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EL DIARIO digital
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Una marea humana e incontrolable de color celeste y blanco hizo "explotar" el centro de la capital pampeana tras consumarse la victoria. La plaza San Martín y las principales avenidas de la ciudad se convirtieron rápidamente en el epicentro de un desahogo colectivo que incluyó bocinazos, banderas al viento, pirotecnia y el calor de miles de gargantas que se unieron en un solo grito de festejo.
En medio de esa marea de alegría desbordante, el clásico folclore del fútbol argentino ese que mezcla la picardía, la mística de las tribunas y la memoria popular sumó una de las postales más comentadas de la jornada: en pleno centro, frente al municipio, un grupo de hinchas encendió y quemó una bandera del Reino Unido.
Lejos de vivirse como un hecho de violencia, la escena fue recibida por la multitud como parte del tradicional "folclore" y del histórico agite que une al fútbol con el sentimiento patriótico. De inmediato, la quema de la insignia británica fue acompañada por una ovación y el estruendo de los cánticos que reivindican las Malvinas Argentinas, un himno infaltable en cada festejo popular de nuestro país.
El centro santarroseño vibró con la mística intacta de una hinchada que vive el fútbol con una intensidad única en el mundo. La celebración, que se extendió hasta altas horas de la noche de este miércoles, continuó de manera pacífica con familias enteras compartiendo la alegría de un nuevo logro deportivo que volvió a hermanar a toda la ciudad en una sola fiesta.