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EL DIARIO digital
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El Sindicato de Trabajadores de la Carne de La Pampa rompió el silencio este viernes ante la creciente tensión en las plantas de Trenel y Bernasconi. En una conferencia de prensa encabezada por su secretario general, Antonio Loza, el gremio denunció el incumplimiento en el pago de indemnizaciones y describió un panorama desolador para el sector, agravado por el fracaso de negociaciones empresariales.
Hace una semana, la empresa notificó 190 despidos bajo el artículo 247 de la Ley de Contrato de Trabajo (que permite pagar el 50% de la indemnización por "fuerza mayor"). Sin embargo, el gremio denunció que ni siquiera ese monto reducido fue abonado.
El plazo legal de pago venció este jueves. Ante esto, el sindicato realizó una presentación urgente en Relaciones Laborales.
Aunque la planta está paralizada desde el 1° de enero, aún quedan 400 empleados en relación de dependencia. El gremio exigirá el pago de la garantía horaria (140 horas mensuales) a fin de mes.
La esperanza de reactivación dependía de un acuerdo con la empresa Gorina, pero las negociaciones se cayeron. Según Loza, "se vino todo a pique" y hoy el escenario más probable es un alquiler de la planta a nuevos operadores.
A diferencia de otras crisis, Loza fue crítico con la administración de la empresa local. Si bien reconoció el impacto de las políticas nacionales, sentenció que hubo un "mal manejo financiero".
"Es muy fácil echarle la culpa al gobierno. Alguien se tiene que hacer cargo de alguna macana que se haya hecho. Pasaron de faenar 600 animales a 50 o 100; así es imposible mantener una empresa", afirmó el dirigente.
Situación "insólita" en Bernasconi
El panorama en el sur provincial es, según el gremio, aún más oscuro. Loza calificó como "insólitas" las maniobras que se están realizando en el frigorífico HV de Bernasconi
Presión para renunciar: Denunció que se está amenazando a los trabajadores para que renuncien a su antigüedad a cambio de cobrar salarios adeudados de diciembre y el aguinaldo.
Telegramas de despido: A quienes se negaron a renunciar (un grupo de unos 28 empleados), les enviaron telegramas de despido sin que exista un procedimiento preventivo de crisis decretado. "No le veo mucho futuro, lamentablemente", lamentó Loza.
Ante las manifestaciones de trabajadores despedidos que reclamaban mayor presencia sindical, Loza aseguró que el gremio está a disposición y que las puertas están abiertas. Y adelantó que, ante cualquier posible alquiler o venta de la planta de General Pico, la condición innegociable será que los 190 despedidos sean los primeros en ser reincorporados manteniendo sus derechos.