La tapa de EL DIARIO de hoy

En afloramientos rocosos se ven formas que remiten a un pasadizo o la entrada a un túnel. En las sierras de Lihué Calel, un lugar cargado de historia y misterio, son habituales. El aporte de un geólogo de la UNLPam.

A principios del mes de mayo la agencia espacial NASA publicó una imagen tomada por el vehículo robótico Curiosity, el cual recorre la superficie del planeta Marte desde el año 2012. En ella se puede observar una abertura de forma rectangular sobre la cual algunas personas comenzaron a especular sobre su apariencia de puerta o pasadizo de origen “no natural”. Pero las cosas, muchas veces, no son lo que aparentan.

El doctor Mauro Bernardi profesor de la cátedra de Geología Estructural en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales, realiza en la siguiente nota un aporte a partir de sus trabajos y de esa noticia que ha despertado la curiosidad de miles de internautas de todo el mundo.

La Luna antes, Marte ahora.

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Desde que la raza humana se interesó por entender su propio origen y existencia, muchos enigmas fueron surgiendo a medida que indagábamos más profundamente sobre el tema. Una de las incógnitas que más nos obsesiona es saber si estamos solos o acompañados en este vasto universo. Entonces fuimos a la Luna y como vimos que ahí no había nada más que rocas y cráteres, apuntamos las miradas a nuestro vecino rojo: Marte. Y lo empezamos a bombardear con satélites y robots espías para ver con qué nos sorprendía. Siempre con la idea fija de que un enano verde con ojos grandes, agarre una de las cámaras que le mandamos y haga un video para Tik-Tok o Instagram.

Pero eso nunca pasó y, sin embargo, seguimos insistiendo en la idea de encontrar evidencias de una civilización perdida -aunque seguramente no tan perdida como la nuestra-.

Hace un tiempo vimos una cara gigante con rasgos humanoides en la superficie de Marte ¡y todos enloquecidos!: un monumento extraterrestre que nos observaba en silencio. Para nuestra decepción no se trataba más que de una enorme formación rocosa, sobre la cual los juegos de luces y sombras crearon la ilusión de estar viendo ojos, nariz y boca. Después, el rover Curiosity tomó imágenes de lo que parecía ser una pirámide, la evidencia de que una antigua legión extraterrestre vivió alguna vez en el planeta rojo. Y después se largaron a construir pirámides en otros planetas

¡Y ahora apareció una puerta! No, en la pirámide no, en otro lado, en otra roca. ¿La puerta de la casa de un marciano? Una puerta rectangular. ¿Por qué esa idea de que las civilizaciones extraterrestres tienen una infraestructura similar a la nuestra? Como si se tratara de una historia de Crónicas Marcianas de Ray Bradbury.

Crear y destruir rocas.

En nuestro planeta algunos procesos geológicos se conjugan para destruir las rocas que otros procesos crean. La meteorización y la erosión están dentro de los primeros y la tectónica de placas se puede decir que comparte responsabilidades. En las rocas superficiales, los esfuerzos tectónicos producen fracturas. Por su parte, el agua y el viento aprovechan esas fracturas para llegar más profundamente en la roca y desgastarla o romperla desde adentro. Los cambios bruscos de temperatura entre el día y la noche, en las zonas desérticas, también llevan a las rocas a fracturarse por la continua dilatación y contracción que estas sufren. En Marte, por ejemplo, las temperaturas diurnas varían en torno a los 20° mientras que por la noche pueden descender a -80° o menos.

En muchos casos, las fracturas conforman grupos cuyos individuos se repiten con una distribución espacial tan regular que hacen pensar que son artificiales. Y en ocasiones esos juegos de fracturas se cruzan en diferentes direcciones de tal manera que la roca puede romperse en bloques con formas casi perfectas. Vemos ejemplos de roca terrestres fracturadas, con bloques desprendidos; donde se observa un afloramiento de rocas en capas afectado por fracturas verticales. En otras se detalla un esquema de una roca que se ha roto en tres juegos de fracturas planas que se cruzan casi ortogonalmente (dos verticales y uno subhorizontal) con varios bloques desprendidos.

La “puerta de Marte” se habría generado por un proceso similar. El planeta rojo muestra evidencia de que, en mayor o menor medida, muchos de los procesos tectónicos y erosivos que operan en nuestro planeta también lo hicieron y continúan haciéndolo en Marte. La controversial foto marciana corresponde a una imagen bastante ampliada de una pequeña parte de un afloramiento de roca sedimentaria de muy antigua data, que presenta una estructura estratificada, es decir una disposición en capas, las cuales se observan algo inclinadas. La intersección entre las superficies de separación de estas capas con una serie de fracturas casi verticales que afectan al afloramiento, con ayuda de algún agente de meteorización, pudo dar lugar al pequeño desprendimiento con esa morfología particular, que según los expertos de la NASA tiene dimensiones de unos 30 centímetros de ancho por 45 centímetros de largo. Incluso si observamos cerca de la “puerta” se pueden ver dos bloques desprendidos del afloramiento.

La imagen de la figura corresponde a la famosa imagen de la puerta de Marte, con una ampliación del lugar donde se encuentra el rasgo que motivó las especulaciones.

También en La Pampa.

Lo cierto es que, al parecer, los procesos geológicos sumados a una justa y/o fortuita combinación de parámetros fotográficos (ángulo, iluminación, resolución y escala, entre otros) nos han jugado nuevamente una mala pasada.

En nuestra provincia, las sierras de Lihué Calel son un hermoso laboratorio de estas diaclasas y las particulares formas que generan. Cualquier persona que haya visitado el lugar las habrá percibido y se habrá preguntado por su origen.

Otras imágenes -que acompañan este artículo-  muestran un sector de las sierras en el que, hacia el tope de la foto, se alcanza a ver una sombra que, aumentada varias veces, simula una puerta o una entrada a algún lugar.

La imagen original y su ampliación revelan, aún a los ojos del neófito, que estas ‘puertas’ no son más que sombras o fragmentos de rocas que se han desprendido por la acción combinada de agentes geológicos y meteóricos. Es decir, estamos ante un origen conocido y un efecto predecible. En las sierras de Lihué Calel abundan como así también en otros afloramientos -sean magmáticos como este o bien de origen sedimentario- del territorio pampeano.

Por lo pronto, vamos a tener que seguir esperando nueva evidencia de civilizaciones extraterrestres -sea en Marte o en La Pampa- porque de esas puertas no va a salir ningún marciano ‘tiktoker’.

Mauro Bernardi es licenciado en Geología y doctor en Ciencias Geológicas. Desde el año 2019 es Profesor adjunto de Geología Estructural, materia correspondiente al tercer año de la Licenciatura en Geología que dicta en la Facultad de Ciencias Exactas y Naturales de la UNLPam.