La tapa de EL DIARIO de hoy

El Congreso dio media sanción a una ley que prorroga el financiamiento -que el neoliberalismo pretendía clausurar- a actividades como el cine, el teatro, la música y las bibliotecas populares.

La Cámara de diputados y diputadas de la Nación le dio media sanción a la iniciativa que define la prórroga de las asignaciones específicas que permiten el sustento de las actividades culturales que se realizan con mirada comunitaria, cooperativa, alternativa y por fuera de las grandes industrias.

La medida -que alcanza como un salvavidas a numerosas entidades e instituciones pampeanas- reafirma la decisión estatal de que haya un fondo concreto que atienda las actividades del teatro, el cine, la música, las bibliotecas populares y las radios comunitarias, entre otros sectores.

Para ello, se toma un porcentaje de la recaudación impositiva que surge de los pagos que hacen esas mismas actividades y que también realizan los juegos de azar y las apuestas deportivas, y se destinan a respaldar económicamente las acciones del Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales, el Instituto Nacional de la Música, el Instituto Nacional del Teatro, las Bibliotecas Populares, las producciones del Sistema Nacional de Medios Públicos, el ENACOM, el Fondo FOMECA, y la Defensoría del Público.

Una normativa que dejó como herencia el gobierno neoliberal anterior ponía un plazo de finalización, parecido al abismo, a fin de este año (ahora viene el debate en el Senado).

Lo curioso es que aunque había un consenso más extendido para respaldar esa política, la votación se terminó dando con una cantidad muy justa respecto de la mayoría especial que era necesaria para su ratificación.

Eso es así porque algunos sectores opositores que se habían manifestado a favor de sostener esa política asociada a un presupuesto específico finalmente se volcaron por una confusa abstención

De ahí que el oficialismo interpretara como "inexplicable" la postura, tal como expresó el diputado nacional pampeano por el Frente de Todos Hernán Pérez Araujo

Mucho antes de esta sesión, Martín Berhongaray había sido referencia, por ejemplo, de una propuesta para la prórroga de los fondos específicos, basado sobre todo en la salud de las bibliotecas populares.

Ya en un clima preelectoral la alianza de derecha privilegió su posicionamiento en contra de las políticas oficialistas y se sintió más cómoda en la vereda de enfrente.

Los votos que le permitieron al oficialismo salvar esos fondos específicos vinieron de lzquierda, del Movimiento Popular Neuquino y de armados federales, sobre todo porque la UCR no quiso fragmentar su alianza con el PRO ni siquiera ante los envenenados discursos de algunos referentes macristas, que -como en el caso de Hernán Lombardi- atacaron la presencia estatal en las actividades culturales, oponiéndose a la "burocracia" y el "despilfarro".

Otros diputados y diputadas de la derecha caricaturizada (entre ellos José Luis Espert, Carolina Píparo y Fernando Iglesias) directamente votaron en contra, ratificando su alineamiento antiperonista y antipopular.

Entre los cuestionamientos formulados por la oposición se incluyen probablemente algunas referencias a ser atendidas: está promocionada, por ejemplo, la queja de que algunos dineros en lugar de atender proyectos concretos de trabajadores y trabajadoras de la Cultura atiendan el sostenimiento institucional de la Defensoría del Público.

También se criticó que la prórroga sea por 50 años, pero en realidad se determinó esa cifra porque las asignaciones no pueden ser permanentes por una cuestión de técnica legal y contable, ya que en ese caso correspondería que esos fondos fueran coparticipables.