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Sorpresa por la ruptura de Martín Berhongaray con el bloque nacional para alinearse con Martín Lousteau. Desde el sector "Azul" advierten que es "una mala señal hacia el futuro".

La ruptura del bloque del radicalismo a nivel nacional tiene su impacto en La Pampa. Especialmente porque uno de los 12 "rebeldes" es nada menos que Martín Berhongaray, referente del sector "Celeste". Su posicionamiento en el bando de Martín Lousteau genera nuevos ruidos en la interna partidaria de la UCR local. Y a la sorpresa le siguen los reproches.

"Es muy penosa esta noticia. Lamento profundamente que luego de una elección histórica en la que el radicalismo -dentro del Frente Juntos por el Cambio- le arrebata la segunda banca al Justicialismo, algo que no ocurría desde el '85 en el apogeo de Raúl Alfonsín, termine con cada uno de los Diputados de la UCR de La Pampa sentados en un Bloque diferente", advirtió desde el sector Azul uno de sus principales dirigentes de la capital provincial, Pedro Salas.

El coqueteo de los "celestes" con Lousteau no es nuevo. En su momento el entonces intendente Leandro Altolaguirre también se había volcado por ese lado. El nuevo posicionamiento de Berhongaray abre incógnitas en la UCR pampeana, puesto que visto el juego que eligió no se descarta que se anote en la carrera por la Gobernación.

Lousteau además tiene reconocido respaldo del histórico operador del radicalismo Enrique "Coti" Nosiglia, con aceitados contactos con el senador saliente Juan Carlos Marino. También se descuenta que hay un pacto entre Lousteau y el jefe de gobierno porteño Horacio Rodríguez Larreta. Ahí está Berhongaray.

"No encuentro ninguna razón, a través de lo que he escuchado y leído en los medios o de lo que he hablado con los protagonistas, que justifique vulnerar principios básicos de un partido horizontal y democrático como la UCR: se discute y se debate hasta encontrar el consenso y si no se alcanza, se vota y se acata lo que resuelve la mayoría", dijo Salas, uno de los primeros en salir a rechazar la nueva grieta.

"No es la conducción de un Bloque o de un Interbloque un tema con entidad trascendente que justifique patear el tablero y transmitir una señal tan mezquina e irrelevante para los electores que nos confiaron sus votos. Las postulaciones internas se resolvieron en las PASO y nadie votó en las elecciones generales para dirimir 'vocerías' partidarias. De la oposición se espera unidad, coherencia y mucho trabajo para ponerle freno a la concentración de poder en el Congreso y para cambiar el rumbo de la Argentina", añadió.

"Esto que pasa -insistió- no responde a ese mandato de las urnas y tampoco ayuda a fortalecer la Unión Cívica Radical, ni es la forma de renovar figuras ni de evolucionar en las prácticas políticas.
Es solo una mala señal hacia el futuro".