Salud

Cuáles pueden ser las seis causas de la fatiga crónica

A pesar de que cualquier persona puede padecerla, es más común entre los 40 y 60 años. Por qué ocurre y cómo solucionarlo.

¿Qué me pasa? ¿Por qué tengo tanto sueño? Son preguntas que muchos nos hemos hecho cuando, a pesar de haber dormido las ocho horas recomendadas la noche anterior, nos levantamos cansados.

Uno de cada ocho británicos afirmó sentirse cansado todo el tiempo y uno de cada cuatro se siente fatigado la mayor parte del tiempo, según una encuesta de YouGov realizada a principios de este año. Esto tiene sentido, ya que sólo un tercio duerme el mínimo de siete horas por noche y sólo uno de cada cinco llega a las ocho horas.

No obstante, existe un gran número de personas que se sienten cansadas sin importar, aparentemente, lo bien o el tiempo que duerman. El síndrome de fatiga crónica (SFC), conocido también como encefalomielitis miálgica, es una enfermedad de larga duración que se caracteriza por la presencia de cansancio sin causa aparente.

Según la Clínica Mayo de EEUU, "es un trastorno complicado que se caracteriza por fatiga extrema que dura al menos seis meses y que no puede explicarse por completo por una afección médica subyacente".

Si bien se desconoce la causa del síndrome, existen muchas teorías, que van desde las infecciones virales al estrés psicológico. Algunos expertos creen que el síndrome de fatiga crónica puede desencadenarse por una combinación de factores. Cuáles son las 6 razones por las que podrías estar constantemente cansado y qué hacer para solucionarlo

1. Ronquidos

Si vivís solo, puede que no seas consciente de que tenés un sueño ruidoso. Se calcula que el 40% de los adultos británicos roncan en cierta medida, lo que equivale a unos 15 millones de personas.

Para 1 de cada 10 de estas personas, puede ser un signo de un trastorno conocido como apnea del sueño. Se produce cuando las paredes de la garganta de una persona se relajan y se estrechan durante el sueño, bloqueando sus vías respiratorias.

La afección se ha relacionado con la obesidad, el hecho de dormir boca arriba y el consumo de tabaco y alcohol. Se la ha denominado "asesina silencioso" porque las alteraciones que provoca en el sueño impiden que el cuerpo descanse adecuadamente durante el sueño profundo, lo que supone un esfuerzo adicional para nuestros órganos.

La semana pasada, un estudio sobre 4.000 pacientes con apnea obstructiva del sueño reveló que también puede aumentar el riesgo de cáncer. Los resultados mostraron que los que padecían la apnea del sueño más grave tenían más probabilidades de padecer cáncer de pulmón, próstata o piel. Los investigadores suecos no están seguros de si la alteración del sueño es la causa o el síntoma del cáncer, pero es una señal preocupante.

Las personas que roncan y padecen apnea del sueño, se sienten muy cansadas durante el día, les cuesta concentrarse o les duele la cabeza al despertar. La apnea del sueño no siempre necesita tratamiento si es leve. Pero muchas personas necesitan utilizar un dispositivo llamado máquina CPAP.

La máquina CPAP bombea aire suavemente en una máscara que se coloca sobre la boca o la nariz mientras dormimos. Otros tratamientos menos habituales para la apnea del sueño son un dispositivo similar a un escudo de goma que mantiene las vías respiratorias abiertas mientras dormimos -conocido como dispositivo de avance mandibular- y la cirugía para extirpar amígdalas grandes.

2. El horario de la cafeína

El té y el café son la columna vertebral de gran parte de la población mundial, pero la cafeína es un arma de doble filo. Puede ser el antídoto de la tarde si te sentís fatigado y desmotivado, pero también puede robarte una noche de sueño de calidad.

En un estudio de 2013, los científicos descubrieron que las personas que consumían café, té o bebidas energéticas seis horas antes de acostarse dormían una hora menos.

El estudio se realizó con 16 participantes considerados "buenos durmientes", todos los cuales dormían entre seis y ocho horas por noche y solían quedarse dormidos a los 30 minutos de meterse en la cama.

La cafeína te hace estar más alerta al bloquear los receptores que promueven el sueño en el cerebro, llamados receptores de adenosina. Pero una investigación realizada en 2015 indicó que la cafeína también puede retrasar la sincronización del reloj corporal interno.

Se mantuvo a cinco personas en condiciones muy controladas durante 49 días. Antes de acostarse, se les administraron varios tratamientos: una dosis doble de cafeína, la exposición a una luz brillante o tenue, o un placebo. La cafeína retrasó su ritmo circadiano 40 minutos.

Lo que mucha gente aún no sabe es que la cafeína puede permanecer en el cuerpo hasta 10 horas. Esto significa que las personas que planean irse a la cama a las 10 de la noche deberían cortar su consumo a las 12 si quieren dormir lo mejor posible.

La cafeína también puede hacer que te sientas más cansado de otras maneras. Una vez que su efecto desaparece, tu cuerpo puede experimentar una acumulación de adenosina que te golpea de golpe.

Si tu cuerpo no está acostumbrado a los edulcorantes del café, puede producir más insulina como respuesta. Esto puede provocar un descenso de los niveles de glucosa en la sangre, lo que a su vez puede provocar un auténtico bajón de azúcar.

3. Somnolencia por deshidratación

Quizá pueda sorprenda el dato que la mayoría de los británicos y estadounidenses están médicamente deshidratados. Una encuesta realizada por el Hospital de Nueva York y el Centro Médico de Cornell reveló que el 75% de sus 3.000 participantes sufría deshidratación crónica.

El cuerpo necesita agua para funcionar. Privar a tu cerebro de agua puede hacer que te fatigues mentalmente. En un estudio de 2019, investigadores de China analizaron los efectos de la deshidratación severa en la capacidad cerebral y el estado de ánimo. Reclutaron a 20 personas a las que no se les permitió beber agua durante un día y medio.

Al encuestar el estado de ánimo de los participantes antes y después de la privación de agua, los científicos de la Universidad de Pekín descubrieron que las personas deshidratadas se sentían dos veces más fatigadas.

El estudio, publicado en la revista International Journal of Environmental Research and Public Health, también descubrió que la falta de agua disminuía la velocidad de lectura y los tiempos de reacción de las personas y las llevaba a cometer más errores.

 "La falta de agua afecta a todo el organismo, incluido el cerebro, y provoca una sensación de cansancio", afirmó el doctor Sufyan Hassain, del King's College de Londres.

Una encuesta realizada en 2015 entre médicos de cabecera del Reino Unido reveló que uno de cada cinco pacientes acude al médico con síntomas -como el cansancio- que pueden deberse a no beber lo suficiente.

Las directrices del NHS (el instituto nacional de salud británico) establecen que las mujeres deben beber 1,6 litros de líquido al día -el equivalente a ocho vasos-, mientras que los hombres deben beber 2 litros, es decir, diez vasos. Esto incluye té, café, leche y zumo de frutas, aunque el agua es, con mucho, la mejor fuente, ya que no contiene cafeína ni azúcar añadidos.

4. Diabetes no diagnosticada

Tener poca energía también puede deberse a la diabetes. Esta enfermedad se produce cuando el cuerpo se vuelve insensible a la hormona insulina, que suele controlar los niveles de azúcar en sangre.

El doctor Sufyan Hassain, del King's College de Londres, explicó a MailOnline que una de las razones por las que la diabetes produce tanto cansancio es que "los niveles de azúcar en sangre, ya sean demasiado altos o demasiado bajos, interrumpen el sueño".

"Sabemos que la calidad del sueño varía en función de los niveles de azúcar, por lo que tener unos niveles de azúcar inferiores a los óptimos puede alterar el sueño y provocar cansancio", añadió. Millones de personas son también prediabéticas, lo que puede provocar síntomas similares.

La relación entre la diabetes de tipo 2 y la falta de sueño es un círculo vicioso. El insomnio no sólo puede ser un signo de la enfermedad, sino que los expertos creen que también puede ser una causa. Se cree que la falta de sueño aumenta la resistencia a la insulina, los niveles de cortisol, la hormona del estrés, y la inflamación del organismo.

Uno de los estudios más exhaustivos, publicado en abril por la Universidad de Bristol, calculó que el tratamiento del insomnio podría provocar un descenso de los niveles de azúcar en sangre comparable al de perder 14 kg. Sentirse muy cansado todo el tiempo y tener que levantarse durante la noche para orinar mucho, pueden ser signos de la enfermedad. Otros síntomas son la sensación de sed constante, la pérdida de peso sin proponérselo, la visión borrosa y los cortes o heridas que tardan más en curarse.

5. Falta de hierro

No comer suficiente carne roja, verduras de color verde oscuro o legumbres puede ser la causa de su somnolencia. Todos estos alimentos son ricos en hierro, uno de los principales componentes de la hemoglobina, un tipo de proteína de los glóbulos rojos que transporta el oxígeno de los pulmones a todas las partes del cuerpo.

Decenas de estudios han demostrado que tener una cantidad insuficiente de este mineral puede provocar anemia, lo que puede causar cansancio, falta de aliento y latidos irregulares del corazón.

En Gran Bretaña, el British Medical Journal sugiere que una de cada diez mujeres británicas tiene carencia de hierro, mientras que alrededor del 3% de los hombres la tiene. Tomar pastillas de hierro es el tratamiento más común prescrito por los médicos. Un estudio de 2003 sugiere que tomar pastillas de hierro puede incluso ayudar a quienes tienen niveles bajos de hierro pero no están clínicamente anémicos.

Científicos de la Universidad de Manitoba (Canadá) analizaron los datos existentes de 18 ensayos clínicos y descubrieron que tomar pastillas de hierro reducía significativamente los niveles de fatiga en personas no anémicas. Sugirieron que se recomiende la toma de suplementos de hierro y el consumo de alimentos ricos en hierro a cualquier persona que se sienta fatigada.

6. Hipotiroidismo

También es posible que la fatiga se deba a niveles bajos de la hormona tiroxina. Esta sustancia química afecta al metabolismo de todo el cuerpo y su falta ralentiza el cerebro.

 "Lo que ocurre con las hormonas es que tienen un efecto enorme en todas las células y tejidos del cuerpo. Son los mensajeros químicos que le dicen al cuerpo cómo está y qué debe hacer", remarcó Hassain. Y añadió: "Cuando no se tiene suficiente tiroxina, el cerebro se ralentiza y disminuye el estado de ánimo, porque regula el procesamiento emocional".

Los médicos pueden detectar el hipotiroidismo tomando muestras de sangre. La mayoría de las veces se trata con pastillas hormonales diarias, pero si no se trata puede provocar enfermedades cardíacas, problemas de embarazo e hinchazón en el cuello, además de fatiga.

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