Salud

Estas son las razones por las que debes acudir al podólogo

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Es importante ir al especialsita, en primer lugar, como medida preventiva, para diagnósticos precoces que permiten pronósticos favorables. Y, en segundo lugar, ante cualquier dolencia, malestar o sospecha de lesión que se presente.

La podología es una disciplina científica amplia, cuyos profesionales se encargan de prevenir, diagnosticar, tratar e incluso recuperar a sus pacientes de los trastornos relacionados con el pie y el tobillo que puedan sufrir.

Las características propias del pie lo hacen susceptible al desarrollo de numerosas afecciones porque se trata de una estructura compleja, formada por 33 articulaciones, 26 huesos y 19 músculos, y cada una de estas piezas es susceptible de lesiones, como artropatías, miopatías y osteopatías.

Además, el pie es el principal punto de apoyo del cuerpo humano y soporta cargas muy superiores a la de nuestro propio peso. Si esto va asociado a una mala alineación corporal, nos encontramos con puntos de presión excesivos en zonas no preparadas para ello.

El pie se encuentra en las extremidades inferiores y en la zona más lejana del corazón. Por este motivo, los vasos sanguíneos son de menor diámetro, por lo que cualquier modificación en la anchura de los mismos, puede complicar la llegada de glóbulos rojos, glóbulos blancos y otras sustancias implicadas en el aporte sanguíneo al pie. Esto puede influir en la cura de las lesiones que puedan tener lugar. Esta situación que se va complicando con el envejecimiento, uso de medicaciones y aparición de patologías como diabetes, enfermedad vascular, problemas autoinmunes...

Hay otros factores externos al propio cuerpo que hacen a los pies especialmente sensibles. El más importante es el calzado, ya que abusar de ciertos tipos de zapatos, o utilizarlos de una forma inadecuada, puede traer consecuencias negativas para el pie. Además, puede generar fricciones o roces. Dependiendo del tipo de material, también puede aumentar la humedad y el calor de la zona, lo que altera el manto ácido de la piel y expone al pie a posibles infecciones bacterianas o víricas.

¿Cuándo debemos ir al podólogo?

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Todas ellas son razones suficientes para vigilar la salud de dichas extremidades, para lograr un bienestar en el que la prevención es indispensable. De este modo, los expertos recomendamos acudir al podólogo ante los primeros síntomas de molestias en la zona, con el objetivo de detectar posibles patologías y evitar problemas de mayor gravedad, que podrían incluso afectar a otras partes del cuerpo.

Conviene empezar las revisiones en centros de podología, en las etapas infantiles, en torno a los cuatro o cinco años de vida, con vistas a conseguir diagnósticos precoces y evitar que se desarrollen patologías en edades más avanzadas.

De nuevo, el fin es prevenir molestias de mayor índole, como pies planos o deformidades en los dedos y evitar alteraciones estructurales que se muestran a través de la marcha y la actividad en el niño. De no diagnosticarse y no tratarse pueden llegar a causar, a medio y largo plazo, patologías en los pies y en otras zonas, como las rodillas, la cadera y la espalda.

Una buena revisión clínica, complementada con un estudio biomecánico, ayudará a crear un plan para evitar lesiones musculares y osteoarticulares en el niño afectado. A medida que se va produciendo el crecimiento, es importante el seguimiento del paciente, para supervisar los cambios que se producen hasta que alcance la edad adulta.

En los adultos conviene también vigilar la salud del pie, especialmente si se realiza alguna actividad deportiva. Un colectivo crítico en cuanto a las dolencias de pie y tobillo son los deportistas, especialmente en lo que a problemas de pisada se refiere. La práctica de deporte continuada supone miles de repeticiones de un movimiento que puede generar sobrecargas en los pies. En estos casos, lo aconsejable es visitar a un podólogo experto que pueda asesorar al paciente sobre cómo realizar una actividad deportiva de forma adecuada, y que analice su pisada.

En definitiva, debemos acudir al podólogo, en primer lugar, como medida preventiva, para diagnósticos precoces que permiten pronósticos favorables. Y, en segundo lugar, ante cualquier dolencia, malestar o sospecha de lesión que se presente, para actuar rápido y que no suponga mayores problemas.

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