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EL DIARIO digital
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De una ruptura amorosa, si es muy importante, a veces decimos que se nos ha roto el corazón. A veces los disgustos de otra índole también provocan esa misma situación. Pero, además, hay una enfermedad que precisamente recoge ese mismo nombre. Se trata del síndrome del corazón roto.
También se puede denominar miocardiopatía de estrés o síndrome de Tako-Tsubo. Este último nombre no hace referencia a quien descubrió esta enfermedad, sino a una vasija abombada y con el cuello estrecho que se usa en Japón para pescar pulpos, según la Fundación Española del Corazón.
¿Qué es el síndrome del corazón roto?
Según explica Ana Pastor, cardióloga en el Centro Integral de Enfermedades Cardiovasculares de HM Hospitales en Madrid, "es una alteración cardíaca aguda caracterizada por una disminución transitoria de la contractilidad del ventrículo izquierdo, la principal cavidad encargada de bombear la sangre al organismo".
El estrés y su impacto en el corazón
El síndrome del corazón roto suele aparecer tras un episodio de estrés intenso. Este tipo de situación puede venir dada tanto por un episodio emocional, como la pérdida de un ser querido, conflictos personales importantes o noticias que nos impactan sobremanera. El estrés también puede provenir desde una alteración física y puede producirse tras una enfermedad grave, un accidente o una operación.
"Aunque puede afectar a cualquier persona, es más frecuente en mujeres posmenopáusicas. A pesar de su nombre, no se trata de un problema emocional en sí mismo, sino de una respuesta física del corazón ante una situación de estrés extremo", recalca Pastor.
¿Cómo se siente un corazón roto?
No se trata de que nos duela el corazón de manera figurada. El síndrome del corazón roto tiene síntomas físicos y pueden confundirse con un ataque al corazón. Pastor relata cuáles son estas señales:
-Dolor torácico opresivo, muy similar al que se presenta en un infarto agudo de miocardio. "Este dolor puede aparecer de forma brusca y generar gran alarma en quien lo padece", dice Pastor.
-Dificultad para respirar (sensación de falta de aire).
-Palpitaciones.
-Sudoración.
-A veces también puede presentar mareo.

"En algunos casos más graves, puede llegar a desencadenar insuficiencia cardíaca aguda o alteraciones del ritmo cardíaco", añade Pastor. Cuando la persona va al hospital creyendo que tiene un infarto, es difícil distinguir en un primer momento si se trata de eso o si es un síndrome del corazón roto. ¿Por qué? Pastor explica que esto se debe a que los síntomas que se leen en el electrocardiograma y que muestran la actividad del corazón y algunos marcadores en un análisis de sangre son muy similares.
"La clave en el diagnóstico está en el estudio de las arterias coronarias, que generalmente se realiza mediante un cateterismo cardíaco. En el síndrome de Tako Ttsubo, a diferencia del infarto, no se observan obstrucciones significativas en las arterias coronarias".
La huella que marca el corazón
En la mayoría de los casos, el síndrome del corazón roto suele evolucionar de forma favorable y el corazón se recupera en unos días o semanas sin secuelas permanentes, al contrario de como suele ocurrir en un infarto.
Sin embargo, Pastor deja patente que este síndrome no es banal. "Durante la fase aguda pueden aparecer complicaciones, como insuficiencia cardíaca, arritmias o, en casos menos frecuentes, shock cardiogénico. De hecho, la mortalidad hospitalaria se sitúa en torno al 45 %, lo que subraya la importancia de un diagnóstico y seguimiento adecuados".