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EL DIARIO digital
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La referente pampeana Lucy Cornelis recordó este miércoles el 31° aniversario del nacimiento del Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha (MML), una organización que surgió en la década de 1990 para resistir los remates de campos y el endeudamiento que afectaba a miles de productores rurales en distintas regiones del país.
A través de un mensaje publicado en sus redes sociales, Cornelis evocó aquellos años de movilización y destacó el papel que tuvieron las mujeres rurales en la defensa de las explotaciones familiares.

"Hoy hace 31 años del nacimiento del Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha, donde salimos a defender la soberanía argentina, parando los remates, cantando el Himno Nacional y abrazadas a la bandera", expresó.
La dirigente sostuvo que la organización logró evitar la pérdida de millones de hectáreas que se encontraban hipotecadas. "Así se salvaron 14 millones de hectáreas gracias a la decisión de nuestro presidente Néstor Kirchner, que nos dijo que no habría más remates y cumplió", afirmó.

En su mensaje también recordó a las integrantes fallecidas del movimiento y convocó a mantener la defensa de los intereses nacionales. "Lo saludo con besos al cielo y a todas las mujeres que ya no están. A las que hoy viven las abrazo con todo el amor y hoy más que nunca defendamos nuestra querida patria que vuelve a estar en peligro. ¡Viva la Patria!", escribió.
Un movimiento nacido en plena crisis del campo
El Movimiento de Mujeres Agropecuarias en Lucha surgió formalmente en 1995, aunque sus primeras acciones comenzaron un año antes, en medio de una profunda crisis económica que golpeaba a pequeños y medianos productores. El proceso de apertura económica, el endeudamiento creciente y las ejecuciones judiciales derivaron en cientos de remates de campos y establecimientos rurales.
Frente a esa situación, grupos de mujeres rurales comenzaron a organizarse para impedir las subastas. Su modalidad de protesta se volvió emblemática: se ubicaban frente a los juzgados o en los lugares donde se realizaban los remates, cantaban el Himno Nacional y desplegaban banderas argentinas para reclamar la suspensión de las ejecuciones.
La organización tuvo una fuerte presencia en La Pampa, donde la crisis agropecuaria afectó especialmente a productores familiares y puesteros. Cornelis se convirtió en una de las principales referentes del movimiento en la provincia y participó de numerosas acciones de protesta durante los años noventa y comienzos de los 2000.

Con la recuperación económica posterior a la crisis de 2001 y distintas medidas orientadas a aliviar la situación financiera del sector, el número de remates rurales disminuyó significativamente. Sin embargo, las integrantes del movimiento continúan reivindicando aquellas luchas como una experiencia de organización colectiva en defensa de la producción familiar, la permanencia en el campo y la soberanía sobre la tierra.
A tres décadas de aquellas primeras protestas, el aniversario encontró a Cornelis renovando el llamado a preservar los valores que dieron origen al movimiento y a sostener la defensa de los pequeños productores rurales frente a los desafíos actuales.