La tapa de EL DIARIO de hoy

  • Farmacias de turno del día 3 de julio de 2022

    Los turnos son desde las 8:30 A.M. de la fecha indicada, hasta las 8:30 A.M. del día siguiente.

    SANTA ROSA

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    TOAY

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 Este miércoles declaró el último testigo. En febrero y marzo del año próximo están previstas una inspección ocular pendiente en la comisaría de Catriló, las indagatorias de dos de los imputados y los alegatos de las partes. 

Con la declaración del pastor valdense, Gerardo Juan Hugo Nansen, de 84 años, quien también fue secuestrado y torturado con golpes y picana eléctrica durante el operativo de Jacinto Arauz en la época de la dictadura, se agotó este miércoles la ronda de testigos en el juicio de la Subzona 14. Si bien en un primer momento había 140 personas aportadas como testigos, más de veinte no fueron ubicadas o se negaron a declarar nuevamente.

El 7 de febrero del año próximo -después de la feria judicial- se realizará una inspección ocular en a comisaría de Catriló, que quedó pendiente, en las audiencias posteriores se escuchará las indagatorias de dos imputados, el represor Carlos Reinhart y el exmilitar imputado Jorge de Bártolo, y luego en el debate la partes formularán sus alegatos acusatorios y defensivos. Se prevé que para fines de marzo el juicio estará concluido y solo restará conocer el veredicto.

subzona gerardo juan hugo

 En el tercer juicio a los represores pampeanos están imputados Luis Baraldini y Carlos Roberto Reinhart, que siguen las audiencias desde prisión domiciliaria en forma virtual, y el militar Jorge de Bártolo, uno de los jefes del Regimiento de Toay en la época de la dictadura, quién está sentado en el banquillo de los acusados por primera vez.

En un principio eran seis los acusados. Pero no llegaron al final del juicio por fallecimiento el militar Gerardo José Jáuregui, el policía Humberto Riffaldi y el exmilitar y condenado Nestor Greppi. El policía Roberto Fiorucci no fue imputado -a pesar de estar procesado- por su delicado estado de salud.

El juicio comenzó en abril de este año. La acusación está a cargo del fiscal general Miguel Palazzani y de la fiscala general subrogante ante el tribunal pampeano Iara Silvestre. El tribunal lo integran los jueces José Triputti, Pablo Díaz Lacava y Marcos Aguerrido.

subzona jueces

En este juicio se incluyeron por primera vez en los juicios a los represores pampeanos un delito de índole sexual. Hay dos casos de secuestro y abuso sexual deshonesto con acceso carnal.  Se ventilan 197  casos de víctimas en este tercer juicio. La mayoría ya fueron incluidas en los dos juicios anteriores, pero en este debate se agregaron más acusados a los que se les atribuye participación en esos hechos. Del total de víctimas, 72 ya fallecieron.  Por otra parte, 11 son las víctimas nuevas, personas secuestradas en forma ilegal durante la dictadura que por primera vez obtendrán justicia.

 

Un pastor interrogado "en forma despreciativa de la vida humana"

En octubre de 2017 había declarado por teleconferencia. Ahora fue el último testigo del año en el tercer juicio de la Subzona 14. El pastor Gerardo  Nansen relató que llegó a Arauz a principios del ’74 convocado como pastor de la iglesia valdense de la zona.  Entró a hacer una suplencia como profesor de historia en el colegio y el día del operativo en el pueblo efectivos militares lo sacaron de clase "en forma muy grosera"  y lo llevaron detenido por los pasillos de la institución.

Lo sacaron en un Falcon, vendado, y lo trasladaron al puesto caminero.  Recordó que hizo un canto en alemán y lo golpearon con un arma en las costillas. Luego lo interrogaron acerca de si era el pastor que había puesto en marcha el colegio, que era en realidad su antecesor, Carlos Delmonte, y por qué había llegado hasta allí.  Le aplicaron picana eléctrica en el miembro masculino.

“Estaba en la antesala del infierno, era de no creer”, graficó. El pastor recordó que en el puesto escuchó los gritos de los otros profesores y el director del colegio que eran torturados. "Fue un interrogatorio despreciativo de la dignidad humana", evocó.

Dijo que alguien entró y con una voz ronca dijo que estaba diciendo la verdad. Cesó la tortura y lo llevaron a la Comisaría, donde lo alojaron en el baño, esposado. 

A la tarde lo llevaron a la casa y el oficial revisó su casa y su biblioteca y también su templo. "Me preguntaba dónde escondía las armas. Y yo lo tomé a risa, la fe en Cristo no tiene nada que ver con las armas", relató. En marzo del ’78 se fue del pueblo entre el cariño de la gente, dijo.

En el juicio anterior, había contado también que antes participó de la inauguración de un hogar de ancianos, donde, curiosamente, estuvo sentado al lado del gobernador. Ese día un capellán católico de la Policía lo visitó y lo interrogó dudando de lo que había manifestado ante la Policía y los militares. “Me decía que veníamos a robar gente de su rebaño y que por culpa nuestra se estaba instalando la subversión en La Pampa”, acotó.

En el juicio anterior, también Nansen había señalado con dolor que hubo “una especie de Judas” entre los miembros activos de su iglesia, Ricardo Rostán, un productor agropecuario que fue uno de los delatores que colaboró con el operativo represivo y que repetía esas conductas, porque también acompañó a las fuerzas armadas que visitaban a personas del pueblo, en la persecución del peronismo durante la denominada Revolución Libertadora del ’55