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EL DIARIO digital
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El peronismo de Santa Rosa vive horas de cierta tensión. Lo que comenzó como un supuesto reclamo vecinal se transformó en lo que sería una operación política de "desgaste" orquestada desde las entrañas del Consejo Local de Unidades Básicas. Un sector encabezado por la diputada provincial Liliana Robledo, y que cuenta con el respaldo del puntero Ricardo Castro, la funcionaria provincial Cintia Zalabardo y la histórica dirigente Elsa Labegorra, lanzó un durísimo cuestionamiento a la gestión de Luciano di Nápoli, acusándolo de abandonar los barrios para priorizar el centro. Otros sectores frenaron el mensaje y no tuvo el aval para que la firmara el Consejo.
La maniobra quedó al desnudo por sus formas: la nota, redactada en un tono netamente opositor, fue circulada masivamente a los medios de comunicación antes de ser enviada al propio intendente, quien hasta el momento no recibió ninguna notificación oficial. Para los observadores del microclima del PJ, el objetivo es claro: "limar" la figura de di Nápoli para obturar cualquier intento de proyección hacia la gobernación en 2027.
El texto de la misiva -fechada el 14 de abril- denuncia un "marcado deterioro" de la ciudad, mencionando baches, desbordes cloacales y falta de mantenimiento tras el último temporal. "La gestión no puede limitarse al embellecimiento de zonas céntricas dejando en un segundo plano las necesidades urgentes de los barrios", dispara el documento, en un lenguaje que hasta ahora solo se le escuchaba a la oposición legislativa.
Fractura y resistencia interna

Lucas Ovejero, con integrantes del Consejo de Unidades Básicas.
Sin embargo, el "zarpazo" no fue unánime. El Consejo de Unidades Básicas quedó fracturado ante la jugada de Robledo y compañía. Según pudo saber El Diario, referentes como Lucas Ovejero, la viceintendenta Romina Montes de Oca y los representantes de la línea Convergencia se plantaron en contra de la "rosca" y se negaron a avalar una nota que consideran funcional a la oposición.
Este sector aliado al intendente interpreta que el ataque no responde a una preocupación por las cloacas o la maleza, sino a una disputa de cajas y espacios de poder ante el recambio que se avecina. Con este escenario, el PJ santarroseño entra en una etapa de "guerra de guerrillas" interna, donde la gestión municipal se convierte en el campo de batalla de cara a las próximas definiciones electorales.
Radiografía del reclamo

La histórica dirigenta del PJ santarroseño, Elsa Labegorra, junto al militante Oscar Falcón.

La subsecretaria de Salud Social y Comunitaria, Cintia Zalabardo.
En el texto, los integrantes del Consejo Local apuntaron contra lo que consideran una falta de gestión en la periferia. "Advertimos con preocupación un marcado deterioro: las calles presentan serias dificultades de circulación, el estado del asfalto es crítico y se registran desbordes cloacales", señalaron.
La crítica más punzante apunta a la supuesta falta de equidad del municipio: "La gestión no puede limitarse al embellecimiento de determinados espacios públicos, particularmente concentrados en zonas céntricas, dejando en un segundo plano las necesidades urgentes de los barrios".
Además, le reclamaron al intendente que el compromiso de gestión debe "honrar los valores peronistas" y exigieron una "reorientación integral" ante la persistencia de residuos y ramas acumuladas desde el último temporal.

La viceintendente Romina Montes de Oca, una de las que se opuso a la crítica nota.

El intendente Luciano di Nápoli, en una de sus recorridas por los barrios periféricos de la ciudad.
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