La Pampa

"Fuí víctima de violencia, nadie me ayuda y me alejan de mi hijo" 

Liliana González, madre de G. de 3 años, lleva años inmersa en una batalla legal y personal marcada por el maltrato psicológico de su expareja y lo que describe como un abandono institucional de su situación. "No me dejan ejercer la maternidad", asegura.

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Ahora sale públicamente porque está por salir un fallo sobre el cuidado de su hijo y un dictamen de una asesora indica que el nene debe estar con el padre, aunque con un régimen de cuidado compartido.

Testimonio

A pesar de haber recorrido "todos los organismos de La Pampa", su testimonio relata cómo el sistema de salud y judicial no solo ignoró la violencia de género, sino que la revictimizó, lo que resultó en la pérdida temporal de la custodia de su hijo menor.

Liliana relata que conoció al padre de Gio en 2023 y, aunque la relación era a distancia ("él en su casa y yo en la mía"), pronto detectó un patrón de agresión y manipulación. Su pareja, Patricio Silvetti, un abogado auditor del Ejército Argentino, tomaba medicación tranquilizante, antidepresiva y clonazepam.

La violencia —relata la mujer— escaló durante el embarazo, que ella reconoció y decidió continuar a pesar de recibir maltrato psicológico. Relata un episodio en el que su expareja la encerró en una habitación, la insultó y le dijo que el bebé que venía en camino no era de él. Este episodio no fue denunciado en esa oportunidad. A pesar de haberse separado finalmente en agosto de 2023, cuando Gio tenía seis meses, la manipulación continuó, según cuenta González.

El punto de inflexión ocurrió el 14 de agosto de 2023, cuando Liliana sufrió lo que se denominó un "pico de estrés laboral". Cuando fue trasladada al servicio de la calle Güemes (la Unidad Funcional) y manifestó lo que le sucedía, sintió el primer golpe de la indiferencia institucional.

Liliana es categórica al denunciar la falta de respuesta adecuada: "Ni siquiera en la Güemes, cuando le conté todo lo que me hicieron, me abordaron la temática de violencia de género", dijo.

En lugar de ser asistida como víctima, su relato fue desestimado: "Cuando yo le cuento todo, todo, lo que él me hace, me tratan de loca, me agarran y me llevan en un móvil a Salud Mental", dijo González.

Informe

La situación se agravó cuando Julieta Rama, quien la atendió en Salud Mental, supuestamente elevó un informe al Palacio Judicial manifestando que, "en pocas palabras, estaba loca". Este informe, que Liliana considera infundado, ya que la profesional "no me conocía, no sabía nada de mi vida", fue el detonante para que el juez Andrés Zulaica dictara una medida cautelar otorgándole los cuidados momentáneos de Gio a su padre, un hecho del que Liliana no fue notificada formalmente.

"Me medicaron y yo estaba amamantando un bebé de seis meses", dijo.

Para que le restituyeran a su hijo, se le impuso a Liliana someterse a un tratamiento psicológico y psiquiátrico, a pesar de que ella nunca había tenido antecedentes legales ni penales.

"Me dicen que las condiciones para que me restituyan a mi hijo es que yo haga este tratamiento al pie de la letra", cuenta.

Liliana cumplió rigurosamente con este requerimiento durante dos años y medio. Finalmente, la psiquiatra Lucía I. y la psicóloga Jessica Lucero, que la acompañaron en el proceso, concluyeron que su diagnóstico real era un "pico de estrés laboral" y no le encontraron patología alguna ni le recetaron medicación.

González considera que la profesional de Salud Mental se "equivocó" en el diagnóstico inicial, a lo que ella responde: "¿Cómo te podés equivocar si no estamos hablando de una mala praxis de una pierna o de un brazo? Estamos hablando de la salud mental de la persona", remarca.

Reclamo

El reclamo central de Liliana es el doble estándar: mientras ella fue sometida a pericias, exámenes y tratamientos, el padre de Gio nunca fue evaluado psicológicamente, a pesar de estar medicado y de las denuncias de violencia de género que pesan sobre él.

"¿Cómo puede ser que a mí me pidan todo y que a este hombre no sea sometido? ¿Por qué le quieren dar los cuidados de mi hijo?"

Además, tiene otros dos hijos, uno de 19 años y otro de 13. "Al primero lo crié sola, lo tuve de soltera. Me sacan al de 3 años y sigo con los otros. Mi problema es que me crucé con esta persona que me arruinó la vida. Pero digo basta", afirmó.

Liliana expresa su agotamiento y frustración por la inacción de los organismos que debieron protegerla a ella y a su hijo:

"Me he cansado de recorrer todos los organismos de La Pampa y que ninguno, ninguno venga y aborde una temática, me golpee la puerta y me pregunte cómo yo me siento".

A pesar de que su abogada ha solicitado en reiteradas ocasiones la evaluación psicológica y psiquiátrica del padre, no han obtenido respuesta, debido a que el juez le otorgó la custodia momentánea basándose en el informe inicial de Salud Mental.

La madre de Gio concluye con una reflexión amarga sobre la falta de respuesta del Estado ante el abuso psicológico, el cual "es silencioso, no deja huella en el cuerpo, entonces no te creen y te tratan como loca".

"Estoy cansada y nadie me escucha, pero cuando pasa una desgracia te escuchan", dice.   

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