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EL DIARIO digital
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Beto Desuque: -Buenas, buenas, bueenaasss ¿qué tal, qué tal, qué tal? ¿Cómo anda la cosa por acá, qué se dice y qué se cuenta? ¡Salú a la barra! Se nos vino un otoñito en pleno verano.
Mesero: - Un fresquito inesperado, Beto.
Beto Desuque: - Este país no se conforma con desacomodarte la economía, ahora también te desordena las estaciones.
Mesero: - En pleno verano hay que pasar el invierno. Je.
Beto Desuque: - Uno ya estaba entregado al calorón, a la transpiración democrática, al ventilador militante, y de golpe te cae esta brisita que te hace creer que el mundo todavía puede ser un lugar civilizado. Aunque ojo, no hay que entusiasmarse tanto.
Mesero: - Hay que pasar el invierno
Beto Desuque: - Ponele. Acá hay que pasar el verano, el otoño, el invierno y las operaciones de prensa. Todo junto. Igual, después del sacudón que nos pegó la tormenta en Santa Rosa, cualquier día sin nubarrones se festeja como si hubiéramos ganado un campeonato.
Mesero: -Mejor que no se repita una de ésas.
Beto Desuque: -Dios te oiga, Fabio. Porque estuvo fiera. Y sobre llovido, mojado: Copete armó otro temporal con el número que le puso a la tormenta. Tiró que el costo fue de $3.000 millones. Una monedita.
Mesero: - Y dijo también que no recibió ayuda de la Provincia
Beto Desuque: - ¡Claro! Capaz es un poco entendible
Mesero: - ¿Por qué decís?
Beto Desuque: - Ponele que mientras Santa Rosa anda contando árboles caídos y columnas torcidas, en la Provincia estaban en otra. No digo que estén en un cumpleañitos, porque tampoco da para serpentinas y sánguches de miga, pero más o menos en algo así: fumando la pipa de la paz.
Mesero: -Otra vez.
Beto Desuque: - Otra vez y van Qué cosa conmovedora. Después de años de tirarse con munición gruesa, de mirarse de reojo, de ponerse palos en la rueda y de andar midiéndose la propia lapicera, ahora vernistas y ziliottistas resultan ser como los chanchos.
Mesero: - Más amigos que Messi y Donald Trump.
Beto Desuque: -Ponele. Una amistad entrañable, un amor sincero, una cosa de piel. Después de tanto tiempo de hacer la guerra, firmaron un armisticio y se pusieron en son de paz. O por lo menos en pose de paz, que en política a veces es más o menos lo mismo. Hasta que deja de serlo.
Mesero: - La foto de unidad.
Beto Desuque: - Ponele que hasta que duela. La vieja y querida foto de unidad, que siempre sale linda aunque por adentro crujan los dientes.
Mesero: - Qué movida, ¿no? Fue como que cambió la bocha.
Beto Desuque: - Y sí. Ahí tenés a la Plural de General Pico, por ejemplo, con Lovera agrandado como sorete en querosén después de ser elegido jefe del bloque. Caminando como si le hubieran dado el bastón de mariscal y la botonera del ascensor al mismo tiempo.
Mesero: -Hasta desde la Plural de Santa Rosa le tendieron la alfombra roja.
Beto Desuque: -Es que ya lo trató de explicar él: la Plural es una sola. O sea, paradoja de la vida: la Plural es singular. Je.
Mesero: - Vos decís que ahora el ziliottismo le hace reverencias a San Lovera.
Beto Desuque: - Ponele, no sé si para tanto. Pero Santa Rosa se cuadró con un respeto marcial ante el nuevo comandante.
Mesero: - Leí algo así como que "Primero La Pampa, después el movimiento, por último los hombres".
Beto Desuque: - Seeee Detrás de todo eso, un himno nacional de la tragada de sapos. Voz grave, mirada de prócer, gesto de patriota de cartelera. Pero atrás de esa invocación sublime, lo que hay es un espectáculo formidable de deglución anfibia.
Mesero: -Costó llegar hasta ahí.
Beto Desuque: -Ponele. La paz no se cocina sola. Hubo gente que tuvo que laburar mucho, con serenidad franciscana, para que el amor venza al odio. Ponele. Un operativo de relojería. Dicen que La Flaca Alicia Mayoral, por ejemplo, tejió con más paciencia que maestra jardinera.
Mesero: -Puso paños fríos.
Beto Desuque: - Fríos, tibios y hasta aromatizados, si hacía falta. Una pedagogía de la concordia. Un curso acelerado para que se abrazaran los que hasta hace nada se miraban como si el otro les hubiera usurpado la herencia.
Mesero: -Así que ahora todos en paz.
Beto Desuque: - Ponele. Pero una cosa es fumar la pipa de la paz y no tener el encendedor en el bolsillo para prender el próximo incendio