Ambiental

El misterio del hornero: revelan por qué tienen la "puerta" a la derecha o a la izquierda

Cada pareja mantiene su estilo de construcción de por vida
Cada pareja mantiene su "estilo" de construcción de por vida.
Un innovador estudio liderado por científicos argentinos, con la colaboración de más de 1.200 observadores de toda Latinoamérica, derribó el mito de que la asimetría en los nidos de los horneros es obra del azar o el clima.

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EL DIARIO digital

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El hornero (Furnarius rufus), esa ave emblemática que habita en nuestros postes, árboles y aleros, siempre ha despertado curiosidad por su nido de barro, una obra de ingeniería natural que destaca por su resistencia y su curiosa asimetría. Sin embargo, una pregunta persistió durante décadas: ¿por qué algunos horneros construyen la entrada hacia la derecha y otros hacia la izquierda?

Para resolver este enigma, los biólogos argentinos Nicolás Adreani y Lucía Mentesana (doctores de la UBA e investigadores del Instituto Max Planck) lanzaron un proyecto de "ciencia ciudadana" que cruzó fronteras. A través de una aplicación móvil, más de 1.200 voluntarios de Argentina, Uruguay, Brasil, Paraguay y Bolivia enviaron fotos y datos de casi 13.000 nidos.

Ni el viento ni la lluvia: una decisión interna

Históricamente, se creía que la orientación de la puerta dependía de factores ambientales, como la dirección de los vientos predominantes o las lluvias, para proteger el interior. Sin embargo, el estudio —publicado en la prestigiosa revista Current Biology— arrojó resultados sorprendentes: no existe correlación entre el clima y la asimetría del nido.

Los datos revelaron que, a nivel poblacional, existe una leve preferencia: hay un 12% más de nidos con la entrada a la derecha. Pero el hallazgo más significativo fue la "repetibilidad": una misma pareja de horneros siempre construye su nido con la puerta hacia el mismo lado, año tras año.

El ADN de la construcción

Al descartar el azar y el ambiente, los investigadores abrieron una nueva puerta: la genética. "Pensamos que es posible que esta arquitectura tenga una base genética que se transmite de generación en generación", explicó Mentesana. No obstante, aún queda un misterio por resolver: dado que ambos miembros de la pareja colaboran por igual en la construcción, los científicos aún no saben si la "decisión" del lado la toma uno de los dos o si es un rasgo compartido.

Ciencia con sello regional

Más allá del descubrimiento biológico, el proyecto destacó por su impacto social. Uruguay fue el segundo país con más colaboradores (aportando el 30% de los usuarios), con una fuerte participación en departamentos como Canelones y Montevideo.

El estudio no solo permitió mapear 4,8 millones de kilómetros cuadrados de distribución del ave, sino que también reconectó a la comunidad con su entorno. Como destacaron los autores, la ayuda de la gente fue "una bestialidad", transformando simples fotos de celulares en evidencia científica que hoy recorre el mundo. El hornero, símbolo de trabajo y unidad, ha demostrado que su nido todavía tiene mucho que contarnos sobre los secretos de la evolución.

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