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Después de las lluvias se reanuda la siembra de trigo

Por Mariano Fava (*)El mes de julio se despidió con algunas precipitaciones más o menos generalizadas en la porción este de la provincia de La Pampa.

Si bien los registros fueron diversos y dispersos, en donde llovió 20 milímetros o más gran parte de los productores decidieron implantar trigo, cebada o avena a pesar de estar casi sobre el fin de la "ventana de siembra".

Afortunadamente, todavía nos quedan unos nueve o diez días para sembrar, luego de ello es conveniente detener las mencionadas labores. Para el próximo fin de semana hay pronósticos de nuevas precipitaciones que, en caso de concretarse, es muy probable que den un nuevo impulso a la avidez por sembrar del empresario pampeano.

Debemos advertir que más allá del diez de agosto no es aconsejable continuar plantando cereales de invierno. En todo caso si finalmente llega a llover, quizás convenga pensar en fertilizar las sementeras ya implantadas, como una manera de buscar aumentar rendimiento en vez de ir por una estrategia de aumentar área.

Con las últimas precipitaciones se pudo revertir en parte la fuerte caída del área destinada a cereales de invierno en nuestra región, situación que se venía dando por un tema netamente climático. Lo que sin duda será más que positivo para la economía provincial, ya que el mercado mundial (y doméstico) de trigo se encuentra fuertemente demandado y con cotizaciones acordes a tal interés por el grano.

Así mismo, el sector ganadero se ha visto beneficiado por estas lluvias, a tal punto que ya empiezan a verse los lotes de alfalfa sin latencia brotar, proporcionando un escaso, pero valioso forraje altamente proteico que le permite al amigo productor emplearlo ya sea para destetes o como suplementación estratégica en el pastoreo de pasto llorón diferido, o rastrojos de maíz o sorgo.

Del mismo modo, los verdeos de invierno que fueron bien utilizados, es decir dejando un área foliar remanente de al menos 7 centímetros, ya empiezan a recuperarse y en pocos días más van a proveer otro valioso aporte de forraje, ya que como todos sabemos la salida del invierno suele ser más complicada que el propio invierno.

En otro orden de cosas, es pertinente mencionar que con la lluvia caída se presenta una buena oportunidad para iniciar las labores de barbecho de cara a la siembra de cultivos de cosecha gruesa. En efecto, el contar con humedad, más el aumento progresivo de la temperatura y las horas de luz, hace que las malezas se encuentren en activo crecimiento, lo que favorece la acción de los herbicidas colaborando al éxito de los tratamientos.

El empleo de moléculas de agrodefensivos residuales resulta vital para llegar a la siembra allá por finales de octubre/noviembre con el suelo libre de malas hierbas sin necesidad de volver a intervenir con una herramienta química.

El uso eficiente de los insumos será clave de cara a la próxima zafra ya sea por el fuerte aumento que han tenido en dólares, como así también por lo complejo que está resultando conseguir algunas moléculas especiales. Es por ello que más que nunca la consulta a nuestro ingeniero agrónomo de confianza va a ser de vital importancia, de modo de trabajar proactivamente y no reactivamente cuando los problemas ya están declarados en los potreros, resultante en ese caso complejo y a veces imposible de solucionar.

Para finalizar diremos que es evidente el cambio de humor en el sector agropecuario por la bendición de las precipitaciones, las que han venido a cortar una larga sequía de aproximadamente tres meses. Solo resta esperar que las lluvias primaverales se hagan presentes nuevamente en tiempo y forma, para poder llegar a buen puerto con una cosecha fina a la que podríamos definir de estratégica para la economía provincial, como así también para poder hacer una correcta implantación de los cultivos de cosecha gruesa.

(*) Ingeniero Agrónomo -Posgrado en Agronegocios y Alimentos- @MARIANOFAVALP

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