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EL DIARIO digital
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El sector de la construcción en La Pampa atraviesa una de las crisis más profundas de su historia reciente, marcada por una parálisis que combina el freno de la obra pública nacional con un mercado privado asfixiado por los costos. Adrián Pérez Habiaga, presidente de la Cámara de la Construcción pampeana, trazó un diagnóstico crudo y sostuvo que el desplome del empleo equivale al cierre simultáneo de tres fábricas de la magnitud de Alpargatas.
La comparación utilizada por el dirigente gremial empresario sirve para dimensionar la magnitud del impacto social en la provincia. Mientras que históricamente el rubro mantenía un piso de entre 4.000 y 6.000 trabajadores registrados, hoy esa cifra se ha desplomado a apenas 2.500.
"Imaginate el número: Alpargatas en su punto máximo tenía 1.000 empleados. Estamos hablando de más de tres Alpargatas completas que se cierran de golpe en una provincia de 360.000 habitantes", graficó Pérez Habiaga.
A nivel nacional, la preocupación no solo radica en las obras nuevas, sino en el deterioro de lo ya construido. El dirigente advirtió que la falta de mantenimiento en rutas y edificios públicos le cuesta al país unos 25.000 millones de dólares anuales.
"Es como tu casa: si no la mantenés, se te viene abajo", sentenció el dirigente en diálogo con Infopico Radio, al tiempo que denunció que el Estado Nacional pretende cancelar deudas millonarias con las pymes constructoras mediante bonos a valor nominal, una medida que asfixia financieramente a las empresas locales.
Construir dejó de ser negocio
La inversión particular, que suele ser el refugio ante la caída de la obra estatal, también se encuentra paralizada por una distorsión de precios inédita. El costo por metro cuadrado actualmente ronda los 2.500 dólares, por lo que, para que sea rentable, una propiedad debería venderse a un mínimo de 3.000 dólares el metro cuadrado, valores que el mercado local no puede convalidar.
Pérez Habiaga admitió que "hoy no es negocio hacerse una casa". Resulta más económico comprar un departamento terminado de entre 80 y 90 mil dólares que iniciar una obra desde cero.
En este panorama desalentador, la Cámara insiste en que la reactivación depende de herramientas financieras que hoy no existen, como los créditos hipotecarios para compras "al pozo". Sin estas leyes, el acceso a la vivienda sigue siendo una utopía para las familias que hoy destinan sus ingresos únicamente al alquiler.
Respecto a las promesas del Gobierno Nacional de concesionar rutas a privados, Pérez Habiaga fue escéptico: "Bajo las condiciones actuales, ninguna empresa puede acceder a un crédito para tomar una concesión. Por ahora, son solo intenciones que no se pueden ejecutar", concluyó.