Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
El hecho ocurrió en la madrugada del pasado sábado 28 de febrero en el local de calle 16 y 13, donde la firma piquense forjó una trayectoria de más de sesenta años como referente en la venta de vehículos de dos ruedas. Desconocidos lograron ingresar al lugar para apoderarse de dos motos de valor significativo.
El hecho fue descubierto recién a las ocho de la mañana del lunes, cuando el personal del establecimiento llegó para iniciar la jornada laboral. En ese momento, la ausencia del propietario, quien se encontraba de viaje, sumó una cuota de incertidumbre a la situación.
Inicialmente, el recuento de las unidades nuevas arrojó el faltante de una Zanella ZB Full de 110 centímetros cúbicos, un vehículo cero kilómetro cuyo valor de mercado se estima cercano a los dos millones de pesos. Sin embargo, con el transcurrir de las horas y tras un control más exhaustivo sobre el inventario de usados, el personal advirtió que el botín era aún mayor. Una Yamaha XTZ 250 usada, valorada en unos seis millones de pesos, también había sido sustraída.
La logística del robo sugiere que los responsables contaron con tiempo y conocimientos mecánicos suficientes para operar dentro del local. Según estimaron en la empresa damnificada, los malvivientes manipularon el sistema eléctrico de la motocicleta de mayor cilindrada, realizando las conexiones necesarias para encender el motor y retirarse del lugar circulando. Esta maniobra descarta la teoría de un traslado forzado o de tiro, lo cual habría resultado demasiado llamativo en la zona céntrica de la ciudad, que, a pesar de la hora, cuenta con patrullajes y visibilidad.
Un factor determinante que facilitó el accionar de los ladrones fue la inoperatividad del sistema de seguridad. Debido a una serie de refacciones edilicias realizadas por albañiles en los días previos, la alarma del comercio había quedado inhabilitada.
La investigación quedó en manos de la Comisaría Primera y de la Agencia de Investigación Científica. Los peritos trabajaron intensamente en el levantamiento de rastros y en el análisis de las cámaras de seguridad, tanto privadas como públicas, con la esperanza de identificar a los autores del golpe.