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EL DIARIO digital
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La coordinadora del Colegio de la Universidad, Soledad Contrera, volvió a poner en agenda el histórico reclamo por un edificio propio y adecuado para el funcionamiento de la institución secundaria preuniversitaria que depende de la Universidad Nacional de La Pampa.
La docente advirtió que, pese a algunas refacciones parciales, la comunidad educativa continúa atravesando serias dificultades edilicias y remarcó que la demanda se arrastra desde hace años.
"La problemática es histórica, se agudiza y el reclamo vuelve a presentarse en agenda en 2019. En 2021, luego del contexto de pandemia, comenzamos a reclamar formalmente por un edificio nuevo, un edificio digno", señaló.
Según explicó, en aquel momento la institución atravesaba una situación crítica. "Corríamos riesgo sanitario, estábamos en una situación de emergencia realmente", afirmó.
La coordinadora recordó que en 2021 se conformó una comisión para analizar alternativas y que de allí surgió un proyecto de refacción integral del edificio ubicado sobre calle 9 de Julio.
"No era un edificio nuevo, sino refacciones. En marzo de 2023 se anunció la firma de un convenio con Nación para avanzar con una propuesta de tres pisos, ampliaciones y mejoras en el mismo lugar", detalló.
En ese marco, indicó que en ese entonces se informó sobre la disponibilidad de fondos nacionales destinados exclusivamente a obras de refacción. Incluso mencionó que el actual rector de la Universidad Nacional de La Pampa, Oscar Alpa, se desempeñaba entonces como secretario de Políticas Universitarias.
"Se trabajó a contrarreloj con el proyecto, pero a fin de año nos enteramos que, si bien los convenios se firmaron, el dinero en teoría no habría llegado. Nos encontramos en el mismo punto de arranque", lamentó en declaraciones a Somos La Pampa.
Riesgo edilicio y matrícula de 300 estudiantes
Actualmente, el Colegio de la Universidad cuenta con una matrícula de 300 estudiantes y alrededor de 80 docentes.
Contrera recordó que, tras las denuncias por déficit sanitario y riesgo edilicio, se realizaron algunas intervenciones urgentes. "Había sectores que podían derrumbarse y en los días de lluvia nos entraba agua por los canales de electricidad. Realmente era peligroso", sostuvo.
Si bien reconoció que en la actualidad se ejecutan tareas de fachada y arreglos menores, insistió en que no alcanzan para resolver el problema de fondo.
"Estos arreglos no resuelven el problema estructural que tiene la cuestión edilicia para alojar el proyecto de escuela secundaria que nosotros defendemos y sostenemos", expresó.
La coordinadora sostuvo que hoy la comunidad educativa exige "un edificio acorde a las necesidades de un colegio secundario" con las características y la matrícula actual.
Entre los puntos mencionados, enumeró aulas amplias, espacios para actividades deportivas y artísticas, mayor cantidad de salones y sectores comunes para estudiantes.
"Necesitamos un lugar donde los estudiantes puedan almorzar. Entre la 1 y las 3 de la tarde se mezclan los dos turnos, porque los de la mañana tienen actividades a la tarde y ya están los de la tarde. Hay mucha cantidad de gente dando vuelta", describió.
También reclamó patios y espacios abiertos para adolescentes de entre 12 y 17 años. "Necesitan correr, moverse, y hoy en el colegio no lo pueden hacer", concluyó.