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Por las fotomultas y los radares, las infracciones de tránsito en Pico aumentaron un 90% 

El municipio piquense colocó radares en varios puntos de la ciudad
El municipio piquense colocó radares en varios puntos de la ciudad.
En 2025 se produjeron casi 25.000 infracciones totales. De ese total, casi 10.000 corresponden a multas detectadas por medios tecnológicos.

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EL DIARIO digital

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Circular por General Pico exige ahora un apego estricto a las normas de tránsito y los números así lo demuestran. Mientras que en 2023 se registraron 13.075 actas, el cierre de 2025 mostró un salto a 24.829 infracciones totales. Este incremento del 90% tiene un motor principal: los "ojos electrónicos".

La fiscalización automática mediante cámaras y radares cambió las reglas del juego. Desde la implementación masiva de estos dispositivos en 2025, las multas detectadas por medios tecnológicos pasaron de 2.035 a 9.759, lo que representa un aumento exponencial del 380%.

Según el informe municipal, las faltas más recurrentes en 2025 fueron:

Exceso de velocidad: Representa el 22% del total de las infracciones. El "pie pesado" es la falta más captada por los cinemómetros.

Uso de celular: A pesar de ser una falta presencial, se detectó 813 veces, equivalente al 8,9% de las actas labradas por agentes.

Inspectores y controles

Más allá de los radares, el Cuerpo de Inspectores mantiene una presencia crítica en las calles. Al analizar las multas realizadas cara a cara, la irregularidad líder es la ausencia de documentación obligatoria: el 41,9% de las multas presenciales se deben a la falta de licencia, seguro o cédula del vehículo.

El endurecimiento de los controles también se refleja en las retenciones preventivas. Durante el último año, el municipio concretó 2.142 secuestros vehiculares. En este apartado, las motos están en la mira: el 76,6% de los vehículos trasladados al corralón municipal son motocicletas, principalmente por falta de casco, documentación o escapes no reglamentarios.

Las autoridades locales insisten en que el objetivo de esta "revolución tecnológica" no es meramente recaudatorio, sino preventivo. Con casi 25.000 multas anuales, el mensaje para los conductores piquenses es claro: la probabilidad de ser detectado cometiendo una infracción es hoy cuatro veces más alta que hace dos años, obligando a un cambio urgente en la cultura vial de la ciudad.

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