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Verdeos de verano: "Sorgo forrajero"

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Por Mariano Fava (*)

Ya nos hemos referido en esta columna a los verdeos de verano y el importante aporte que puede resultar la implantación de los mismos para el empresario rural cuando necesita pasto rápido y abundante. En esta oportunidad abordaremos al sorgo forrajero, especie que permite producir velozmente cantidad y calidad de forraje, ajustando así la demanda a la oferta forrajera en un período corto de tiempo (50 días).

La gran producción de forraje durante la primavera es de vital importancia para el empresario ganadero, pues es precisamente en esta época del año en la cual no solo debe abastecer de cantidad y calidad de pasto a la carga animal del establecimiento, sino que además debe realizar las reservas forrajeras indispensables para atravesar el próximo invierno.

Desde el punto de vista agronómico el sorgo forrajero es una planta adaptada a ambientes semiáridos, para poder cumplir su ciclo necesita unos 130 días sin heladas. Cuando las temperaturas bajan por debajo de 21ºC disminuye su producción, logrando su potencial con rangos de entre 25ºC y 30ºC. La competencia que le efectúan las malezas es muy importante evitarla, sobre todo en los estadios tempranos de crecimiento, por ello que recomendamos la utilización de los herbicidas registrados para este tipo de cultivos.

Se debe sembrar cuando la temperatura de suelo llega a los 18ºC; siembras más tempranas generan un crecimiento inicial lento y agravan el peligro de pérdidas de plantas. Se busca obtener entre 20 y 35 plantas por metro cuadrado (según el ambiente), para lo cual se debe colocar un porcentaje mayor de semillas que la cantidad de individuos deseados, debido a que la pérdida de plántulas es muy alta.

Esta especie tiene el potencial de producir altos volúmenes de forraje (400 a 600 raciones) dividido en 3 a 5 pastoreos, con ganancias que rondan los 700 a 800 gramos por animal/día en los primeros pastoreos y unos 500 a 600 gramos por animal/día durante los últimos pastoreos. Genera buenos resultados suplementar estos sorgos con sales azufradas.

El primer pastoreo se hace cuando la planta tiene unos 70 centímetros de alto aproximadamente, lo que representa unos 2000 kilogramos por hectárea de materia seca. Se utilizan cargas de entre 4 y 6 novillos de 400 kilogramos o su equivalente en otras categorías.

Los sorgos forrajeros se adaptan al pastoreo directo, al silaje planta entera, a la confección de rollos o incluso al pastoreo diferido. Esta última alternativa es bastante discutida por los especialistas porque un sorgo forrajero azucarado almacena la energía como azúcar que se pierde por oxidación una vez que la planta muere por una helada. Por ello si se piensa comer diferido la mejor elección es plantar un sorgo granífero, que guarda la energía como almidón, este sí es un hidrato de carbono de reserva perdurable aunque la planta haya finalizado su ciclo.

En el caso de que el forraje se destine a la realización de henos es imprescindible utilizar una máquina segadora acondicionadora, de manera de quebrar los tallos, permitiendo que la humedad salga, para que de este modo el forraje se deshidrate rápida y uniformemente. Un rollo de sorgo posee alrededor de un 14 a 18% de proteína, tanto la concentración de esta como la digestibilidad del alimento serán mayores a medida que más temprano sea el corte, el cual puede iniciarse a los 70 u 80 centímetros de altura.

Para el caso de silaje planta entera de sorgo, si se utilizan híbridos forrajeros conviene picarlos con un 30% de panojamiento o incluso algo antes si lo que se busca es calidad. En cambio si el objetivo es cantidad puede esperarse un poco más.

En caso de picar un híbrido doble propósito se deberá esperar a que la mitad inferior de la panoja tenga grano pastoso y la otra mitad, lechoso. Otra técnica muy utilizada por los productores es la de hacerle 2 pastoreos y dejar el tercero diferido para el invierno (vale la salvedad antes hecha para este tipo de estrategias respecto del modo de conservación de los azúcares).

Para ir finalizando diremos que el bagaje genético disponible en sorgo con destino a forraje es muy amplio. Disponemos de un sorgo forrajero común, o en su defecto si pretendemos mayor calidad nutricional escogeremos un sorgo con tecnología BMR. Esta sigla significa que la planta fue modificada genéticamente para que disminuya su nivel de lignina en tallos y hojas, lo cual se manifiesta por una banda color "té con leche" en la nervadura central de la hoja. La diferencia de lignina entre una planta "común" o BMR es de apenas 2% menos para esta última, sin embargo nutricionalmente hablando la diferencia es superlativa.

Es muy recomendable que la "estructura del cultivo" (diseño de los surcos) contemple una orientación con las hileras hacia la aguada, de lo contrario los animales rompen muchas cañas al momento de desarrollar la herbivoría, generando cuantiosas pérdidas de forraje por ineficiencias de pastoreo. El remanente de pasto que quede una vez liberado el potrero deberá ser removido con una segadora en caso de ser factible, ya que esto favorecer una buena y vigorosa recuperación del verdeo de verano.

Para finalizar, vale mencionar que también están los sorgos forrajeros fotosensitivos, que demoran en promedio un mes la floración que los otros híbridos, lo que les permite acumular mayor cantidad de materia seca producto de la prolongación de la fase vegetativa. Ello en general viene acompañado de una merma en la calidad nutricional de ese pasto.

En resumen, el sorgo forrajero parece ser una especie más que apropiada para el empresario ganadero pampeano, ya que le permite superar desafío de producir abundante cantidad de pasto en la menor cantidad de "suelo" posible y a la mayor velocidad posible, sobre todo en el contexto de un año climáticamente "Niña" (lluvia por debajo de la media histórica).

(*) Ingeniero Agrónomo -(MP: 607 CIALP)- Posgrado en Agronegocios y Alimentos @MARIANOFAVALP

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