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EL DIARIO digital
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Tras el fuerte impacto generado por su protesta en la municipalidad de General Acha, el productor rural Hernán Carbajales rompió el silencio. En un extenso descargo, aclaró los pormenores de su irrupción en el palacio comunal, desmintió acusaciones de maltrato y machismo vertidas por algunos medios, y apuntó con dureza contra el bache legal de la Justicia, la desinformación de los funcionarios y la justificación de la delincuencia bajo la excusa de la pobreza.
El damnificado, quien alquila junto a su esposa el predio "Peñi Hué" donde en 48 horas le mataron una yegua de pedigree y una vaca, definió su accionar como "un acto de pura desesperación ante la impunidad".
Carbajales se mostró muy molesto con el tratamiento que algunos sectores de la prensa local le dieron al hecho, donde se lo tildó de violento y de agredir a la Secretaria de Gobierno, Judith Acri.
"Yo jamás maltraté a nadie adentro de la municipalidad. Entré enojado, pero amablemente saludé, dije que iba a pasar a dejar la carne y cuando me fui, saludé. Estaba lleno de policías de testigos que si yo hubiera sido maleducado me habrían sacado a los empujones, y no fue así, me acompañaron a la fiscalía", relató.
Asimismo, desmintió tajantemente cualquier tinte machista en su reclamo hacia la funcionaria: "Yo jamás le dije a la señora Acri que no hablaba con mujeres. Fui con mi mujer, hablamos los dos. Lo que le dije es que yo no iba a hablar con ella, que quería hablar con el intendente Abel Sabarots. Desconocía que ella tenía esa función de seguridad, ahora lo sé. Que yo tenga diferencias con ella y le diga que no estoy de acuerdo en cómo se manejan ni a dónde van a parar los impuestos que pago, no es faltarle el respeto por ser mujer ni hombre".
Críticas a la intendencia: "Ellos no son ajenos"
El productor cuestionó la respuesta recibida por parte de las autoridades municipales, quienes le manifestaron que la seguridad rural no competía a sus funciones y que solo oficiaban de "terapistas para escuchar".
"Es un error decir que no tienen nada que ver. Tienen que ver los jueces, los fiscales, la policía y la intendencia. Por cada vaca que movemos pagamos una guía, pagamos inmobiliario, pagamos un montón de cosas. La vigilancia del pueblo, las cámaras y los accesos los manejan ellos", retrucó.
Además, Carbajales expuso la desinformación de la propia Secretaría de Gobierno: "La señora Acri me dijo que fuera a hablar con el fiscal López porque había una fiscalía especializada en abigeato. Eso es mentira, la fiscalía de abigeato se disolvió por la ausencia de fiscales y ahora lo toma el de turno. Los propios fiscales me lo confirmaron hoy. Hasta esa desinformación poseen en el municipio".
El productor relató el doloroso momento en que descubrieron los ataques. "Mientras revisábamos la yegua muerta el sábado, escuchamos los tiros de cuando nos estaban carneando la vaca. Por la llovizna y la niebla no la pudimos encontrar hasta el lunes. Dejaron tirados 1.000 kilos de carne entre los dos animales. Cortaron solamente los lomos y dejaron todo lo demás tirado como basura".
El drama del pequeño productor y el bache legal
En su descargo, Carbajales rechazó los discursos que buscan justificar el cuatrerismo por cuestiones de vulnerabilidad social o que minimizan las pérdidas asumiendo que los damnificados poseen un gran patrimonio.
"Estamos en una sociedad muy politizada donde la excusa es que 'hay hambre'. El hambre duele, sí. Pero matar dos animales de 500 kilos para sacar dos lomos y dejar toda la carne tirada en el suelo es una salvajada, no es hambre. No hay que justificar la delincuencia con la pobreza. El pobre trabaja, el delincuente delinque", diferenció con firmeza.
"Escuchaba a un locutor decir 'qué le hace una vaca más'. Nosotros no somos grandes hacendados, no somos terratenientes. Ese campo es de mi padre y un socio, y mi mujer y yo lo alquilamos. Trabajamos con pocas vacas y una pérdida así es un daño económico grandísimo", lamentó.
Finalmente, tras reunirse con las autoridades judiciales, Carbajales expuso la alarmante realidad del delito rural en la región: "La fiscal me mostró una estadística de 25 causas abiertas en la zona, sin contar la enorme cantidad de vecinos que ya ni denuncian porque se cansaron de que quede en la nada. La misma fiscalía me dio a entender que hay un vacío legal: la gente cae presa carneando y no hay penas, no se suman los antecedentes. Los delincuentes entran por una puerta y salen por la otra, y mientras tanto, los chacareros vivimos presos en nuestros propios campos".