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EL DIARIO digital
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En una audiencia cargada de tensión y dolor, la Justicia de Comodoro Rivadavia dictó este martes seis meses de prisión preventiva para Mariela Altamirano y Maicol González, la madre y el padrastro de Ángel Nicolás López, el niño de cuatro años que murió producto de una brutal golpiza. Las imputaciones son graves: ella enfrenta cargos por homicidio agravado por el vínculo, mientras que él está acusado de homicidio simple.
El testimonio de González fue uno de los puntos más polémicos de la jornada. El padrastro, que evitó nombrar al niño y se refirió a él siempre como "el bebé", intentó justificar la violencia familiar. "Se lo corregía o se le daba un coscorrón como a cualquier nene, pero esas barbaridades que dicen de maltrato y agua fría, no", aseguró ante el juez Alejandro Soñis. Mientras él hablaba, la madre del menor permaneció en silencio, llorando con la cabeza gacha.
La autopsia: golpes voluntarios y dilatados en el tiempo
El fiscal Facundo Oribones fue contundente al presentar las pruebas médicas. Según la autopsia, Ángel murió por un edema cerebral causado por múltiples traumatismos en el cráneo. Los forenses determinaron que las lesiones se produjeron de forma "voluntaria y deliberada" entre siete y diez días antes del fallecimiento.
"Estamos ante traumatismos no accidentales. El menor se aspiró su propio vómito y no se hizo nada para ayudarlo; llamaron cuando ya estaba prácticamente muerto", detalló el jefe de fiscales Cristian Olazábal. Además, se reveló un dato estremecedor aportado por vecinos: al niño lo obligaban a usar una máscara de Spiderman para ocultar los moretones y marcas de los golpes que recibía en su casa.
El reclamo del padre: "Si te hubieran escuchado"
Del otro lado de la sala, Luis López, padre biológico de Ángel, siguió la audiencia con una remera que rezaba: "Si te hubieran escuchado estarías con vida". Sostenía entre sus manos el muñeco preferido de su hijo, el mismo héroe cuya máscara usaron para tapar el calvario que vivía el niño.
Al terminar la audiencia, López no pudo contenerse y les gritó "asesinos" a los imputados mientras eran retirados por la policía. "Ella tiene la misma culpa que él; sabía que el nene tenía golpes y no lo llevó al hospital. Se hunden más", declaró el padre a la salida de la Oficina Judicial.
Testigos clave
La fiscalía presentó testimonios de vecinos que escuchaban gritos constantes y de una maestra que recordó cómo Ángel se quejaba de que lo bañaban con agua fría y pedía "agua calentita". También se investiga la quema de prendas de vestir del niño tras su muerte, que presuntamente estaban manchadas de sangre.
La defensa, por su parte, intentó encuadrar el hecho como un delito culposo por "negligencia o impericia", pero el juez ratificó la preventiva ante el evidente riesgo procesal y la gravedad del daño infligido al menor. Durante los próximos seis meses, la investigación buscará cerrar el cerco sobre las responsabilidades individuales de una pareja que, según la fiscalía, "uno lo atacó y el otro no intervino".
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