Escuchá esta nota
EL DIARIO digital
minutos
En política, una imagen suele ser más elocuente que cualquier discurso altisonante. Esa parece ser la premisa que rige los últimos movimientos en la Municipalidad de Santa Rosa, donde Carmina Besga, secretaria de Gobierno y esposa del intendente Luciano di Nápoli, comenzó a proyectar una figura que excede sus funciones administrativas. Su reciente protagonismo durante la asistencia a los vecinos damnificados por el temporal no fue casual: la difusión oficial hizo un marcado hincapié en su presencia territorial, destacándola hasta con una vestimenta -un suéter de color llamativo- que funcionó como un faro visual en medio de la emergencia.
Este "operativo visibilidad" es interpretado por propios y ajenos como el inicio de un posicionamiento de cara a la sucesión en la intendencia. Si bien desde el entorno de di Nápoli mantienen la cautela y priorizan el armado provincial del PJ ante el avance de la oposición, la figura de Besga aparece como la carta de continuidad más fuerte del oficialismo local. En el entorno del jefe comunal entienden que, si di Nápoli decide finalmente ir por la gobernación, por afuera de un acuerdo, su círculo íntimo debe tener un nombre instalado para retener el control de la capital, y Besga es quien hoy ostenta ese impulso.
Sin embargo, el camino no está exento de obstáculos internos. Otros actores del peronismo santarroseño ya empezaron a mover sus fichas para evitar que la sucesión sea un trámite cerrado.

Por un lado, Liliana Robledo, la actual diputada provincial e hija del gremialista de la UOCRA, Roberto Robledo, es señalada como una de las aspirantes con mayor intención de disputa. Durante la semana pasada, sectores internos del propio Consejo de Unidades Básicas pusieron en danza una operación mediática crítica hacia la gestión de di Nápoli para apuntalar la figura de la exsecretaria de la Mujer.
Por el otro, Rubén Funes, actual Juez de Paz y exconcejal sería el nombre que el kirchnerismo de la victoriquense "Luchy" Alonso intenta poner en carrera. Alonso, enfrentada abiertamente con el intendente capitalino, busca en Funes un candidato para agitar la interna, aunque el funcionario cuenta con un capital político propio limitado para una contienda de esta escala.
Pese a este escenario de nombres cruzados, en San Martín 50 insisten en que la prioridad es la unidad del PJ frente a la amenaza de un frente opositor amplio. No obstante, las señales enviadas a través de la imagen de Carmina Besga en las calles dejan en claro que, si las aspiraciones de sus aliados entran en conflicto con el plan sucesorio del oficialismo, la balanza ya empezó a inclinarse hacia el corazón del Ejecutivo municipal.

El factor del capital político propio
Más allá de los nombres que circulan, el gran interrogante en el peronismo santarroseño es quién cuenta realmente con el peso necesario para sostener una candidatura en el escenario que viene. Si bien no se descarta que en los próximos meses emerjan nuevos protagonistas desde las distintas vertientes del PJ, la realidad actual marca que ninguna de las alternativas que asoman hoy posee el capital político suficiente para desafiar la estructura oficial. Sin un respaldo territorial contundente o una imagen consolidada ante la opinión pública, estas aspiraciones parecen estar destinadas, por el momento, a ser meras piezas de presión en una negociación mayor, dejando el terreno libre para que el oficialismo municipal siga marcando los tiempos y las formas de la sucesión.