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Entró con su camioneta a Pampa del Leoncito, dejó huellas que podrían durar 100 años y dijo que desconocía las restricciones

La Toyota Hilux permanecerà enterrada en la Pampa del Leoncito hasta que los especialistas determinen un procedimiento de extracción que no provoque nuevos daños sobre la delicada superficie
La Toyota Hilux permanecerá enterrada en la Pampa del Leoncito hasta que los especialistas determinen un procedimiento de extracción que no provoque nuevos daños sobre la delicada superficie.

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Agustín Añó, el médico mendocino que ingresó con una Toyota Hilux a un sector restringido de la Pampa del Leoncito y dejó profundos surcos sobre la delicada superficie, se presentó ante el Juzgado de Paz de Calingasta. En su descargo aseguró que desconocía las condiciones de acceso y mencionó la oscuridad y el agua acumulada como factores que habrían influido en el episodio. La Justicia investiga el daño ambiental, mientras la camioneta seguirá enterrada para evitar que el remedio termine siendo peor que la enfermedad.

La camioneta sigue enterrada. Las huellas quedaron marcadas. Y ahora el conductor deberá dar explicaciones ante la Justicia.

Agustín Añó, un médico nefrólogo mendocino de 46 años, se presentó ante el Juzgado de Paz de Calingasta, San Juan, y quedó formalmente vinculado al expediente contravencional abierto después de ingresar con su Toyota Hilux a la Pampa del Leoncito, una superficie natural extremadamente sensible.

El episodio provocó surcos que alcanzaron hasta 25 centímetros de profundidad y que, según estimaciones preliminares, podrían necesitar décadas para desaparecer naturalmente.

El intendente de Calingasta, Sebastián Carbajal, llegó a advertir que la recuperación podría demandar hasta 100 años, aunque aclaró que esa estimación deberá ser determinada técnicamente por los especialistas.

"No sabía": el argumento que presentó ante la Justicia

El juez de Paz de Calingasta, Andrés Troche, confirmó que Añó se presentó voluntariamente para ejercer su defensa.

"Se presentó acá a comparecer a derecho, a hacer su descargo", explicó el magistrado.

¿El argumento principal?

El conductor sostuvo que desconocía las restricciones existentes para ingresar con vehículos a la planicie y planteó que la señalización no habría sido suficiente.

Sin embargo, el juez marcó una diferencia con esa versión.

Troche aseguró que los accesos cuentan con cartelería donde se especifican las actividades permitidas, las prohibiciones y las condiciones para circular por el lugar.

El desconocimiento alegado por el médico será ahora uno de los elementos que deberá evaluar la Justicia.

Oscuridad, agua y una camioneta atrapada

Añó también habría explicado que las condiciones existentes aquella noche dificultaron advertir las características del terreno.

En su declaración mencionó la oscuridad y la acumulación de agua sobre la superficie como factores que habrían contribuido a que terminara internándose en el área.

La aventura terminó mal.

La Hilux quedó atrapada en medio de la planicie y los intentos para liberarla agravaron las marcas sobre el terreno.

Según la reconstrucción conocida hasta el momento, el vehículo habría avanzado aproximadamente 1,5 kilómetros dentro del sector restringido antes de quedar definitivamente encajado.

Intentó salir y dejó surcos de hasta 25 centímetros

El problema no terminó cuando la camioneta quedó enterrada.

En los intentos por escapar, el conductor habría retrocedido entre 200 y 300 metros, provocando profundos surcos sobre la superficie.

Algunas marcas alcanzaron aproximadamente 25 centímetros de profundidad.

Después, Añó utilizó una escalera plegable para descargar una motocicleta que transportaba en la caja de la Hilux y logró retirarse utilizando ese vehículo.

La moto también habría dejado rastros sobre la planicie.

Así, lo que comenzó como un ingreso indebido terminó convirtiéndose en un episodio ambiental cuya verdadera dimensión todavía debe establecerse.

¿Realmente pueden tardar 100 años en desaparecer las huellas?

Ese es uno de los interrogantes centrales.

La Pampa del Leoncito posee características particulares que hacen que las marcas sobre su superficie puedan permanecer durante muchísimo tiempo.

Como antecedente, se estima que huellas de alrededor de 10 centímetros de profundidad pueden necesitar entre 40 y 60 años para desaparecer naturalmente.

En este caso se encontraron surcos considerablemente más profundos.

A partir de esa comparación, el intendente Sebastián Carbajal planteó públicamente que algunas marcas podrían permanecer incluso durante un siglo.

Pero el propio jefe comunal aclaró que no es especialista.

La última palabra la tendrán los informes técnicos solicitados por la Justicia.

La Hilux seguirá enterrada

Hay una imagen que resume lo insólito del episodio: la Toyota Hilux continuará exactamente donde quedó atrapada.

No se trata de abandono ni de una demora casual.

Las autoridades temen que intentar sacarla inmediatamente provoque todavía más daño.

Con el terreno saturado de agua, introducir maquinaria pesada o realizar maniobras de rescate podría multiplicar las huellas sobre una superficie que ya fue seriamente alterada.

Por eso el juez pidió la intervención de la Dirección de Patrimonio.

Sus especialistas deberán determinar tres cuestiones fundamentales: si existe daño, cuál es su gravedad y cómo puede extraerse la camioneta sin empeorar la situación.

Hasta que exista una respuesta técnica, la Hilux no se mueve.

El vehículo permanecerá bajo custodia de Gendarmería Nacional, en coordinación con la Policía de San Juan.

La multa podría llegar al millón de pesos

La investigación continuará bajo las disposiciones del Código de Faltas y Contravenciones de San Juan.

El expediente deberá determinar la responsabilidad de Añó y establecer técnicamente la magnitud del impacto ocasionado.

Según explicó el juez Troche, la sanción económica prevista para este tipo de infracción podría alcanzar un máximo de $1.000.000.

El médico nunca estuvo detenido ni tuvo restricciones a su libertad dispuestas por el Juzgado de Paz.

Ahora deberá esperar el resultado de los peritajes.

Una maniobra de minutos, marcas para varias generaciones

El contraste es difícil de ignorar.

Una decisión tomada durante una noche puede haber dejado marcas capaces de sobrevivir durante décadas.

Añó sostiene que desconocía las restricciones, que faltaba señalización suficiente y que la oscuridad y el agua jugaron en su contra.

La Justicia deberá determinar cuánto peso tienen esos argumentos.

Mientras tanto, existe una certeza bastante más visible: la camioneta permanece enterrada y los surcos quedaron impresos sobre la Pampa del Leoncito.

Ahora los especialistas deberán resolver cómo sacar la Hilux sin profundizar el desastre.

Porque en un terreno donde una huella puede sobrevivir varias generaciones, un mal rescate podría dejar una cicatriz todavía peor que la que se intenta reparar.

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