Salud

¿Por qué no debes abandonar un tratamiento, aunque ya estés bien? Esto te puede ocurrir

Abandonar la medicación por cuenta propia puede hacer que la enfermedad reaparezca o no llegue a curarse del todo
Abandonar la medicación por cuenta propia puede hacer que la enfermedad reaparezca o no llegue a curarse del todo.
Dejar la medicación cuando desaparecen los síntomas es un error frecuente que puede hacer que la enfermedad no se cure del todo. La duración del tratamiento debe respetarse siempre, incluso cuando el paciente se encuentra bien.

Escuchá esta nota

EL DIARIO digital

minutos

Muchas personas dejan de tomar la medicación cuando desaparecen los síntomas o cuando creen que ya están curadas. Sin embargo, interrumpir un tratamiento antes de tiempo puede hacer que el problema de salud no se resuelva completamente o que vuelva a aparecer. 

Este es uno de los mensajes que transmite Eduardo Jiménez, farmacéutico, quien insiste en que la duración del tratamiento debe respetarse siempre tal como la ha indicado el profesional sanitario. "La prevención consiste no solo en curar la enfermedad, sino en asegurarnos de que se termina correctamente. No acabar el tratamiento no implica que el problema haya desaparecido", insiste.

Un ejemplo frecuente ocurre con las infecciones. Aunque el paciente se encuentre mejor a los pocos días, el organismo puede no haber eliminado del todo el virus o la bacteria. Además, el experto recuerda que hay procesos que pueden continuar sin dar síntomas: "Hay casos que son asintomáticos y el paciente no es consciente de si realmente se ha curado, por eso hay que completar el tratamiento tal y como lo ha indicado el médico".

¿Por qué muchos pacientes abandonan la medicación antes de tiempo?

Existen varias razones por las que los pacientes dejan el tratamiento antes de lo recomendado. Una de las más frecuentes es la ausencia de síntomas, especialmente en enfermedades crónicas. "En problemas como el colesterol o la hipertensión, el paciente toma la medicación un tiempo y como se encuentra bien piensa que ya no la necesita, pero eso no significa que la enfermedad haya desaparecido", advierte Jiménez.

También influye la complejidad de algunos tratamientos, que requieren cambios en la dosis o varias tomas al día. En palabras del farmacéutico, "hay medicamentos que son más difíciles de seguir, por ejemplo, cuando hay que ir reduciendo la dosis poco a poco, como ocurre con algunos tratamientos con corticoides, y al final al paciente se le hace pesado".

Otro motivo habitual es la polimedicación, sobre todo en personas mayores. "Cuando alguien toma muchos fármacos, es fácil que se olvide de alguno o que deje de tomarlo sin darse cuenta, y eso puede afectar al control de la enfermedad", señala.

Asimismo, en los trastornos del sistema nervioso es frecuente el abandono precoz. En este sentido, en enfermedades como la depresión, hay pacientes que dejan la medicación cuando creen que están mejor, pero son tratamientos que suelen ser crónicos y nunca deberían suspenderse sin indicación médica.

El coste económico o la sensación de haber mejorado también pueden influir: "En tratamientos relacionados con el peso, por ejemplo, hay personas que dejan la medicación cuando han adelgazado unos kilos, pero si no cambian los hábitos, el problema vuelve".

Para el farmacéutico, el error más común es decidir por cuenta propia cuándo terminar el tratamiento. "El problema es que muchas veces elegimos nosotros cuándo acabar, y debe ser el médico el que decida cuándo se puede suspender", lamenta.

Cómo mejorar la adherencia al tratamiento

Seguir correctamente la medicación es fundamental para que sea eficaz, y existen medidas que pueden ayudar a mejorar la adherencia. Una de las más útiles, según el farmacéutico, es el sistema personalizado de dosificación (SPD), que permite organizar la medicación semanalmente. "Es un sistema en el que un profesional prepara la medicación para toda la semana, de forma que al paciente no le falte nada y cumpla correctamente el tratamiento", señala.

Este control facilita que el paciente tome los fármacos como corresponde e incluso puede reducir el número de medicamentos necesarios. En este punto, "cuando una persona sigue bien su tratamiento, muchas veces se pueden ajustar las dosis o disminuir los fármacos, precisamente porque la adherencia es correcta".

Por último, insiste en la importancia de concienciar al paciente de que muchos tratamientos son crónicos y que solo el médico o el profesional sanitario puede decidir cuándo suspenderlos, aunque la persona se encuentre bien.

También te puede interesar...