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EL DIARIO digital
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El decano de la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas, Francisco Marull, será finalmente el candidato a rector de la Universidad Nacional de La Pampa para las elecciones del 22 de abril de 2026. La fórmula se completará con el actual rector, Oscar Alpa, como candidato a vicerrector, en un acuerdo que ordena la interna del oficialismo y consolida un frente amplio con las seis facultades.
Tras meses de negociaciones internas, el oficialismo universitario cerró filas: Marull será candidato a rector de la Universidad Nacional de La Pampa, con Alpa como vice. La coalición que respaldará la fórmula reúne a los oficialismos de todas las facultades y prioriza la unidad frente al desfinanciamiento de la universidad pública.

La decisión se terminó de sellar en las últimas semanas y se apoya en un diagnóstico compartido por el espacio gobernante: la necesidad de concentrar fuerzas ante el "peligro mayor", que identifican en el intento del gobierno nacional de Javier Milei de desfinanciar el sistema universitario público y favorecer a la educación privada. Bajo ese paraguas, los oficialismos aceptaron sumarse al frente, aun con diferencias y reparos.
El armado no estuvo exento de tensiones. En diciembre había tomado fuerza la posibilidad de una fórmula encabezada por Sebastián País Rojo, principal operador político del Rectorado, y se discutió intensamente la postulación de Marull, que desde meses atrás había blanqueado su intención de suceder a Alpa y aparecía como heredero natural de la gestión. Tras negociaciones que se extendieron entre diciembre y enero, el acuerdo se encaminó y terminó de cerrarse con la incorporación del resto de las facultades.
Como parte del entendimiento, se prometió a los oficialismos de las facultades más opositoras Exactas y Naturales y Humanas- participación en la definición de la estrategia de política universitaria, lugares en las listas del Consejo Superior y la inclusión de perfiles consensuados en áreas clave del Rectorado. Aunque todavía no hubo anuncio oficial ni confirmación del nombre del frente, fuentes universitarias indicaron que en los próximos días quedará todo formalizado, con foto grupal incluida.
La fórmula, integrada por dos dirigentes de la misma facultad, sin una mujer, y con base en Santa Rosa, fue defendida internamente como una concesión necesaria para sostener la unidad del oficialismo en un contexto de fuerte ajuste presupuestario y confrontación con el gobierno nacional. Con la coalición ya abrochada y sin una oposición externa claramente articulada, el espacio que gobierna la UNLPam busca llegar ordenado a la próxima elección de abril.
Un cierre que ordena una interna abierta
El acuerdo que consagra a Francisco Marull como candidato a rector no surge de manera abrupta, sino que es el resultado de una interna que atravesó todo 2025 y parte del verano. Durante años, dentro del oficialismo de la Universidad Nacional de La Pampa, Marull fue señalado como el sucesor natural de Oscar Alpa, con quien comparte un extenso recorrido político y de gestión desde la Facultad de Ciencias Económicas y Jurídicas.

Sin embargo, hacia fines del año pasado emergió con fuerza la figura de Sebastián País Rojo, secretario del Consejo Superior y principal armador político del Rectorado, lo que abrió una disputa real dentro del espacio gobernante. Esa puja, manejada con bajo perfil, obligó a negociaciones prolongadas para evitar una fractura del oficialismo en un escenario que, hacia afuera, aparece sin una oposición universitaria consolidada.
El rol de Alpa: corrimiento formal, ¿centralidad política?
Aunque Alpa no puede aspirar a un nuevo mandato como rector, su decisión de integrar la fórmula como vicerrector confirma que pretende seguir teniendo un rol central en la conducción política de la universidad.
Actualmente vicepresidente del Consejo Interuniversitario Nacional, Alpa es una de las voces más visibles del sistema universitario frente al gobierno nacional y encabezó la resistencia al ajuste presupuestario de 2024 y 2025.
Ese posicionamiento explica, en parte, la estrategia de presentar una fórmula de fuerte continuidad política y de apelar a la unidad interna como valor prioritario, aun resignando debates pendientes sobre recambio generacional, representación territorial o equilibrio de género en los máximos cargos.
Es una incógnita la convivencia de Marull y Alpa porque el primero no aceptará un rol de delegado y busca ejercer efectivamente la conducción política. Como moneda de cambio, Alpa podrá seguir participando de los órganos universitarios a nivel nacional.
Un frente amplio como respuesta al contexto nacional
La conformación de un frente que nuclea a los oficialismos de las seis facultades se apoya en un diagnóstico compartido: el sistema universitario atraviesa uno de los momentos más críticos desde la recuperación democrática. El recorte de fondos, la licuación salarial y la redefinición del rol del Estado impulsadas por el gobierno de Javier Milei funcionan como eje aglutinante de una coalición diversa, que prioriza la defensa de la universidad pública por sobre las diferencias internas.
En ese marco, el oficialismo pampeano busca presentarse como un bloque cohesionado, capaz de sostener gobernabilidad y volumen político frente a un escenario nacional adverso, y de proyectar a la UNLPam como actor activo dentro del sistema universitario argentino. Las diferencias, especialmente con las gestiones de Humanas y Exactas, buscarán gestionarlas dentro de ese frente.
En las facultades, Ramiro Rodríguez será el candidato de Económicas y Jurídicas, acompañado por Lucía Colombato; en Agronomía, Lía Molas irá por la reelección; también repetirá Ingeniería con el decano Daniel Mandrile; en Exactas y Naturales, podría encabezar Laura Wisner o el actual vice Jaime Bernardos; y en Veterinaria habrá una disputa entre el oficialista Ariel Gastaldo y Marcelo Gastaldo como oposición; en Humanas, Eric Schmuker arribará al decanato por el oficialismo. En la Facultad de Ciencias de la Salud que conduce Yamila Magiorano no hay elección de autoridades aún.
Un escenario electoral sin rivales
La resolución de la interna del oficialismo universitario encuentra a la oposición universitaria fragmentada y sin una figura competitiva a la vista. Espacios que supieron gobernar la universidad durante varias gestiones hoy carecen de articulación, mientras que expresiones críticas más recientes no lograron extenderse más allá de ámbitos puntuales.
Ese contexto explica por qué la disputa central se dio y se resolvió dentro del propio oficialismo. Con la fórmula prácticamente cerrada y el frente en vías de formalización, el espacio que gobierna la UNLPam apuesta a llegar a abril con una candidatura ordenada, unificada y con fuerte respaldo institucional, en un escenario donde la principal batalla, más que electoral, aparece planteada frente a las políticas del gobierno nacional.