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EL DIARIO digital
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Una denuncia por supuesto "abuso sexual" sacude los cimientos de la Unidad Funcional de Género, Niñez y Adolescencia de la Policía de La Pampa, el organismo que, paradójicamente, debe velar por las víctimas de violencia. La subcomisaria y asistente social S.G.T. (43) denunció penalmente a su jefe directo, el comisario inspector Horacio Benítez, por hechos de acoso y contacto corporal no consentido.
La presentación judicial, realizada el pasado 23 de febrero, detalla un sistemático abuso de poder que habría comenzado a finales de 2023 y se intensificó durante 2025. El caso reviste una gravedad institucional extrema: Benítez no solo era el superior de la víctima, sino que la Jefatura le había asignado la tarea de realizar el seguimiento psicológico de la profesional mientras ella atravesaba una licencia por afectación emocional.
Además, esa profesional, en esa misma presentación, realizó una denuncia penal contra el jefe de Policía, comisario general (RE) Claudio Cano por "abuso de autoridad" y "amenazas".
"Seguimiento" y acoso
Según el relato incorporado en la causa, Benítez habría utilizado la asimetría jerárquica para vulnerar la intimidad de la subcomisaria. La denunciante describió que, en reiteradas oportunidades, el comisario se aproximaba por detrás de manera "innecesaria e invasiva", reduciendo deliberadamente la distancia interpersonal hasta apoyar su cuerpo contra el de ella o sobre el respaldo de su silla.
En el escrito, S.G.T. afirmó que estas conductas "no constituyeron hechos aislados". Describió que el denunciado permanecía en esa posición sin justificación funcional alguna y dirigía su mirada de forma "insistente hacia su cuerpo, particularmente hacia la zona del pecho", generándole una profunda incomodidad y afectando su desempeño profesional.
Daño psicológico
La presentación encuadra estos episodios en el artículo 119 del Código Penal, al considerar que existieron acercamientos físicos indebidos y contacto corporal no consentido en un marco de jerarquía. La denunciante subrayó que los hechos se produjeron mientras ella se encontraba bajo seguimiento profesional, un contexto de especial vulnerabilidad que el jefe habría aprovechado.
Como respaldo de la acusación, la asistente social ofreció informes psicológicos que dan cuenta de síntomas de ansiedad, alteraciones del sueño y el inicio de un tratamiento psiquiátrico tras los hechos denunciados.
Persecución laboral
Además del abuso sexual, la subcomisaria denunció un clima de hostigamiento para desvalorizar su carrera, que incluyó ser puesta bajo las órdenes de una oficial de menor jerarquía y recibir "exigencias irrazonables" vinculadas a sus derechos laborales.
La Justicia ahora deberá determinar la responsabilidad del comisario Benítez en una causa que pone bajo la lupa cómo se protege o se desprotege a las propias profesionales que trabajan en el área de Género de la fuerza provincial.