Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
Yanel Buffa, la madre de Rancul que encabezó protestas tras un fallo judicial en diciembre pasado que otorgó la tenencia de su hija de 10 años al padre y dispuso su traslado a Río Cuarto en un operativo abrupto durante un espacio que debía ser de "escucha", fue notificada de una nueva medida judicial que la intima a ella y a su familia a no difundir imágenes y contenidos que permitan identificar a la niña, bajo el argumento de resguardar su intimidad e integridad. Buffa considera que la resolución busca silenciar su reclamo y denuncia que aún no se escucha a la nena.
"Siempre cuidamos su intimidad", expresó ante la intimación, y agregó: "Lo considero como una forma de silenciar y no visibilizar el caso y lo que sucede en la Justicia pampeana en relación a las infancias y/o adolescencias".
"Hoy fui notificada de una intimación presentada por la abogada del progenitor que implica una restricción en cuanto a no difundir imágenes ni contenidos que permitan identificar a la niña, bajo el argumento de resguardar su intimidad y su integridad", manifestó la madre, a quien la justicia separó de su hija de 10 años al imponerle una restricción de acercamiento por 60 días con el argumento de que ella obstruía el vínculo con el padre.
"Es importante aclararlo: nunca publicamos imágenes donde podía verse a la menor de frente. Siempre cuidamos su identidad. Sin embargo, esta decisión se inscribe en un contexto mucho más amplio y preocupante que merece ser explicado", sostuvo. "La misma Justicia que hoy invoca la protección de la intimidad, en su momento tomó decisiones centrales sobre la vida de una niña sin escucharla. Decisiones que implicaron un cambio abrupto en su cuidado y en su entorno, en su vida cotidiana, con consecuencias directas sobre su bienestar físico y emocional. Y, en la actualidad, aún su voz continúa sin ser considerada", añadió.
"¿Qué se protege cuando se pide silencio, pero no se escucha a quien más debería ser escuchada?", se preguntó la madre. "Como familia, no hablamos desde la exposición ni desde el conflicto. Hablamos desde la preocupación urgente por el estado actual de una niña, porque las infancias no pueden esperar y el daño físico y psicológico no se suspende por tiempos judiciales ni administrativos", sostuvo.
Y consideró que "en los hechos, esta medida opera como un intento de silenciar a las familias, no para proteger a la niña, sino para desalentar cualquier expresión pública que cuestione decisiones que hoy resultan profundamente dañinas", informó el portal Zonal Noticias.
El caso
El conflicto judicial se originó a partir de una demanda iniciada por el padre por el cuidado personal de la niña, que desde su nacimiento vivió en Rancul. El proceso se extendió durante más de tres años y medio e incluyó distintos intentos de revinculación, ya que el vínculo entre la niña y su progenitor era prácticamente inexistente.
Durante ese período, según relató Buffa, la menor manifestó situaciones de maltrato en encuentros forzados, hubo intervenciones policiales y se dictó una restricción perimetral contra el padre por hechos de violencia hacia la madre, episodios que la niña presenció.
El conflicto se profundizó el año pasado cuando, en el marco de un nuevo proceso de revinculación impulsado por la Defensoría Provincial, la jueza Alejandra Noemí Campos resolvió modificar el cuidado personal a favor del padre y ordenar el traslado de la niña a la ciudad de Río Cuarto.
De acuerdo a la madre, la decisión no contempló los vínculos afectivos, sociales y escolares de la niña en Rancul, donde cursaba quinto grado, ni garantizó un espacio de escucha, a pesar de que la asesora de menores había solicitado que la niña pudiera expresar su voluntad.
Ese espacio, originalmente pactado de manera virtual para el 18 de diciembre, fue modificado a último momento. Buffa y su hija se presentaron en el Juzgado creyendo que allí se realizaría la escucha, pero luego fueron derivadas a la Fiscalía. Mientras la madre declaraba sin saber dónde se encontraba su hija, se hizo efectiva la sentencia y la niña fue trasladada a Río Cuarto.
Sin contacto
Desde el día en que la niña fue llevada por la fuerza pública a Córdoba, Buffa y su familia no han podido verla ni saber sobre su situación. "Por el momento seguimos con la restricción de comunicación y acercamiento, estamos desesperados", afirmó la mujer. "Seguimos sin tener un informe de abordaje y seguimiento realizado por un equipo interdisciplinario acerca de dónde vive y cómo está", contó.
Tras la situación, la mujer, familiares y amigos convocaron a una concentración pacífica en la plaza de Rancul el 21 de diciembre, adonde acudieron más de un centenar de vecinos. En medio de la protesta, se solicitó una audiencia con el gobernador y se exigió el "jury" a la jueza Alejandra Campos que dictó el cambio de cuidado personal y la restricción de contacto. Como publicó Zonal Noticias, la medida judicial es la que motivó estas protestas.
"Lo único que logramos fue que habilitaran la Feria Judicial para tratar el caso", informó Buffa. "Hoy lo más urgente es el tema de la restricción, estamos desesperados por verla y saber cómo está, y para colmo ahora nos notifican de esta intimación, argumentando un supuesto cuidado en el bienestar de la niña, lo cual es una burla, para nosotros como familia, después que la jueza Campos hizo un cambio de cuidado personal sin siquiera establecer un espacio de escucha en los tres años y medio que duró el juicio de revinculación, para preguntarle a la niña con quién deseaba vivir", dijo.
La madre subrayó que "queremos ser claros: exponer esta situación que atravesamos no vulnera derechos. Vulnera derechos no escuchar a una niña, vulnera derechos decidir por ella sin escuchar su palabra, vulnera derechos pedir silencio mientras el sufrimiento continúa". Y concluyó: "Vamos a seguir hablando, vamos a seguir haciéndolo con responsabilidad, sin nombres, sin imágenes, sin exponer identidades, pero no vamos a callarnos frente a decisiones que afectan la vida de una niña y que el Estado tiene la obligación de revisar, porque el silencio nunca protegió a las infancias, pero la escucha sí".