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EL DIARIO digital
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El norte de La Pampa enfrenta una situación productiva dramática tras el temporal que descargó 300 milímetros en apenas diez días. Francisco Moronta, productor de la zona de Intendente Alvear, describió un panorama de desolación donde los lotes agrícolas se han transformado en canales de paso y las reservas de forraje corren riesgo de pérdida total.
Para Moronta, la magnitud del fenómeno ha superado cualquier capacidad de absorción de los suelos. "No hay campo que lo resista; en las partes donde no hay agua, directamente no tenes piso, lo que hace imposible transitar", relató el productor, subrayando que la falta de infraestructura agrava el escurrimiento natural.
La dinámica del agua en la zona norte se ha vuelto incontrolable debido a la saturación de las cuencas. "Se van uniendo las lagunas de los vecinos y empiezan a correr haciendo tipos ríos. El campo de uno termina siendo la pasada de toda el agua que viene de atrás", explicó el productor.
Moronta detalló que tiene entre 130 y 140 hectáreas de maíz con 20 a 30 centímetros de agua estancada. Además, advirtió sobre la pérdida de alfalfas: "La alfalfa dura entre 7 y 10 días bajo el agua; después se pudre la corona y no sirve más".
En esas condiciones, mencionó que debieron realizar esfuerzos contrarreloj para rescatar bolsones de girasol que comenzaban a inundarse.
Críticas a la falta de obras
El testimonio del productor alvearense puso el foco en la ausencia de soluciones estructurales por parte del poder político a lo largo de las décadas. Y apuntó contra la obra de los Daneses: "Se inició y nunca se terminó. Si bien no nos abarca, frenaría el agua que viene de la zona de Vértiz y Ojeda, pero no se terminó. Incluso el comentario es que se han robado hasta las compuertas", denunció Moronta,
También planteó la falta de canales en la zona ya que los productores "no tenemos escurrimiento más que lo natural. Solo se han hecho parches. Necesitamos canales, el agua tiene que escurrir de alguna manera".
Más allá de la pérdida de la cosecha actual, Moronta lamentó el daño a largo plazo en el recurso más valioso del productor: el suelo. "Genera un daño enorme después de tantos años cuidando la materia orgánica y la estructura. Esto es como volver a arrancar de cero", se quejó.
La comparación con la histórica inundación de principios de siglo fue inevitable: "Yo viví la del 2001 y creo que estamos en las mismas condiciones, al menos en esta zona". El pedido del sector es claro: que esta nueva crisis sirva para impulsar obras definitivas que eviten que el norte pampeano siga dependiendo exclusivamente de que "deje de llover" para poder producir.