La Pampa

Pichi Huinca: el renacer del vino pampeano bajo manos de mujer

Una producción récord y 12 mil plantas marcan la sexta cosecha de "PH", la bodega donde Erica, Verónica y Luisa lideran todo el proceso, desde el surco hasta la copa. Una crónica visual y humana sobre el crecimiento del viñedo que desafía al clima y a las tradiciones en el norte de la provincia.

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EL DIARIO digital

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A unos 155 kilómetros al norte de Santa Rosa, el paisaje pampeano se tiñe de púrpura y verde. Allí, en la pequeña localidad de Pichi Huinca, el emprendimiento vitivinícola "PH" atraviesa un momento histórico: una cosecha que promete superar todos los registros anteriores, ejecutada íntegramente por un equipo femenino que combina pasión, técnica y un profundo amor por la tierra.

Lo que comenzó en 2016 como un sueño de apenas 200 plantas, hoy se extiende majestuoso sobre 4 hectáreas y media, albergando más de 12 mil vides. Erica, Verónica y Luisa son las protagonistas de este milagro productivo que hoy es 100% pampeano y femenino.

Del alba a la molienda

La jornada comienza temprano, cuando el rocío aún brilla sobre los racimos. La reportera gráfica de la Agencia Provincial de Noticias, Marisol Daratha, capturó con su lente el inicio de la recolección de la uva Marselán, la variedad que abre la temporada. Tras los festejos del pueblo el próximo 14 de marzo, llegará el turno del Malbec, el varietal insignia.

El proceso es un ritual de precisión:

Mediciones: Se realizan controles rigurosos de azúcar y graduación alcohólica en la planta.

Cosecha y Molienda: Tras la recolección manual, la uva pasa por la moledora.

Fermentación: El jugo descansa en tanques entre ocho y diez días antes del prensado final.

Varietales: Este año, la bodega celebra la primera gran producción de todos los varietales incorporados, incluyendo un robusto Cabernet.

Un legado que no para de crecer

"Es fascinante conocer el nacimiento del vino en su etapa primigenia", relató la fotógrafa tras acompañar a las productoras en el campo. La dedicación que exige el viñedo se traduce en un producto que gana terreno en el mercado regional, demostrando que en La Pampa el vino tiene nombre de mujer.

Para este grupo de bodegueras, la cosecha récord no es solo una cuestión de números; es la consolidación de un espacio donde la identidad pampeana y el orgullo de género se fusionan en cada botella. Mientras los tanques comienzan a burbujear con el inicio de la fermentación, Pichi Huinca brinda por un futuro que, como sus plantas, no para de crecer.

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