Opinion

Presencias estatales positivas y fantasmas de otra estafa electoral

Aparecen ayudas para las cooperativas y nuevas viviendas del ProCrear; los sueldos estatales acompañan la inflación. Pero también estallan los peores vicios preelectorales: las energías puestas en la pelea por los cargos, el oportunismo al servicio de la recolección de votos.

Una de cal…

En un panorama complicadísimo, cargado de problemas socioeconómicos y de intrigas respecto del futuro -pero además en un contexto donde se exacerban los enfrentamientos y resentimientos- la entrega de créditos ProCreAr para la construcción de la vivienda propia o el aumento salarial a estatales siguiendo paso a paso la inflación asoman como dos de esas noticias que ponen en evidencia la a veces positiva presencia del Estado.

También va en el mismo camino la implementación de un programa que se anunció durante la semana que se fue, y que permitirá darle una mano inicial a las cooperativas recién conformadas, a partir de la idea, la convicción y la demostrada práctica de que la economía solidaria tiene respuestas que dar frente a las inequidades que son parte natural del capitalismo.

El oficialismo celebró como un triunfo también la difusión de una encuesta que se hizo en los primeros días de este mes y que demostró una alta imagen positiva del gobernador Sergio Ziliotto, a tal punto que es el mejor visto de los jefes de Ejecutivos de todo el país.

Esa marca, superando el 70%, no resulta sencilla en un tiempo en el que la mayoría de la dirigencia política es mirada de reojo y con desconfianza por una gran porción de la ciudadanía, envuelta en problemas que se repiten y se potencian, y frente a los cuales los gobiernos suelen no encontrar soluciones.

En el gobierno analizan los buenos números de Ziliotto también en clave política, e interpretan que de alguna manera permeó en la población el reiterado mensaje del gobernador respecto de que no es tiempo de pensar en elecciones, y que lo que le toca en suerte a quienes tienen responsabilidades de gestión es justamente administrar esos destinos del mejor modo e invertir energías en la búsqueda de soluciones.

También debe convenirse que, aunque desde ya no es una isla en ninguno de los sentidos posibles, La Pampa sigue siendo un territorio con sus particularidades, entre las que puede contarse cierta y relativa resistencia al mensaje odiante que inoculan los medios del establishment en sociedad con algunos sectores políticos y sacando provecho de las redes sociales.

Aunque lejos de tener incidencia cero en la población, es posible que esa maquinaria del resentimiento tenga mayor éxito en otros territorios y no en una provincia que ha sabido conservar decorosamente su canal público, que ha visto germinar la televisión cooperativa, que tiene diarios tradicionales en manos de familias locales y no comprados por multimedios y en la que pequeños medios comunitarios o municipales también ponen en el centro de la escena asuntos que dejan de lado el escandalete y la tirria que fogonean las pantallas porteñas.

Esas redes de pertenencia suelen ser naturalizadas o incluso relativizadas en tiempos "normales" pero recobran importancia cuando en momentos de crisis los ánimos tienden a la desintegración, el malhumor social y la exacerbación de esos enfrentamientos ahora bautizados como "grieta", pero que representan un salto cualitativa respecto de las históricas disidencias políticas.

…y una de arena…

En ese marco, hay algunos comportamientos de actores públicos que parecen propiciar esos choques sociales, o que en todo caso asoman como desfasados de la realidad y ponen en primer plano conveniencias personales e intereses sectoriales.

En tiempos en que la pobreza es un asunto cotidiano, cuando garantizarse la alimentación se hace cuesta arriba para una importante porción de la sociedad, con índices inflacionarios intragables, poner energías en la campaña política o el reparto de los cargos dispara antipatías en la comunidad, se trate de la fuerza que se trate.

En las últimas horas, quienes cayeron en ese espectáculo fueron referentes del justicialismo que blanquearon la puja por la vicegobernación: aunque desde ya se trata de aspiraciones legítimas, suenan menos genuinas cuando se pone en primer plano un cargo y un nombre y no se trata por ejemplo de pujas de proyectos, o cuestiones de fondo.

Los dimes y diretes que protagonizaron el diputado Espartaco Marín y el intendente Luciano di Nápoli parecieron encontrar un mensaje opuesto en palabras del gobernador Sergio Ziliotto, que pidió un "basta de grieta".

En la vereda de enfrente, el radical Francisco Torroba fue rápido para el mandado de alinearse con las patronales rurales que protagonizaron un lock out famélico, no solo en cuanto a la cantidad de personas convocadas, sino en lo referente a la argumentación que sostuvo la movilización.

Fue una "opereta política", en palabras de Eduardo Buzzi, que como dirigente rural de la Federación Agraria supo ser cara visible de los piquetes y protestas del año 2009: no quedaron dudas esta vez que la actividad presentada como "paro del campo" fue en realidad un acto de la oposición en contra del gobierno nacional, y además protagonizado en un contexto de pesares por los sectores económicos que mejor la pasan, pero que no quieren que les toquen el bolsillo.

La otra estrella en campaña fue María Eugenia Vidal, que desembarcó en La Pampa para hablar de sus sueños de ser presidenta; para impulsar a Martín Maquieyra como candidato a la Gobernación; para aprovechar políticamente el caso de Lucio Dupuy y para prometer que llegado el caso actuará en contra de lo que ella misma hizo en la práctica respecto de Portezuelo del Viento.

Aunque mientras fue gobernadora bonaerense se alineó con el interés mendocino porque así lo ordenaba la mezquindad política del macrismo, ahora vino a decir que respaldaría los reclamos de La Pampa, sabiendo que esas palabras perfectamente pueden perderse en el viento.

Después de todo, como cara ultravisible del PRO, se hizo especialista en 2015 en llegar al gobierno por vía de esa estafa electoral que consistió en prometerle al pueblo que iban a sostener una serie de políticas inclusivas que fueron las primeras que se propusieron pisotear y vaciar ni bien tomaron el poder

También te puede interesar...