La Pampa

La lapicera anticipada de Berhongaray y el fantasma de las dependencias porteñas

El verdadero desafío de Berhongaray no està en casa sino en el intrincado laberinto de sus pretendidos socios
El verdadero desafío de Berhongaray no está en casa, sino en el intrincado laberinto de sus pretendidos socios.
El radicalismo movió rápido las fichas y ungió al exdiputado nacional para encabezar un frente amplio antiperonista. Las tensiones del PRO con los libertarios, el factor Tierno y el costo familiar de la ciclotimia de Ravier.

Escuchá esta nota

EL DIARIO digital

minutos

Por Walter Goñi (*)

En los comités y búnkeres locales repiten como un mantra que "las internas ordenan". Pero en el laboratorio de la oposición pampeana, ese manual de la política viene con letra chica: a veces, el remedio es peor que la enfermedad y terminan desordenando todo. Al calor de los tironeos públicos que sacuden al PJ santarroseño y a nivel provincial -expuestos con crudeza tras el acto del Club Argentino-, el arco opositor pareció verse obligado a acelerar tempranamente el reloj de las candidaturas. Saben que el tiempo corre y que, si se repite el calco del calendario electoral de hace tres años, el gobernador Sergio Ziliotto volverá a desenganchar las elecciones de las nacionales. La Pampa, se prevé, volverá a ser el primer termómetro electoral en 2027.

Ante esa certeza, la UCR pampeana parece decidida a clausurar temprano sus tradicionales batallas de palacio. En un movimiento inusual para la histórica liturgia radical, el intendente de General Acha, Abel Sabarots -quien asomaba como el principal rival interno-, le entregó públicamente la "lapicera" a Martín Berhongaray durante la semana pasada en una serie de declaraciones radiales. Quienes peinan canas en el partido de Alem encontraron un paralelismo inmediato con los tiempos de su padre, Antonio "Pacheco" Berhongaray. Hay una certeza compartida entre los jefes comunales de la UCR: por su perfil, el exdiptuado nacional y actual presidente del partido no hará un uso abusivo de esa centralidad, fundamentalmente porque su estrategia de máxima es edificar un frente amplio y transversal para arrebatarle el poder al peronismo por primera vez desde 1983.

La premisa que unifica a los intendentes radicales es pragmática: un frente liderado por Adrián Ravier no tiene chances reales de ganarle la maquinaria al PJ. En los despachos opositores opera el espejo retrovisor de la política reciente. Comparan el presente de Ravier con el derrotero sufrido por María Luz "Luchi" Alonso; la camporista gozó de un posicionamiento estelar mientras Cristina Fernández de Kirchner digitaba el poder desde Balcarce 50, pero una vez diluido ese liderazgo central, apenas retuvo el consenso local para integrar la lista de diputados provinciales. Para la UCR, Ravier padece esa misma subordinación: depende al 100% de la suerte de Javier Milei. Un jefe comunal lo resumía con crudeza en la semana: "Sin la marca nacional, acá no hay estructura".

A esa dependencia se le suma la "ciclotimia" que los negociadores le adjudican al referente de La Libertad Avanza en la provincia. Quienes intentan sentarlo a una mesa de acuerdo reniegan de su oscilación anímica: los días en que la macroeconomía sonríe se calza el traje de candidato a gobernador, pero se desinfla en cuanto arrecian las complicaciones políticas o los ruidos de los escándalos de corrupción que salpican al entorno del vocero presidencial Manuel Adorni.

Sin embargo, en el entorno libertario hay otro plano inquietante y mucho más terrenal que alimenta esa inestabilidad: el frente familiar. Las esquirlas de la gestión nacional, sumadas a los ruidos y polémicas que salpican a figuras como Adorni o el propio Milei, empezaron a cobrar un costo alto en la escala de una ciudad chica como Santa Rosa. En el PRO y la UCR se comenta, con extrema prudencia, que el desgaste ya se siente en la cotidianeidad del dirigente, afectando los círculos sociales más íntimos e incluso repercutiendo en entornos escolares y vecinales donde la tensión política se filtra de formas muy incómodas.

Más allá de este factor, en el radicalismo saben que el problema de fondo es estructural: el nombre del candidato a gobernador de La Libertad Avanza vendrá impuesto sí o sí desde Buenos Aires. Ravier ni siquiera tiene el poder de decisión para tallar en esa mesa; la lapicera libertaria es de propiedad exclusiva de la mesa chica porteña y se moverá a puro dedo según las necesidades de la Casa Rosada, ignorando cualquier tipo de construcción o lógica territorial.

Bajo esa lectura del mapa político, nadie vería con extrañeza que Berhongaray empiece a transitar la Ruta Nacional 5 hacia Buenos Aires y a sumar kilómetros de ida y vuelta. Saben que para destrabar el gran frente pampeano, el exlegislador deberá saltear el intermediario local e ir directamente a buscar un acuerdo de cúpulas con Karina Milei, Santiago Caputo, el propio Presidente, o la mesa que la Casa Rosada termine definiendo para moldear la relación política con las provincias.

El laberinto del PRO

Donde las cosas se pusieron verdaderamente extrañas es en el PRO. El escenario actual muestra un curioso enroque de roles respecto a las elecciones legislativas del año pasado. En aquel entonces, los amarillos avanzaban sin prejuicios hacia una confluencia con La Libertad Avanza, mientras el sector radical liderado por Sabarots ponía fuertes reparos ideológicos. Hoy la tortilla se dio vuelta: Sabarots cedió terreno en pos del armado amplio, pero ahora es el PRO el que rechaza de plano una alianza con los libertarios en el territorio.

La interna amarilla sumó además un capítulo indescifrable con la sorpresiva postulación provincial de Marita Mac Allister. Detrás de su lanzamiento se adivina la mano de su hermano, Carlos Javier "Colo" Mac Allister, operando silenciosamente para posicionarla. En las huestes del PRO local reconocen con pragmatismo que la candidatura es, ante todo, un posicionamiento estratégico: asumen que ni la UCR ni LLA van a ceder el casillero principal, y parecen resignados a que Marita sea una "buena vice" para cualquiera de las dos fórmulas.

A este complejo panorama se le suma el factor Juan Carlos Tierno. Al PRO local nunca le gustó la impronta ni el ecosistema que rodea al exintendente santarroseño, y el reciente acercamiento entre el tiernismo y La Libertad Avanza cayó como un balde de agua fría. "Nos cayó muy mal, hace muchísimo ruido", admiten en las oficinas amarillas. La presencia de Tierno se convirtió en un condicionante severo para cualquier acuerdo general, aun cuando los operadores admiten matemáticamente que para ganarle al PJ hay que "sumar a todos".

Para colmo, la pretendida autonomía del PRO local está bajo la lupa. Desde la dirigencia provincial juran que la decisión de salir fuertemente a pedir la renuncia de Adorni nació de la "mesa chica" pampeana y no de una orden de Mauricio Macri. "Estaba bueno el discurso de terminar con la casta, pero esto superó cualquier límite", argumentan. Sin embargo, en el tablero político la explicación suena ingenua: los últimos movimientos de Macri a nivel nacional demuestran que el PRO padece el mismo mal que LLA. Más allá de lo que opine la "mesa chica" de Santa Rosa, el destino final de la alianza estará atado exclusivamente al humor y la estrategia del esquema central porteño.

Con este tablero atomizado, el principal operador de Berhongaray, Hipólito "Poli" Altolaguirre, se cargó la mochila de componedor y mantiene reuniones abiertas con todos los sectores. En su agenda desfilan Ravier, los Mac Allister, Tierno y todo aquel que esté dispuesto a subirse a una estructura antiperonista.

La oposición pampeana sabe que los ruidos del peronismo le abren una ventana de oportunidad histórica de cara al ingreso al Centro Cívico. Paradójicamente, la UCR logró por el momento lo que parecía imposible: clausurar sus batallas internas y elegir temprano a su director de orquesta. Ahora, el verdadero desafío de Berhongaray no está en casa, sino en el intrincado laberinto de sus pretendidos socios; falta saber si el resto de los actores aceptará tocar la misma partitura o si las terminales porteñas terminarán, otra vez, dinamitando el armado local.

(*) Director Periodístico de El Diario de La Pampa

También te puede interesar...