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Denuncian violencia y "esclavitud moderna" en la Colonia Menonita de Guatraché

La Colonia Menonita de Guatraché- otro caso que genera polémica
La Colonia Menonita de Guatraché: otro caso que genera polémica.
Una mujer que logró escapar de la comunidad tras años de abusos reveló el régimen de opresión que impera en el predio. Su abogada presentó una denuncia formal y exige la intervención urgente de la justicia pampeana.

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EL DIARIO digital

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El velo de hermetismo que rodea a la Colonia Menonita "Nueva Esperanza", ubicada en cercanías de Guatraché, fue sacudido esta semana por una denuncia que expone un entramado de violencia, sometimiento y privación de derechos fundamentales. María Unger Reimer, una mujer que perteneció a la comunidad, logró huir del predio y radicó una denuncia penal denunciando haber sido víctima de un sistema que calificó como una "sentencia de muerte", tanto dentro como fuera de la colonia.

El caso, que ya se encuentra en manos de la justicia de General Acha, describe un escenario de violencia de género estructural, donde las mujeres carecerían de acceso a la educación, salud y autonomía económica, bajo la estricta vigilancia de los líderes de la comunidad. Según el relato de la víctima, el castigo físico y el aislamiento son las herramientas de control utilizadas para impedir cualquier contacto con el "mundo exterior".

El escape de María no fue una salida planificada, sino un acto de supervivencia. La mujer logró aprovechar un descuido en la estricta vigilancia de la Colonia Menonita de Guatraché para huir del campo y buscar ayuda en las localidades vecinas. Su destino final fue Tucumán, donde se encuentra actualmente bajo resguardo y lejos del alcance de los líderes de la comunidad.

El hecho rompe con el histórico silencio de la comunidad de 40 mil hectáreas. María denunció que la vida dentro de la colonia está regida por leyes propias que anulan cualquier derecho constitucional argentino: las mujeres tienen prohibido hablar español, manejar dinero, utilizar tecnología o recibir atención médica fuera del control de los líderes. El escape representó para ella el fin de un cautiverio físico, pero el inicio de un desarraigo absoluto, ya que salir implica la pérdida total de contacto con sus hijos y su familia.

La inacción judicial

La abogada Karina Lucía Álvarez Mendiara fue tajante al describir el lugar del que escapó la joven como un enclave donde rige la impunidad. "María huyó de un sistema de esclavitud. El reclamo es para que la Justicia y la Fiscalía de General Acha dejen de mirar para otro lado bajo el pretexto del respeto cultural", señaló la letrada.

La denuncia presentada detalla que el escape es la única vía de salida, ya que no existe un proceso de "retiro" voluntario. Las mujeres que intentan rebelarse o cuestionar el régimen son sometidas a castigos que incluyen el aislamiento y la violencia física. Para la querella, el hecho de que María hoy esté en Santa Rosa sin saber el idioma y sin recursos es la prueba del daño sistémico al que fue sometida.

Investigación en curso

A partir de este escape, la justicia pampeana enfrenta el desafío de intervenir en una comunidad que históricamente se ha autogestionado. La fiscalía analiza los testimonios que indican que, dentro de la Colonia, se cometen delitos de trata de personas y reducción a la servidumbre, amparados en un hermetismo religioso que impide el ingreso de las fuerzas de seguridad o agentes de salud pública.

El caso de María no es solo una huida individual; es una exposición pública de la desprotección que sufren las mujeres en una comunidad donde la ley nacional parece detenerse en la tranquera de acceso.

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