, ya que crece muy lento, resultando un pobre competidor para la maleza. Además de estar muy expuesto a cualquier ataque de plaga (básicamente oruga y/o tucura). La fase de llenado comienza con la floración y continúa hasta la madurez, todo el período dura de 20 a 30 días.

El mijo acumula más materia seca en las partes reproductivas que el trigo, el maíz o el sorgo, lo cual lo hace ventajoso en zonas secas y de estación de crecimiento corta. Vale mencionar que incorporar esta gramínea en el doble cultivo en sistemas bajo siembra directa incrementa de manera significativa la eficiencia en el uso del agua, siendo un cultivo que genera importantes aportes de carbono.

En cuanto a la utilización del grano para la dieta animal, el mijo no se adapta para cerdos o equinos y sí es una opción viable para bovinos, ovinos y aves de corral. En los caballos debe ser evitado porque les causa excesiva orina y problemas hepáticos, mientras que en cerdos se le debe corregir su déficit en varios nutrientes esenciales, luego de lo cual es tan bueno como otras dietas de grano balanceado.

En la producción de pollos, pavos y huevos, presenta similar desempeño que si se alimenta con sorgo o maíz. A los corderos puede no gustarles tanto como el maíz, pero molido a una malla de 0,25 pulgada es una fuente de energía tan buena como este último grano mencionado.

En cuanto a vacas lecheras que recibieron 40% de mijo molido en sus dietas en mezcla con otros granos, produjeron tanta leche e incluso aumentaron el peso corporal respecto de las vacas alimentadas con igual cantidad de avena, maíz o cebada. Para la invernada, el mijo molido puede reemplazar hasta la mitad del maíz en dietas de alta proporción de granos, siempre y cuando esté molido con rodillo o martillo con malla de 0,25 pulgada.

Para finalizar mencionaremos brevemente la genética disponible:

1. Está el "mijo trinidad": es el más usado tanto para pastoreo directo como para rollo. De color verde intenso sus hojas, tallos y grano. Produce más forraje que las variedades de grano amarillo. Se destaca por gran desarrollo y rebrota con gran vigor si se lo pastorea antes de que florezca. Pero no es apetecido en el mercado del grano para exportación.

2. El "mijo Río V": es muy folioso, con escasa pubescencia que lo hace muy palatable. Presenta un color de panoja amarillo ámbar. La falta de pubescencia hace que la planta sea un tanto menos rústica, sobre todo en suelos arenosos, susceptibles a la erosión eólica.

3. Por último la especie más importante y verdaderamente doble propósito es el "mijo Manfredi Xanaes INTA": esta variedad posee el típico grano amarillo y se adapta tanto para el pastoreo como para la cosecha de grano.

En resumen, el cultivo del mijo posee una serie de ventajas comparativas y competitivas para regiones semiáridas y de producción mixta. Ante vicisitudes climáticas, políticas, financieras o de mercado puede aportar una solución importante para los productores pampeanos.

(*) Ingeniero Agrónomo (MP: 607 CIALP) - Posgrado en Agronegocios y Alimentos - @MARIANOFAVALP