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EL DIARIO digital
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El Consejo Nacional de Investigaciones Científicas y Técnicas (Conicet) resolvió cesantear al investigador pampeano José Hernán Sarasola luego de un extenso sumario administrativo iniciado a partir de denuncias presentadas por becarias que trabajaron bajo su dirección académica. La decisión se conoció tras una investigación que se extendió durante casi seis años y que concluyó con la recomendación de apartarlo definitivamente del organismo.
Según trascendió, el expediente determinó incumplimientos en sus funciones como director de becas y corroboró situaciones denunciadas por exbecarias vinculadas a maltrato laboral, apropiación de trabajos académicos y conductas incompatibles con las responsabilidades establecidas para quienes tienen a cargo la formación de investigadores.
La medida del Conicet se suma a una sanción que ya había aplicado en 2024 la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la Universidad Nacional de La Pampa (UNLPam), que suspendió al docente por 30 días sin goce de haberes tras concluir una investigación realizada en el marco del Protocolo de intervención institucional ante situaciones de violencia de género, acoso sexual y discriminación de género.
La denuncia original fue presentada por una investigadora que describió haber sufrido durante años situaciones de maltrato laboral y violencia de género mientras desarrollaba su formación doctoral y posdoctoral bajo la dirección de Sarasola. Los hechos denunciados ocurrieron tanto en el Instituto de Ciencias de la Tierra y Ambientales de La Pampa (INCITAP), de doble dependencia entre la UNLPam y el Conicet, como en el Centro para el Estudio y Conservación de las Aves Rapaces en Argentina (CECARA).
De acuerdo con la resolución emitida por el Decanato de la Facultad, la denunciante sostuvo que el investigador ejercía un control permanente sobre su trabajo, afectaba su autoestima y generaba sentimientos de culpa cuando los proyectos no avanzaban según sus expectativas. También relató que debió realizar terapia psicológica durante gran parte de su trayectoria académica para afrontar las situaciones que atravesaba.
Durante la instrucción del expediente universitario se concluyó que Sarasola ejerció violencia de género en su modalidad laboral aprovechando su posición jerárquica dentro de los espacios de investigación que dirigía. Entre las conductas acreditadas se mencionaron el menosprecio hacia trabajadoras, la desvalorización de sus conocimientos y esfuerzos, la apropiación de producciones académicas, exigencias incompatibles con la maternidad y decisiones que afectaban el desarrollo profesional de investigadoras a su cargo.
La investigación también señaló que su posición como director de proyectos y becas le otorgaba una capacidad de influencia significativa sobre las carreras científicas de las denunciantes, incluyendo la posibilidad de emitir evaluaciones que impactaran en la continuidad de sus becas o en su crecimiento profesional.
Como parte de las medidas adoptadas durante el proceso, la Facultad había dispuesto restricciones para el ingreso del docente a determinados espacios universitarios donde trabajaban las denunciantes y testigos. Además, estableció que, en caso de participar en actividades académicas o de investigación vinculadas a la institución, deberá acreditar capacitaciones en violencia laboral y en la Ley Micaela.
En su descargo, Sarasola rechazó las acusaciones y sostuvo que los mecanismos creados para abordar situaciones de violencia de género estaban siendo utilizados para perjudicarlo. Sin embargo, tanto la investigación universitaria como el sumario administrativo del Conicet avanzaron en sentido contrario y derivaron en las sanciones que finalmente se conocieron.