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EL DIARIO digital
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Por Federico Rodriguez Castro
Estamos en época mundialista, todos pendientes de cuándo juega la Selección, de la formación inicial, de si tal juega, de cómo está Messi. Los programas de televisión rosquean en términos futbolísticos, todos repasan los goles de las máximas potencias, tiran algunos datitos de color. Muestran imágenes lindas de los hinchas, de las previas, de entrevistas a jugadores.
Al Gobierno le conviene esta pausa, le da un respiro.
Adorni sigue guionando y redactando una declaración jurada que se corrige sobre la marcha. Pedidos de interpelación, una sesión que el oficialismo logra correr para más adelante, una foto en Rosario para mostrar un gabinete unido que ya no convence a nadie. Contra presiones dentro de su espacio, y obviamente la agenda pública, Milei sigue luchando por mantener a Adorni. Lo mantiene, pero recortado, le saco la voceria y se la entregó a Adrian Ravier.
Del otro lado del mostrador, los videos de Jésica Cirio con fajos de dólares vuelven a poner a Martín Insaurralde en escena, otro nombre del peronismo bonaerense en hechos bochornosos que ameritan investigación y refuerzan la imagen de la política como un oficio sospechado. La corrupción sin distinción de camiseta, y eso también juega a favor del que necesita que el tema dure poco o pierda relevancia en estos tiempos futboleros.
Fuera del ruido del Senado y los noticieros, la economía marcha por su cuenta.
De acuerdo al INDEC, la economía creció 2,3% en el primer trimestre del año, el quinto trimestre consecutivo en alza. Lo que tira para arriba son la pesca, el agro, la minería, las finanzas. Rubros que producen más sin necesitar más gente. La industria, que sí toma personal, sigue cayendo, y la inversión se desplomó casi 12%. El PBI sube, pero el bolsillo no se entera. No sube el poder adquisitivo del salario ni el empleo formal, eso que tanto había prometido la reforma laboral mejorar.
Sturzenegger vaticina un éxodo hacia Neuquén con fines de empleabilidad, pero la provincia que crece gracias a la extracción de materiales naturales que abundan allí, no logra sostener ni su propia promesa. El ministro de Trabajo provincial, Lucas Castelli, tuvo que salir a aclarar que "en Neuquén no sobran puestos de trabajo", pese a liderar hace más de dos años el ranking nacional de empleo registrado. Lo que sucede en esa provincia rica en materiales naturales no se traslada al resto del país.
Y mientras el trabajo no aparece, la deuda ocupa su lugar. La morosidad de las familias alcanza récords históricos. El crédito al sector privado se duplicó desde que arrancó esta gestión. La deuda deja de ser un problema puntual y se vuelve una forma de seguir consumiendo. Esa fórmula crece cada vez más en silencio, los juicios por cobro de deudas a consumidores subieron más del 50% en el último año. La misma tarjeta que permite seguir comprando termina, cada vez más, en un juzgado.
Basta con encender cualquier noticiero para notarlo. El caso Adorni, que hace un mes abría los programas, ahora aparece después de los goles y las formaciones. La deuda, el empleo, la caída de la industria pasan a los bloques del final o quedan afuera. No es que se oculten, pero en estos tiempos compiten con el Mundial por la centralidad de la discusión pública.
El malestar, mientras tanto, descansa un rato. Lejos de resolverse, se corre un rato de la cabeza. Lo que dure la fiebre mundialista, o hasta que haya que pagar las cuentas.-