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EL DIARIO digital
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Este jueves, desde las 10:00 horas, el recinto del Concejo Deliberante de Santa Rosa será testigo de un hecho sin precedentes en la actual gestión municipal. El corrimiento de autoridades provocado por la licencia de Luciano di Nápoli desplazó momentáneamente al oficialismo de la conducción: con la viceintendenta Romina Montes de Oca a cargo del Ejecutivo, la presidencia del cuerpo recayó en la edila radical Romina Paci.
Este esquema no solo entrega el mallete a la oposición, sino que le otorga el "voto de oro" en caso de empate, dejando al bloque del FREJUPA en una situación de debilidad numérica que no habían experimentado hasta ahora. Para intentar mitigar el impacto, asumió Sasha Montes de Oca en la banca vacante, pero la aritmética legislativa sigue favoreciendo al bloque de la UCR.
La parálisis como estrategia
Ante la pérdida de la mayoría automática, la respuesta del oficialismo fue el repliegue. Los concejales radicales Diego Camargo, Romina Paci y Luján Mazzuco emitieron un duro comunicado en el que describen una semana de "persianas bajas" en el legislativo. Según la denuncia, los ediles del FREJUPA se negaron sistemáticamente a dar quórum en la comisión de Administrativa y Reglamentaciones, el filtro principal por donde pasan los proyectos de mayor peso para la ciudad.
"Preocupa que se vuelva a bloquear el tratamiento de temas relevantes justo en una instancia institucional en la que las mayorías ya no operan de manera automática", dispararon desde la bancada opositora. Para el radicalismo, la maniobra es transparente: al no haber despachos de comisión, el Orden del Día para la sesión de hoy quedó reducido a un listado de puntos intrascendentes, evitando así que la oposición pueda votar y aprobar resoluciones que incomoden a la intendencia.
Degradación institucional
Desde la UCR calificaron este proceder como un "bloqueo institucional" que busca blindar la figura del Intendente durante su ausencia. Aseguran que la inacción deliberada en las reuniones de comisión no solo frena proyectos vecinales, sino que lesiona la calidad democrática del Concejo al subordinar su funcionamiento a las conveniencias partidarias del oficialismo.
En este clima de fuerte desconfianza y con un temario que apenas roza la superficie de los problemas locales, comenzará una sesión donde, paradójicamente, la oposición tendrá el mando del micrófono pero el oficialismo habrá logrado, mediante el vacío, imponer su propia agenda de silencio.
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