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Argentina dio vuelta un partido durísimo contra Egipto y está en cuartos de final del Mundial

De la mano de Messi Argentina encontró el empate ante Egipto y se ilusiona
De la mano de Messi, Argentina encontró el empate ante Egipto y se ilusiona
Cuti Romero, Lionel Messi y Enzo Fernández, los nombres de la resurrección de la Selección Argentina. Cuando la eliminación parecía consumada, La Scaloneta dio la cara y derrotó al conjunto africano por 3 a 2.

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Hay partidos que no se ganan con la pizarra ni con la lógica; se ganan con el peso de la camiseta, la memoria de campeón y el corazón en la mano. En el imponente Mercedes-Benz Stadium de Atlanta, la Selección Argentina coqueteó de cerca con la eliminación en los octavos de final del Mundial 2026, pero firmó una remontada cinematográfica para batir 3 a 2 a un durísimo Egipto y meterse entre los ocho mejores del planeta.

El encuentro comenzó con sorpresas desde el pizarrón. Lionel Scaloni buscó frescura tras la sufrida clasificación ante Cabo Verde y metió tres cambios clave: Nicolás Tagliafico por Medina, Leandro Paredes para equilibrar el medio por Almada, y Julián Álvarez en la ofensiva por Lautaro Martínez.

Sin embargo, el libreto se quemó rápido. A los 15 minutos de juego, Egipto sacudió la modorra: tras un córner bien ejecutado, Yasser Ibrahim cabeceó con total comodidad en el área chica —habilitado por Lisandro Martínez— y dejó sin opciones al Dibu Martínez para el 1-0.

Argentina acusó el golpe y reaccionó rápido. Apenas cuatro minutos después, Haissem Hassan cruzó a Tagliafico dentro del área y el árbitro no dudó: penal para la Albiceleste. Lionel Messi se paró frente a la pelota a los 20' con la oportunidad del empate, pero el arquero Mostafa Shobeir adivinó su palo derecho y le ahogó el grito al capitán.

A partir de allí, el primer tiempo se convirtió en un unipersonal de Shobeir. A los 28', le sacó un cabezazo a quemarropa a Alexis Mac Allister tras un gran centro de De Paul; a los 31', el palo salvó a los africanos tras un tiro libre quirúrgico de Messi; y a los 39', el "uno" voló de manera espectacular para tapar una definición de primera de Julián Álvarez. Argentina merecía el empate, pero se iba al descanso masticando bronca.

El segundo tiempo arrancó con una Argentina volcada al ataque, pero chocando contra el bloque bajo y ordenado de los egipcios. Rodrigo De Paul y Leandro Paredes intentaron romper la defensa con remates de media distancia, pero faltaba precisión.

A los 13 minutos, el drama total pareció adueñarse de Atlanta. En una contra letal, Mostafa Zico la mandó a guardar para el 2-0 parcial. Segundos después, el VAR le dio una vida más a la Selección al anular un tercer gol de los africanos por una infracción previa sobre Lisandro Martínez en zona de ataque. Sin embargo, los desacoples defensivos argentinos volvieron a costar caro a los 22': otra réplica perfecta y Mostafa Zico puso el 2-0 legal que parecía sentenciar la eliminación del bicampeón.

Con el agua al cuello, Scaloni quemó las naves con cambios drásticos: mandó a la cancha a Nico González por Tagliafico y a Lautaro Martínez por De Paul, y tras la pausa de rehidratación en el minuto 28, a Gonzalo Montiel por Nahuel Molina. Argentina pasó a jugar con el corazón en la mano y tres delanteros definidos.

Una ráfaga de campeones

La resurrección argentina llegó cuando las papas quemaban de verdad, en una ráfaga de fútbol y orgullo propio que destruyó el cerrojo egipcio en apenas cuatro minutos:

Minuto 33 ST: Con el empuje de la desesperación, Cristian "Cuti" Romero fue a buscar al área chica y metió un frentazo bárbaro que venció la resistencia de Shobeir. Era el 1-2 y el nacimiento de la ilusión.

Minuto 38 ST: Con el Mercedes-Benz Stadium transformado en una caldera, apareció el Rey. Tras una pelota suelta en el borde del área, Lionel Messi se redimió de su penal errado y clavó una volea de zurda impresionante que pegó en el palo y entró. El 2-2 desató la locura total de la hinchada.

Con Egipto completamente grogui y refugiado en su área tras el impacto anímico, la Selección no se conformó con el alargue y fue a buscar la gloria.

Ya en tiempo de descuento, en el minuto 47 ST, Enzo Fernández capturó una pelota limpia en la puerta del área grande y sacó un zapatazo teledirigido que se coló contra el poste. El 3-2 definitivo hizo estallar las gargantas argentinas y desató el llanto y el desahogo en el banco de suplentes.

Argentina sacó adelante un partido de esos que forjan el carácter de un candidato. Sufrió de más, pagó caras sus falencias defensivas ante las contras, pero demostró que nunca se la puede dar por muerta. Con Messi como bandera y el amor propio como motor, la Scaloneta ya está en los cuartos de final del Mundial 2026.

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