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EL DIARIO digital
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Lo que debía ser un acto de homenaje institucional terminó convirtiéndose en un nuevo capítulo de la interna que sacude al Poder Ejecutivo. La vicepresidenta de la Nación, Victoria Villarruel, protagonizó este martes un fuerte desplante al retirarse "de último momento" de una ceremonia en honor al Papa Francisco en Lujan, tras negarse de forma tajante a sentarse junto al jefe de Gabinete, Manuel Adorni.
Villarruel llegó al lugar del evento con la intención de participar de la actividad, pero al ser conducida por el personal de ceremonial hacia la primera fila, notó que su asiento lindaba con el del principal colaborador de Javier Milei. Según testigos presenciales, la titular del Senado manifestó su disconformidad de manera inmediata y, tras un breve intercambio con los organizadores, decidió abandonar el edificio antes de que comenzara el acto.
Este episodio no es un hecho aislado. La relación entre la vicepresidenta y el entorno más cercano al presidente atraviesa su punto más bajo. En los pasillos del Congreso señalan que Villarruel busca marcar una distancia ética y política con Adorni, quien actualmente se encuentra bajo la lupa judicial por el presunto incremento de su patrimonio y la adquisición de propiedades que no coincidirían con sus ingresos declarados.
Desde el entorno de la vicepresidenta evitaron dar declaraciones oficiales, limitándose a señalar "problemas de agenda" para justificar su partida. Por el contrario, desde la Jefatura de Gabinete intentaron minimizar el roce, aunque el asiento vacío al lado de Adorni durante toda la ceremonia fue el mensaje político más potente de la jornada. El desplante ratifica que el diálogo entre la Casa Rosada y la Presidencia del Senado está virtualmente roto.