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EL DIARIO digital
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La destitución del reconocido investigador pampeano José Hernán Sarasola por parte del Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) desató una inmediata e intensa réplica institucional y estudiantil en el ámbito de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam). Este lunes por la mañana, la comunidad universitaria amaneció movilizada tras el lanzamiento de una junta de firmas impulsada por el estamento estudiantil para impedir que el docente vuelva a ejercer funciones en las aulas locales.
La iniciativa fue encabezada por los integrantes de la agrupación "Sumate", perteneciente a la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales. El objetivo es presentar un pronunciamiento formal ante el Consejo Directivo de la casa de estudios para exigir que no se valide su reincorporación laboral. El Consejo Directivo tuvo su reunión en la tarde de este lunes, pero el asunto no fue tratado. No se pudo resolver el tema porque los antecedentes están en legales del Rectorado. Se esperará una definición del área superior para que recién el órgano máximo de la Facultad pueda expedirse.
En paralelo a la vía administrativa, la agrupación convocó a un escrache y manifestación de repudio en el hall central del edificio universitario.
"A través del Protocolo de intervención institucional ante violencia de género, acoso sexual y discriminación de género de la UNLPam, se verificó que este hombre ejercía violencia de género laboral en los espacios donde dirigía, aprovechando su jerarquía", manifestaron los estudiantes en su convocatoria. "Por todos estos motivos, manifestamos este profundo rechazo para que esta persona se reincorpore a nuestra facultad; no queremos violentos en nuestra facultad", concluyeron de forma tajante.
Máxima sanción
La reacción estudiantil se fundamenta en la reciente decisión del Conicet, que dispuso la máxima sanción administrativa y la cesantía definitiva de Sarasola quien además dirige el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA) tras un extenso sumario administrativo iniciado en el año 2020. El expediente del organismo nacional dio por acreditadas las denuncias por maltrato laboral, abuso de poder, desvalorización y apropiación indebida de producciones académicas presentadas por becarias e investigadoras que se encontraban bajo su tutela.
El caso ya arrastraba severos antecedentes dentro de la propia UNLPam. En 2024, las autoridades de la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales le habían aplicado una suspensión de 30 días sin goce de haberes tras un dictamen que constató el daño psicológico provocado a una investigadora durante su formación doctoral, quien debió someterse a terapia para afrontar el control asfixiante y el menoscabo permanente de su autoestima por parte de Sarasola.
Aquel expediente universitario dio por probada la violencia de género en su modalidad laboral, señalando conductas abusivas, desprecio profesional, exigencias incompatibles con la maternidad de las trabajadoras y el condicionamiento discrecional del crecimiento científico de sus subordinadas valiéndose de su rol jerárquico.
Pese a que el docente rechazó sistemáticamente los cargos y alegó en sus descargos una presunta "persecución" mediante la utilización maliciosa de los protocolos de género, las resoluciones concordantes del Conicet y el decanato local dinamitaron su posición. La sesión de este lunes en el Consejo Directivo de la UNLPam marcará el termómetro institucional frente a un caso que sacude las estructuras académicas y científicas de la provincia.