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Lo que dejó el Club Argentino: entre el mensaje a Verna y el traje de guerra para di Nápoli

En la política pampeana los silencios y las ausencias suelen hablar mÃs fuerte que los discursos
En la política pampeana, los silencios y las ausencias suelen hablar más fuerte que los discursos.
El plenario de la Línea Plural en Santa Rosa dejó mucha tela para cortar. Un repaso por las contradicciones de una movida masiva que busca ponerle límites al intendente santarroseño, pero que expone las tensiones subterráneas en la cúpula del PJ provincial.

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EL DIARIO digital

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Por Walter Goñi (*)

El masivo encuentro de la Línea Plural en el Club Argentino, que logró convocar a unas 900 personas bajo la consigna de "no prestarle más el escenario a nadie", operó como el lanzamiento oficial de la temporada de disputas internas rumbo a 2027 en el PJ pampeano. Sin embargo, detrás de la ruidosa catarsis de las bases y los discursos encendidos contra la gestión municipal de Luciano di Nápoli, la foto de la mesa de cabecera obliga a realizar una lectura fina sobre los verdaderos hilos que mueven la disputa peronista en Santa Rosa.

Ahí, en primera fila, se corporizó el núcleo duro del armado: la histórica y cuestionada dirigente Elsa Labegorra —encargada de lanzar los dardos más venenosos contra el "individualismo" municipal—, flanqueada por el ministro de Conectividad y Modernización, Antonio Curciarello (cuyo nombre ya suena para la intendencia), y el senador nacional Daniel Bensusán. El despliegue de poder territorial en el estrado se completó con el secretario de Trabajo, Marcelo Pedehontaá; el subsecretario de Salud, Gustavo Vera; la funcionaria de la misma cartera, Cintia Zalabardo, y Juan Ramón "Toti" Garay. Una prolija sintonía de segundas y terceras líneas que salieron a marcar la cancha con nombre propio.

¿Ziliotto convencido o arrastrado por la tropa?

La primera pregunta que flota en el aire santarroseño es el grado de involucramiento real del gobernador Sergio Ziliotto. Si bien el plenario estuvo repleto de sus ministros y secretarios —lo que en la jerga peronista equivale a una bendición explícita—, cabe dudar de si el mandatario provincial está del todo convencido de propiciar una embestida tan abierta y prematura contra di Nápoli.

La masiva presencia en el salón de hombres clave de su gestión, como los ministros Pascual Fernández (Gobierno y Asuntos Municipales), Marcela Feuerschvenger (Educación), Alfredo Intronati (Obras Públicas) y Diego Álvarez (Desarrollo Social), junto al secretario general de la Gobernación, José Vanini, y el de Deportes, Ceferino Almudévar, demuestra que el aparato ziliottista se movió en bloque.

Ziliotto, obligado a hacer equilibrio institucional y político en un contexto nacional hostil, sabe que dinamitar los puentes con el intendente de la capital tiene un costo alto. Sin embargo, la presión de su propia dirigencia territorial en Santa Rosa —asfixiada por el personalismo de la calle San Martín y cansada de que sus militantes no sean atendidos en las oficinas de la secretaria de Gobierno, Carmina Besga— terminó imponiendo las condiciones.

Todo se parece a un "vernismo sin Verna"

El encuentro del sábado pretendió erigirse como la demostración de que la Línea Plural finalmente hizo pie en un territorio históricamente esquivo para el exgobernador Carlos Verna, como lo es Santa Rosa. Pero el dato curioso, casi paradójico, es que pareció exhibirse un "vernismo sin Verna". En las mesas del Club Argentino no se vio a un solo integrante de la mesa chica que digita los movimientos del líder piquense. Ni siquiera estuvo Hernán Pérez Araujo, cuya residencia en Toay y distancia geográfica no justifica una ausencia política de este calibre.

Este vacío de la primera línea ultravernista expone la convivencia de dos realidades paralelas dentro de la misma estructura: el ziliottismo explícito de la capital, encarnado en funcionarios como el exmarinista Curciarello, Pedehontaá o Álvarez, que busca armar base propia en el principal distrito electoral, y el riñón de General Pico que responde de forma exclusiva al "Barba".

¿Un mensaje encriptado para el "Mandamás"?

En la política pampeana, los silencios y las ausencias suelen hablar más fuerte que los discursos. Por eso, otra lectura ineludible del plenario del Argentino es que todo pareció funcionar como un mensaje encriptado enviado directamente al norte provincial.

La dirigencia intermedia de la Plural santarroseña pareció plantarse ante Verna para marcarle la cancha respecto a la representatividad local. El mensaje subyacente de la mesa que lideraron Labegorra, Bensusán y los ministros provinciales es claro: "los interlocutores válidos del PJ en Santa Rosa somos nosotros y no di Nápoli". Sabido es que el exgobernador mantiene fluidas y asiduas conversaciones telefónicas con el intendente santarroseño y que, de ninguna manera, lo descarta como un potencial y competitivo candidato a suceder a Ziliotto en el sillón de Avellaneda.

En definitiva, la Plural santarroseña se probó el traje de guerra y amenazó con las urnas. Queda por ver si esta demostración de fuerza —comandada por el gabinete ziliottista en pleno— logra que el municipio abra el diálogo o si, por el contrario, acelera una fragmentación que termine pavimentando el camino para las aspiraciones de la oposición.

(*) Director Periodístico de El Diario de La Pampa.

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