La Pampa

Adiós a un símbolo de la ciudad: falleció Eduardo "Edu" Gianforte

Eduardo Alberto Gianforte falleció este domingo a los 56 años de edad
Eduardo Alberto Gianforte falleció este domingo a los 56 años de edad.
Villa Alonso y el deporte santarroseño están de luto. Este domingo falleció Eduardo "Edu" Gianforte, un personaje entrañable que dejó su huella como utilero, hincha incondicional de All Boys y alma de las noches de la ciudad.

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EL DIARIO digital

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La tarde de este domingo, Santa Rosa perdió a uno de sus habitantes más emblemáticos. En el corazón de Villa Alonso, allí donde la calle San Jorge guarda las historias de los vecinos de siempre, se apagó la vida de Eduardo Alberto Gianforte. Su partida, tras una larga y penosa lucha contra las complicaciones de la diabetes, marca el final de una era para la cultura popular de la capital pampeana.

Edu no fue un ciudadano común; fue un constructor de afectos. Hijo de Francisco, el histórico sereno del Super Luro, y de Zulema "Coquita" Ursulay, la enfermera del Hospital Molas que fue su faro y sostén, Eduardo transformó su propio desafío personal —un retraso madurativo que nunca fue barrera para la amistad— en una lección de convivencia. Durante décadas, su figura de "grandote bueno" fue una garantía de paz en la noche santarroseña, donde trabajó diez años en la seguridad de V8 sin haber protagonizado jamás un conflicto.

Su relación con el deporte fue su gran motor. Aunque se declaraba "experto" del básquet y fanático de la NBA, su verdadera pasión estaba en el parqué local. Fue parte del cuerpo técnico de aquel Estudiantes que rozó la gloria en el TNA bajo las órdenes de Daniel Jaule, y luego se convirtió en el amuleto y el hincha más fiel de All Boys. En el club de la calle Spinetto, su presencia en cada "picado" era sagrada.

Los últimos años fueron especialmente crueles. La pandemia no solo trajo el aislamiento, sino también el avance de su enfermedad, que derivó en la amputación de una pierna y un deterioro físico que lo recluyó en su casa de siempre.

Hoy, Santa Rosa llora a un hombre que, en su aparente soledad, nunca estuvo solo. Se fue un tipo que no necesitó de grandes hazañas para ser recordado, porque su mayor logro fue lograr que todos, sin excepción, lo consideraran un amigo. En el parqué de All Boys y en las veredas de Villa Alonso, el silencio de hoy es el homenaje a una bondad que ya no se encuentra a la vuelta de cualquier esquina.

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