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Luego de un verano y un inicio de otoño marcados por un fuerte estrés hídrico, que afectó severamente a los cultivos de verano, sobre todo a los de segunda que se implantaron sin reservas de humedad en el perfil edáfico, finalmente las lluvias llegaron y en algunas zonas de manera muy importante.

En efecto, en sectores del centro norte provincial se registraron hasta 300 milímetros durante el mes de abril, lo cual lleva la situación de un extremo al otro, generándose anegamiento en los terrenos bajos y complicando las labores de trilla.

Si bien el efecto de la lluvia es mucho más beneficioso que perjudicial, no se pueden desconocer los inconvenientes que aparecen con los excesos de humedad, los cuales tienen diferente magnitud según el negocio y la porción de la provincia que analicemos.

Para el sector ganadero la recomposición del nivel de humedad edáfica, sumada al estímulo de una temperatura más bien alta para esta altura del año, ha permitido una fuerte recuperación de los verdeos de invierno y de las pasturas perennes. A tal punto que ya no preocupa tanto el abastecimiento de forraje durante el próximo invierno, como sí lo hacía hace apenas veinte días atrás.

Del mismo modo, en la zona de monte, al oeste provincial, la ocurrencia de abundantes lluvias y la demora en helar hacen pensar que los campos naturales dispondrán de pasto y agua en los tajamares, lo que le permitirá al criador no solo lograr buenos destetes e índices de preñez producto de un adecuado nivel nutricional de la hacienda, sino que la receptividad de los campos permitirá incluso una cierta recría de los animales. Es decir que para el negocio ganadero el clima viene inmejorable.

Si miramos el segmento agrícola, la foto es distinta según analicemos la trilla de la cosecha gruesa o la implantación de cereales de invierno. En cuanto a la primera opción, la recolección de la soja, se espera que sea una campaña con algunas complicaciones. Seguramente se dispondrá de pocas horas diarias de cosecha por el advenimiento de la humedad y el rocío, con alguna dificultad en la transitabilidad de potreros, sobre todo los más deprimidos, en los cuales ha habido encharcamiento. Si continúa este pulso de tiempo húmedo podría haber incluso algún potencial deterioro en la calidad de los granos secos a la espera de ser recolectados.

Concentrándonos en la implantación de cereales de invierno, para la cual todavía falta un mes aproximadamente, la perspectiva es muy promisoria. Con un precio por el trigo nuevo de más de 200 dólares por tonelada y una incipiente baja en los precios de los fertilizantes, es una invitación a implantarlo.

Nuestra provincia tiene una gran vocación ganadera y triguera. Afortunadamente estas dos redes de valor se encuentran en un contexto interesante desde lo productivo, con algunos nubarrones que complican la toma de decisión por el aspecto económico y político.

Para finalizar, haremos una mirada más de cerca respecto de lo que se espera para la cosecha gruesa. Los cultivos de soja de primera y maíces de primera tardíos, que se implantaron sobre lotes barbechados, con adecuada reserva de humedad al momento de la siembra, arrojarían rendimientos superiores a los esperados, incluso podríamos decir superiores al promedio histórico, según los resultados de los primeros lotes cosechados.

El gran problema serán los cultivos de segunda, los cuales se sembraron sin humedad en el perfil de suelo y transitaron gran parte de su período vegetativo sin la humedad necesaria para lograr una producción aceptable.

Párrafo aparte merecen algunas zonas puntuales de la planicie con tosca en el norte provincial, fundamentalmente en los departamentos Realicó y Rancul y parte de Trenel. Aquí la falta de precipitaciones y humedad se hizo sentir con una dureza tal que motivó que muchos de los productores abandonaran los cultivos de soja, los cuales fueron visitados en reiteradas oportunidades por plagas tales como arañuelas, isocas y chinches. Sin mencionar las malezas problema resistentes a glifosato, las cuales emergieron en una cantidad e intensidad significativas, pues los herbicidas preemergentes que debieran haber evitado su germinación no funcionaron correctamente producto de la falta de humedad, que impidió su correcta incorporación en la solución del suelo.

En resumen, la lluvia ha sido oportuna y benéfica para la ganadería y la próxima zafra de cereales de invierno y ha llegado tarde para los cultivos de cosecha gruesa en la modalidad "de segunda". Estos últimos, los cuales están iniciando sus labores de recolección, se verán dificultados en esta tarea por los excesos de precipitaciones en algunos sectores puntuales de la planicie con tosca pampeana.

Mariano Fava - Ingeniero Agrónomo

(MP: 607 CIALP)

Posgrado en Agronegocios y Alimentos

@MARIANOFAVALP