La Pampa

El drama de las mujeres menonitas en La Pampa llegó a la prensa internacional

Elizabet Bueckert durante una foto tomada en la localidad de Macachin
Elizabet Bueckert, durante una foto tomada en la localidad de Macachin.
El prestigioso diario El País (España) puso bajo la lupa la realidad de la colonia "La Nueva Esperanza". A través de los relatos de María, Elizabet y Katherina, se revelan historias de violencia, asedio y la difícil lucha judicial que enfrentan para recuperar a sus hijos tras haber escapado de la comunidad ortodoxa asentada en nuestra provincia.

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EL DIARIO digital

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La comunidad menonita asentada en el corazón de La Pampa se encuentra bajo la lupa internacional tras la difusión de una cruda crónica publicada por el diario El País de España. El informe visibiliza las historias de María, Elizabet y Katherina, las únicas tres mujeres que se atrevieron a romper con el mandato de la colonia "La Nueva Esperanza". Lo que comenzó como un escape desesperado hacia la libertad se transformó en una batalla judicial y social sin precedentes en la provincia, donde el choque cultural y la vulneración de derechos fundamentales son los protagonistas.

El relato periodístico -realizado por Delfina Torres Cabreros- detalla cómo Elizabet y Katherina huyeron de la colonia —un predio de 10.000 hectáreas donde viven casi 2.000 personas bajo leyes del siglo XVI— a principios de este año. La huida, realizada a caballo y luego en un auto de alquiler, fue el último recurso ante años de maltratos físicos por parte de sus maridos y la opresión de una comunidad que les prohíbe el acceso a la educación básica, al uso de tecnología y al aprendizaje del idioma español.

María consiguió la custodia legal de sus hijas de 15 y 12 años, pero están actualmente en la colonia.

La Justicia pampeana, a través de la Defensoría General, ha tomado intervención directa en el caso. El defensor Martín Saravia fue categórico ante la prensa internacional al señalar que "la identidad cultural no puede invocarse para justificar prácticas que vulneran derechos". Sin embargo, el camino para estas mujeres es empinado: al no poseer bienes a su nombre ni formación académica (solo aprenden matemáticas básicas, alemán arcaico y religión), su inserción en el mercado laboral es extremadamente precaria, lo que pone en riesgo la tenencia de sus hijos frente a una colonia que ostenta una sólida posición económica.

El informe de El País destaca la paradoja de la colonia: mientras sus 140 metalúrgicas fabrican silos para todo el país y dinamizan la economía regional, sus mujeres viven en un analfabetismo forzado y bajo el riesgo de castigos físicos por pecados tan triviales como no usar el pañuelo en la cabeza o poseer un celular a escondidas. María, quien logró irse definitivamente en 2019 hacia Tucumán, relató el asedio constante que sufren: intentos de secuestro de los niños por parte de grupos de hombres de la comunidad y amenazas de muerte que cruzan las fronteras de la propia colonia.

Actualmente, las tres mujeres viven en un estado de alerta permanente. Katherina se encuentra refugiada en un hotel de Santa Rosa con asistencia del Estado. Por su parte, Elizabet sobrevive en Macachín con trabajos de limpieza, esperando que el sistema judicial garantice una cuota alimentaria o división de bienes de una asociación civil que, frente al Estado, funciona como una unidad hermética e indescifrable. El caso no solo expone las sombras de "La Nueva Esperanza", sino que interpela a las instituciones pampeanas sobre los límites de la libertad religiosa frente a la integridad humana.

Katherina, de 30 años, escapó de la colonia menonita y ahora vive en Santa Rosa.

Fotos: Anita Pouchard Serra

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