El Gallito Canta  Tapas de la edición de papel  ico_radio.png

Tapa de la Edición Impresa

Por Mariano Fava (*)

Conocer la fisiología (estudio del funcionamiento de órganos y tejidos) del maíz nos permite seleccionar el manejo más adecuado para lograr altas producciones con el menor costo posible. Con la elección de la fecha de siembra, determinamos las diferentes condiciones radiativas y de temperatura a las que expondremos el cultivo.

Las siembras tardías proporcionan un ambiente menos favorable para el llenado de granos, lo que se traduce en un menor potencial teórico de rendimiento. Sin embargo, si nos adelantamos demasiado las bajas temperaturas demoran la germinación y dilatan las etapas vegetativas, exponiendo la planta al ataque de plagas y enfermedades.

El uso de semilla de buen vigor tratada con curasemilla es de vital importancia para asegurar el éxito de la sementera. No obstante estos cuidados, se debe poner especial énfasis en estimar la población de orugas cortadoras en los potreros (fundamentalmente en siembras tempranas), ya que en las últimas zafras han generado daños de magnitud considerable, siendo prácticamente imposible obtener un control satisfactorio químicamente si no se plantea un protocolo de disminución de la población de cortadoras hasta un mes antes de la siembra del cultivo (tanto para maíz como para girasol).

También vale mencionar que se ha registrado un cambio en la especie en cuestión de cortadora haciéndola más resistente a los piretroides más ampliamente usados, esto en la práctica representa para el amigo productor un ajuste de la dosis, debiendo elevarla para lograr controles eficientes.

Una idea errónea que tienen muchos productores es que al enterrar más la semilla de maíz le proveerán a la planta un mejor arraigue. La realidad es que independientemente de la profundidad de siembra, las raíces seminales (que salen de la semilla) son temporales, las raíces definitivas nacen todas del nudo del tallo (raíces adventicias), situadas justo debajo de la superficie del suelo. De hecho, hay trabajos que demuestran que a medida que se siembra más profundamente el cultivo, este rinde menos kilogramos de grano por hectárea.

Por otra parte, al sembrarlo más hondo, este tarda más en emerger (sobre todo en siembras tempranas), por lo que tiene más probabilidades de perecer por insectos u hongos. La temperatura óptima de siembra oscila en el rango de 12 a 18 grados centígrados.

En cuanto a la distancia entre hileras, menores espaciamientos (52 centímetros entre surcos) presentan ventajas en aquellas situaciones en las que a 70 centímetros entre surcos no logremos una cobertura total del suelo al momento de floración, pero son más exigentes desde el punto de vista hídrico. También conviene menores espaciamientos en siembras tardías, mientras que las tempranas serían indistintas, según varios trabajos realizados al respecto. En última instancia esto dependerá de la sembradora con la que contemos.

La uniformidad de distribución de semillas al momento de la siembra es de una importancia superlativa en el cultivo de maíz, plantas muy juntas generan abortos de granos y en casos extremos individuos completamente estériles (o sea, sin marlo), no compensados por mayor producción de la planta dominante.

Como ya mencionamos en artículos anteriores, este cultivo no tiene gran capacidad de compensar densidades de siembra subóptimas. Si bien este concepto está cambiando con el avance tecnológico y el desarrollo de los híbridos de espiga flex (flexible) o prolíficos (que desarrollan más de una espiga ante ciertas condiciones, como por ejemplo densidad menor a la óptima).

Lo que no ha cambiado es la gran sensibilidad a las densidades supraóptimas, por lo tanto ajustar bien la densidad y la distribución de la semilla en el cultivo de maíz reviste una importancia mucho mayor que en otros cultivos, como por ejemplo soja, girasol o sorgo. Dicho esto, debemos poner especial énfasis en una correcta elección de la placa y en controlar la velocidad de siembra en un rango de 5/6 km/hora.

Ante la duda de qué densidad escoger, quizás sea conveniente inclinarse por una densidad levemente inferior a la óptima estimada, con la elección de algún híbrido con aptitudes de compensación, para cubrirnos de una posible mejora en las condiciones ambientales del cultivo, pudiendo captar ese beneficio a través del rinde.

El maíz consume aproximadamente 550 milímetros de agua durante todo su ciclo para lograr altas producciones, en verano tiene una tasa de extracción de agua del suelo del orden de los 5 milímetros por día, obviamente si el suelo se los puede entregar, de lo contrario sufre estrés hídrico.

El efecto negativo de este tipo de estrés para el cultivo de maíz es máximo si ocurre alrededor de la floración, pues ese es el período crítico de este cultivo. Por lo tanto debemos hacer los esfuerzos para evitar que esta fase del cultivo acontezca en su mayor parte durante el mes de enero, es decir, debemos ubicarlo antes (diciembre) o después (febrero), lo que se determina al definir la fecha de siembra.

En cuanto a la nutrición podemos decir que luego de 25 días de emergido, se eleva en forma sostenida la demanda de nitrógeno por parte del cultivo. Una tonelada de grano de maíz insume aproximadamente 20 kilogramos de nitrógeno y 4 kilogramos de fósforo, si el suelo no lo puede aportar debemos introducirlo al sistema vía fertilizante, de lo contrario se resentirá la producción.

Sin embargo, debemos ser conscientes de que hay cuestiones de ambiente (precipitación, temperatura y radiación) que nos fijan un techo de producción, el cual no podemos superar pese al agregado de fertilizantes, riego o cualquier otro tipo de insumo.

Para ir finalizando es importante mencionar que teniendo en cuenta la coyuntura del mercado, con un buen valor del maíz pero con el riesgo de que la exportación sea intervenida, la promesa de un verano "Niña" (lluvias por debajo de la media) y el precio de los fertilizantes en máximos históricos sitúan a este cultivo como muy riesgoso.

Su elevada inversión por hectárea, fundamentalmente por la adquisición de semillas y fertilizantes, como así también su alto costo de flete, requiere pensar bien el negocio respecto de la cantidad de hectáreas a establecer, y con qué paquete tecnológico hacerlo (ofensivo o defensivo).

(*)  Ingeniero Agrónomo (MP: 607 CIALP) - Posgrado en Agronegocios y Alimentos