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EL DIARIO digital
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El 16 de enero de 2025 por la tarde, Lía Falcón Sequeira fue atropellada por un Ford Falcon, conducido por Francisco Roldán, en el cruce de la Avenida Circunvalación y Cavero. El auto circulaba a exceso de velocidad y cruzó la intersección con el semáforo en rojo. Por la violencia del impacto, la joven de 22 años murió en el acto.
A un año del trágico hecho y con el conductor condenado a cinco años de prisión efectiva, aunque Roldán aún se encuentre con domiciliaria, la familia de la joven organiza una sentada para recodarla y reclamar no solo que Roldán sea trasladado a una dependencia policial, sino que también se le agrave la pena.
La convocatoria es para el lunes 19 a las 20.30 horas en la plaza San Martín, en la capital provincial, y quienes deseen participar deberán vestir una remera blanca. Se leerán cartas dedicadas a Lia y se realizará una suelta de globos.
Alejandra Falcón, la madre de Lía, escribió una carta recordando los difíciles momentos que atravesaron no solo el día del siniestro vial sino también durante todo el proceso judicial que terminó con la condena de Roldán.
"Un año sin mi Lia, un año con una justicia a medias", se titula la carta de Alejandra y expresa textualmente lo siguiente:
Un día como hoy, el 16 enero, recibí la peor noticia de mi vida, algo inexplicable, algo que nunca pensé que podía pasar.
Recuerdo que saliste de casa a las 16.30 apurada con tu pelito mojado, sentí el resbalón de tus zapatillas porque algo te habías olvidado. Me gritaste de la cocina "me voy mamita, vengo rápido así vamos a la iglesia, voy con Giuli al centro", le diste un beso a tu hermana Mia, y te fuiste sin saber que jamás volverías a tu casa.
Recuerdo claramente que las tardes anteriores estábamos en la quinta con tus hermanos y Giuli planeando las vacaciones a la costa, estabas feliz porque habías logrado pasar a segundo año de psicopedagogía, hablamos, compartimos mates, tenías puesto una bikini y pantalón rosa, tu pelito atado, te habías hecho mechas. Por la tarde del día anterior, salimos de la quinta, pasamos por la fiambrería de Facundo en la calle Cavero, compramos para hacer unos sándwiches, llegamos a casa y mientras yo limpiaba vos cebabas mate. Tengo tan clara esa noche. Cenamos con tus hermanos y papá, jugamos como siempre lo hacíamos, te cargamos con papá diciéndote "de quién son esas nenitas de papá y mamá" y te hacía cosquillas, reías junto con Mía, tu hermana.
Al otro día fui a trabajar, volví, almorzamos y me acosté. Te fuiste como antes lo mencioné, a las 16.50 miro mi celu y tenía muchas llamadas de tu amiga, porque no llegaste, preguntándome si estabas en casa, la llamé le dije que no, empecé a llamarte, no contestabas, recibí tu último audio que decías "amiga voy a cruzar el puente".
Más tarde me pasa una captura que decía joven atropellada brutalmente en Circunvalación, llame al 101 por esa noticia, mientras todos te llamábamos y escribíamos y me dijeron: "es una femenino en moto", a todos los que llamamos decían eso, empecé a llamar a tu papá, eras al que siempre atendías al toque.
Preocupado me devolvió la llamada, me dijo "algo pasa, Lia no contesta", llamamos junto con la abuela al hospital, me dijeron que había una chica así, sentada, pero que no sabían quién era, mi desesperación empezó a aumentar y decido ir con tu amiga al hospital, por las dudas.

Alejandra Falcón recordó a su hija y reiteró el pedido de justicia.
El tiempo pasaba y fue ahí que recibí esa llamada de la policía diciendo "¿es familiar de?" y antes que diga algo dije ¿Lia Falcón ? Me dijeron: "sí, señora, vaya al hospital, su hija tuvo un accidente. Solo pregunté cómo estabas, me contestó "está grave",
Rompí en llanto, llamé a papá, a la abuela. El vecino me llevó. Cuando iba por la Circunvalación vi un falcón pasando La Estrella, pero no podías ser vos, veía noticias, no salía tu nombre, me negaba a creer que fuera mi hija.
Llegué al Hospital, estaban tus tíos esperando verte, porque le dijeron que estabas con los médicos, fue ahí cuando mostré tu credencial de la obra social. Una chica me dijo: "está con los médicos su hija". Salió un hombre de ambo azul. Me dijo "sí señora su hija está acá pase". Pasé y te vi tendida en una camilla, tapada. Pregunté ¿por qué está tan blanca? Tenías tu cabeza vendada y tus ojitos cerrados. En un momento te mire, vi algodón en tu nariz y pregunte ¿está muerta? Me dijo con naturalidad un médico: Si, su hija se murió. Así como si no fueras nada.
Solo rompí en llanto, me caí al piso y salí corriendo, no podía creer que fueras, teníamos nuestra vida armada, un futuro pensado. Cuando no estuviéramos con papá, vos ibas a estar con tus hermanos. Eras tan responsable y buena, tenías toda tu vida planeando recibirte, tu consultorio, alquilar sola, tu auto, tener un hijo o adoptar y tenías todos los medios para lograrlo, querías marcar la diferencia en el mundo ayudando a otros niños con autismo, como a tu hermano, pero en un segundo, Roldán te robó todos los sueños y lo más valioso: la vida. Nos destrozó a todos de una manera inexplicable, cuando me dicen que un Falcon, ese maldito Falcon que ví en la Circunvalación te había matado cruzando la calle CAMINANDO no podía creerlo. ¿cómo se entiende? 17 horas, plena luz del día. ¿Cómo uno puede sobreponerse a tan terrible dolor? Cuando no hiciste nada malo, pero creo, que, a pesar del dolor, pensé en qué harías vos, mi nena grande y generosa.
Y si, te mató un jueves el asesino y el viernes estaba en su casa y vos en el cementerio. Pero Dios me dio las fuerzas para salir a luchar como cuando te prometí que al cerrar un cajón que el culpable iba a pagar, y si en medio del dolor y sin poder más de una vez respirar con un nudo en la garganta y lágrimas en los ojos comenzamos esto por vos. Ahí vi cuánto amor habías sembrado. Cuando falleciste, el hospital estaba lleno, afuera, en la guardia, todos llorando y entrando a verte.
Una sala velatoria llena de gente que ni conocía, amigos, vecinos, familia, gente de nuestros trabajos. Hasta tu preceptora del secundario. Eso es por el amor que sembraste y lo buena que eras. Eso eras vos, una luz en medio de este mundo cruel.
Hoy ya pasó un año, para mí fue ayer, tendría que decirte que el TIP, no todos, pero si dos abogados te fallaron. Dejaron a quien te mató como a un perro en su casa hasta febrero. Tendría que decirte que no voy a parar, que no estoy loca, estoy rota, pero que sigo por tu memoria que no la negocio y que solo espero que el 10 de febrero vean todas las pruebas que hay para que a Francisco Roldán le aumenten la pena, ya que él se presenta inocente, aun siendo condenado a 5 años de cárcel efectiva.
En un año ya lo premiaron y está de vacaciones, mientras nosotros nos quedamos sin vos. Desde dónde estás dirás "¡¡mamá seguí!!" "Mamá, lo que te propones siempre lo logras" esas eran tus palabras.
Te preguntarás porque te mataron así. Y yo me pregunto lo mismo. ¿Por qué no existe la justicia? En noviembre lo declararon culpable, él tendría que estar preso, pero no, mi reina, cuando hay corrupción o poder no pasa. Cuando tenés abogados tan sucios como los de Roldán, Espíndola y Ardohain, porque quién defiende a un asesino es tan cómplice como él, no hay justicia.
Digan lo que digan, ojalá este hombre, de buena familia, como ellos dicen, pueda dormir con la muerte de una inocente de 22 años. Porque yo no logro dormir, no logramos armar nuestras vidas sin vos.
Podría contarte tantas cosas, pero ahora lo tengo que hacer en un cementerio. Ya no te tengo, pero no vamos a cesar de pedir justicia, amor. El lunes 19 estaremos todos en la plaza a las 20.30 horas para recordarte y mandándote un mensaje al cielo, que La Pampa te ama y pide justicia y que todos tus seres amados te vamos a seguir recordando y estando presente hasta que Roldán esté preso.
Lia no descansa en paz, la justicia, sí. Y si fueras hija de alguien con poder ya estaría preso, pero no amor mío, SOS hija de laburantes. Te amamos mucho y nos vemos en la eternidad, mi nena grande.
Hoy y siempre somos tu voz, Lia.